Las bacterias que están limpiando el David de Miguel Ángel

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Visitors to the Accademia Museum stop to get a closer look at Michelangelo's statue of David in Florence September 8, 2004. 500 years to the day that the icon of Renaissance male beauty was unveiled to the people of Florence, his modern-day co-citizens on Wedndesday are kicking off a year of events to celebrate David in style. REUTERS/Max Rossi  DJM/ACM
REUTERS/Max Rossi DJM/ACM

Restaurar una obra de arte siempre entraña un riesgo. Y ejemplos de resultados poco alentadores hay muchos, y famosos - como el famoso Ecce Homo de Borja. Así que, si hubiese que restaurar obras tan icónicas como las estatuas de mármol de Miguel Ángel, mejor hacerlo bien.

¿Y qué mejor manera de hacerlo, que no hacerlo? O mejor dicho, que no hacerlo uno mismo, si no dejar que sean seres vivos los que se encarguen de esta restauración. En concreto, que sean bacterias las que realicen el trabajo.

Claro, que la cosa tiene truco. Y el truco es que la restauración que se quería hacer consistía en limpiar unas manchas presentes en estos mármoles, pero no era cualquier mancha. Se trataba de manchas de origen biológico, que las bacterias se podían encargar de comerse.

El caso es que estas manchas son el resultado de dejar tirado un cadáver, sin ningún tipo de tratamiento, manchando el mármol. La historia que se cuenta es que el duque Alessandro de Médici acudió a una cita con una bella viuda. Pero en lugar de con la viuda, se encontró con un asesino contratado por su sobrino Lorenzo, que lo mató y dejó el cadáver tirado en la galería de los Médici.

Y este cadáver, con sus restos sin tratar, contaminó el mármol de las esculturas, provocando unas manchas difíciles de limpiar sin afectar al mármol y por lo tanto a la obra de arte. Salvo, claro, que se buscase una solución creativa. Como, por ejemplo, utilizar bacterias capaces de alimentarse de los residuos.

Que dicho así, suena muy sencillo. Pero no lo es tanto. Los responsables de la restauración contactaron con expertos en microbiología para interesarse por qué especie de bacteria usar. Y los expertos no tenían una respuesta. Así que hicieron lo que hacen los científicos: experimentos.

El primero fue sencillo: ofrecieron mármol con manchas - es decir, rocas con la misma composición que los mármoles de Miguel Ángel. Aquí ya descartaron una gran cantidad de ellas: las que no se comían las manchas, las que se comían sólo el mármol... y las que se comían las manchas pero afectaban también al mármol, porque no es una buena solución.

Cogieron a las ocho especies de bacteria más prometedoras, y las probaron sobre esculturas de Miguel Ángel. Evidentemente, no a lo loco: crearon una rejilla con la que poder medir el progreso, y la situaron en una zona poco visible. Y así llegaron al momento importante, la de poner en marcha el proceso.

Y entonces... llegó la pandemia. Y tuvieron que parar el proceso.

En octubre de 2020 lo pudieron reiniciar, pero esta vez centrándose en una especie que ya sabían que daba buen resultado, una bacteria conocida como Serratia ficaria SH7. Y estas son las bacterias que están limpiando los mármoles de Miguel Ángel.

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