"Baja la calefacción, estúpido".

·2 min de lectura

Cada vez que alguien pone la calefacción en Europa está dando dinero para las armas con las que Putin masacra a Ucrania. Cada vez que un alemán se queda en manga corta calentito en casa Putin suma efectivo en su cuenta de rublos para la guerra. Cada vez que un italiano compra comida en un supermercado para donar a los refugiados de la invasión, está también donando a sus verdugos.

Porque casi la mitad del suministro de gas europeo proviene de Rusia (en España sólo un 10%, somos mucho más dependientes de Argelia) y cada grado de calefacción de las casas, comercios, escuelas u oficinas del continente supone más dinero para destruir a Ucrania. Y a los ucranianos.

Baja la calefacción, estúpido, nos dicen ahora los que nos gobiernan, como si ellos hubieran programado políticas y alternativas energéticas que no nos hicieran ultradependientes y chantajeables con tanta facilidad.

DOMINIQUE FAGET/AFP via Getty Images)
DOMINIQUE FAGET/AFP via Getty Images)

Acabar con esta guerra requiere sacrificios. Y no sólo donar comida, ropa y dinero a los afectados. También bajar unos grados la calefacción. Josep Borrell tiene razón. Faltará gas. Igual que con la sequía falta agua. Recuerdo veranos llenando cubos en la fuente que teníamos justo en la calle de casa, para tener agua almacenada durante las horas en las que la cortaban. Cuando no podíamos ducharnos cada día. O la piscina del pueblo no podía llenarse ese verano.

Algunos dirán que Franco no construyó suficientes pantanos.

¿Hasta dónde llegarán las sanciones? ¿Nos limitaremos a cerrar McDonalds y Zaras? ¿Qué hará Putin en su escalada a la locura?

Faltará gas quizá porque Rusia corte el suministro.

Faltará gas también porque Europa ha vivido muy bien siendo dependiente de los demás, sin preocuparse en la autosuficiencia. Tampoco estábamos preparados para fabricar nuestras propias mascarillas. Y pasó lo que pasó.

Y el calor no se puede almacenar en cubos repartidos por la casa para cuando escasee.

En cuanto entre en nuestro consumo un sólo megawatio de gas, pagaremos el resto de la factura al precio de ese caviar en el que se ha convertido, y no al precio del resto de energías mucho más baratas. Están ya cerrando industrias porque no pueden hacer frente al pago de la energía que necesitan. Y más que cerrarán.

Y hay gente pasando frío. Y más que pasará.

¿Es culpa de los ciudadanos? No, no lo es. Yo no tengo por qué pagar vuestra ineficiencia, políticos de mierda, dicen las voces airadas en las redes sociales. Pero tampoco hemos pedido esta guerra, y estamos donde estamos, sin nucleares nuevas y transicionando lentamente hacia una energía limpia y renovable que nunca podrá suplir del todo a otras fuentes. No podemos apagar un botón y encender otro. Estamos donde estamos. Somos incapaces de generar nuestra propia energía, y hasta que lo consigamos, pasará un tiempo. Europa decide si con su confort paga los asesinatos de Putin.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente