Los bancos, otro 'round' pendiente entre Reino Unido y la Unión Europea

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Londres y Bruselas no solo siguen enfrentadas por las crecientes diferencias sobre la frontera en Irlanda del Norte, sino además por los servicios financieros, fundamentales para la economía en ambos lados del Canal de la Mancha.

El Brexit ha impactado de alguna forma cada asunto en el Reino Unido. La opulenta industria de los servicios financieros, que no solo incluye bancos y compañías de seguros, vital para la economía británica, pero esencialmente para la City de Londres, es prueba de ello.

Desde que el divorcio se hizo efectivo el 1 de enero de 2021, no solo los bancos sino la industria completa, han tenido que acortar sus operaciones en los países de la Unión Europea.

Hasta el momento el bloque no ha otorgado al Reino Unido la llamada equivalencia para que los servicios financieros, prestados por compañías británicas o que operan en su territorio, puedan seguir operando como antes del Brexit.

Las crecientes tensiones entre Londres y Bruselas por un asunto completamente diferente como la frontera caliente de Irlanda del Norte y su protocolo, que desde que iniciaron las negociaciones del divorcio ha calentado los ánimos, mantiene enfrentados al primer ministro Boris Johnson y a otros líderes europeos.

Actualmente, hay un memorando de entendimiento entre las partes que no ha sido ratificado por Bruselas.

En el acuerdo comercial firmado el 24 de diciembre de 2020, con el frío del día de Navidad como testigo, no se incluyeron los servicios. Estos debían ser acordados con posterioridad.

La profesora de Geografía Económica de University of Nottingham, Sarah Hall, explica las posturas de las partes: “Londres desea mantener su papel de centro financiero competitivo a nivel internacional y está estudiando cómo se podrían utilizar los cambios regulatorios para respaldarlo”.

Mientras que “la UE debe adaptarse a tener un gran centro financiero que solía estar dentro del mercado único y fuera de su visión reguladora. Tomará tiempo que estos dos procesos se desarrollen y, en muchos sentidos, solo estamos en las primeras etapas del Brexit y los servicios financieros”.

Estos son primordiales para la economía británica: representan 6,9% del PIB y con más de £40.000 millones en exportaciones netas.

Unas regulaciones diferentes entre el Reino Unido y la Unión Europea

En las primeras horas del 2021, la regulación en servicios financieros, que era la misma tanto para Londres como para Bruselas, cambió automáticamente una vez el Reino Unido salió del Mercado Común de la Unión Europea.

Al terminar el periodo de transición, el pasado 31 de diciembre de 2020, se acabó lo que se conoce como el 'pasaporte' que les permitía a los bancos británicos operar en territorio europeo con la misma regulación.

Eso significa que una vez fuera del Mercado Común, los servicios financieros del Reino Unido se convierten en los de un tercer país. Es decir, que deben tener un tratamiento diferente y estar sujetos a una legislación distinta; lo que dificulta y disminuye la velocidad de operaciones.

La equivalencia, un concepto financiero cada vez más familiar cuando se refiere a los innumerables cambios que ha traído el Brexit, es más que urgente. Con la equivalencia, los bancos y la industria financiera de los dos territorios pueden seguir funcionando.

“El acceso al mercado es mucho menor que antes del Brexit, explica a France 24 la gerente de asuntos públicos, políticas e investigación de TheCityUK, Emma Reynolds.

En su discurso más esperado del año en julio, en Mansion House, la sede del alcalde de la City de Londres, el ministro de finanzas británico, Rishi Sunak, dijo que “nuestra ambición había sido alcanzar un conjunto integral de decisiones mutuas sobre la equivalencia de servicios financieros. Y eso no ha sucedido".

¿Bandera de paz?

Abonando el terreno, el Reino Unido les otorgó a los bancos europeos que operan en el país la equivalencia. Es decir, que los servicios financieros prestados por bancos europeos y las industrias similares son reconocidos como equivalentes en leyes y servicios. Hasta el momento, la Unión Europea no ha hecho lo mismo.

Aunque Londres ha dado un paso adelante, también ha anunciado cambios a su regulación financiera que crea, grosso modo, más distancia entre las partes y hace muy complejo lograr la equivalencia.

“El Ministerio de Sunak estableció planes para cambiar una serie de reglas heredadas de la UE, lo que podría hacer que Bruselas piense aún más en otorgar cualquier acceso directo de la ciudad al bloque debido a las inevitables diferencias que surgen en reglas hasta ahora idénticas”, explica la agencia Reuters.

Habría dos caminos que permitirían que los servicios financieros continúen como antes del Brexit: que el bloque europeo otorgue la equivalencia o se haga un tratado entre Londres y Bruselas sobre este. Aún no se sabe cuál puede ser la solución.

El efecto Brexit

Las apocalípticas proyecciones sobre una desbandada masiva de bancos y puestos de trabajo que se mudarían a otras capitales europeas tras el divorcio no se cumplieron.

Este sector genera 2,3 millones de empleos. De estos, dos tercios están ubicados fuera de Londres, considerado el distrito financiero de Europa.

“Desde el referendo (2016) 7.500 trabajos se han trasladado a otras capitales europeas, no parece tener un impacto masivo en términos de puestos de trabajo”, apunta Emma Reynolds.

La firma New Financial asegura que al menos 440 compañías han reubicado sus oficinas y equipos en otras capitales europeas. Siendo Dublín, París, Amsterdam y Frankfurt las beneficiadas.

“Londres es un poco más pequeña que antes del Brexit, pero sigue siendo dominante”, resalta la profesora Hall pero advierte que “estamos en los primeros días y es difícil evaluar el impacto con claridad por las formas en que el Covid-19 también ha impactado la planificación empresarial. Será importante observar cómo Londres busca posicionarse después del Brexit”.

¿Amenaza para la City de Londres?

La City de Londres, como se conoce el distrito financiero incrustado en pleno centro de la ciudad, es tan importante que tiene alcalde y policía propios.

Por este, considerado la milla cuadrada más poderosa del planeta, pasa gran parte de las transacciones del mundo.

Y entre las discusiones durante las complejas negociaciones del Brexit fue si Londres perdería su estatus y el poder que le da ser la capital financiera de Europa. Los expertos no creen que las ventajas que ofrece esta pueden ser difícilmente reemplazados por otra ciudad.

“Londres ha sido durante muchos, y sigue siendo, más internacional financieramente que Nueva York”, dice Reynolds.

Tiene unas reglas especialmente diseñadas para que el sector financiero pueda operar, su huso horario permite también interacción con las Américas, Asia y África. Y el inglés, el idioma de negocios por excelencia.

“El mundo viene a Londres para hacer acuerdos, para acceder a los mercados de capitales profundos y líquidos que tenemos y para conocer no solo los servicios financieros sino también los servicios profesionales”, agrega Reynolds.

Por ahora, Londres sigue manteniéndose como la capital financiera de Europa y espera seguir conservando ese título en el futuro.

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