Bachelet defendió su misión en China e instó a revisar políticas contra minorías

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La alta comisionada de Derechos Humanos en la ONU terminó su viaje en el gigante asiático, cuyo régimen está acusado de oprimir y discriminar a minorías musulmanas en Xinjiang. La funcionaria chilena debió aclarar que su estadía no fue utilizada para hacer un “trabajo de investigación”. “Fue una oportunidad para mantener un diálogo directo, escucharnos, plantear nuestras preocupaciones y allanar el camino para que haya interacciones trascendentes de forma más regular en el futuro", expresó.

Luego de suspicacias, declaraciones tergiversadas y aclaraciones, finalizó el recorrido de Michelle Bachelet en la región noroccidental china de Xinjiang, el cual había dado inicio el pasado lunes y donde recorrió –entre otros sitios- un centro de detención que está fuera de servicio.

La alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas brindó una conferencia de prensa virtual para ponerle el punto final a la misión en el gigante asiático y allí afirmó que no llevó a cabo una “investigación”.

La región noroccidental de Xinjiang, foco principal del viaje de Bachelet, ha sido apuntada como una zona de abusos y opresiones contra minorías musulmanas, como la uigur. En la rueda de prensa, aclaró que una visita de “alto nivel” no permite el trabajo detallado que se necesita para una investigación.

“La visita fue una oportunidad para mantener un diálogo directo con los líderes de China, para escucharnos, plantear preocupaciones y allanar el camino para interacciones trascendentes de forma más regular en el futuro”, manifestó.

Además, agregó que esta semana allí le sirvió para “entender mejor la situación” y para que las autoridades comprendan inquietudes y puedan, llegado el caso, “replantearse políticas” que la ONU cree que pueden “tener un impacto negativo”.

Esta fue la primera vez en 17 años que Beijing recibe a un alto funcionario de Derechos Humanos de la ONU. Sin embargo, este viaje no movió la aguja de los países occidentales que dudan de la veracidad y la libertad de acceso que las autoridades chinas le brindaron a Bachelet para evaluar la situación de manera “completa y sin manipular”.

La emisaria de la ONU ratifico que en las reuniones que pudo hacer no hubo “supervisión” de los líderes locales, aunque por las restricciones anti-covid no consiguió llevar adelante entrevistas con algunas personas.

El contexto también arroja que la oficina de la chilena confeccionó un informe –que todavía no vio la luz- donde figurarían posibles violaciones a derechos humanos en Xiajiang; y sospechas de Human Rights Watch sobre la utilización de la presencia de Bachelet con fines propagandísticos por parte de Beijing.

Esto último se acentuó luego de que la prensa oficial y la Cancillería difundieran que la funcionaria de la ONU le había dicho al presidente Xi Jingping que “admiraba los esfuerzos y logros de China a la hora de proteger los derechos humanos”. Posteriormente Naciones Unidas debió clarificar que eso no había sido así.

Centro de detención y ‘profesionalización’ desmantelados

La mujer de la ONU estuvo en Kashgar y Urumqi, dos de las localidades más importantes de Xinjiang. Allí concurrió a supuestos centros de detención que no están activos. Según las autoridades de China, esos lugares son espacios de “formación profesional” donde acceden las personas voluntariamente.

No obstante, Bachelet expresó que los mandatarios locales dieron su palabra de que este sistema llamado “campos de internamiento para formación profesional” fue desmantelado.

Otro de los sitios a donde pudo acceder fue una prisión masculina donde –aclaró- la mayoría de los presos no fueron condenados por actos terroristas o extremistas.

Sobre esto, la chilena solicitó que la lucha antiterrorista no habilite prácticas que violen los derechos humanos. “La aplicación de las leyes deben estar sujetas a supervisión judicial independiente, con mayor transparencia”, remarcó.

Preocupada por las represalias contra minorías generalmente musulmanas, ratificó que deben “cumplir totalmente con los estándares internacionales de derechos humanos y no ser aplicadas de forma arbitraria o discriminatoria”.

Apuntando a esa problemática, relató que tuvo conversaciones con familiares que no saben dónde están sus parientes, una preocupación que trasladó a las autoridades y que Bachelet reclamó que “den información a esas familias como asunto prioritario”.

Con EFE

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