Esta babosa marina es capaz de autodecapitarse y regenerar su cuerpo

Como ha sucedido con tantos otros descubrimientos, fue una casualidad lo que hizo que una científica japonesa diese con este impresionante hallazgo: una especie de babosas marinas que puede autodecapitarse y regenerar todo su cuerpo a partir de la cabeza.

Sayaka Mitoh estaba realizando su doctorado en la Universidad de Nara, en Japón, cuando se fijó en una de las babosas que había en su laboratorio, una Elysia marginata. O, más bien, en su cabeza, ya que esta se movía independientemente en su tanque de agua y comía algas sin dar señales de verse afectada por la separación del cuerpo, en el que se habían quedado el corazón y buena parte de sus órganos.

La científica y su equipo comprobaron que la herida que presentaba en el cuello era autoinfligida, y más tarde constataron sorprendidos cómo el animal lograba regenerar su cuerpo entero en tres semanas. Tras ese descubrimiento, comenzaron a experimentar con la Elysia marginatay una especie muy cercana, la Elysia atroviridis, para encontrar una explicación de por qué algunas babosas marinas llegan a automutilarse de esa manera.

Sus conclusiones, publicadas ahora en Current Biology, afirman que esas especies se decapitan a propósito para poder así desarrollar otro cuerpo. Aunque todavía necesitan más datos para confirmarlo, la creencia de los científicos es que toman esta medida cuando su cuerpo se encuentra infectado por parásitos.

En el vídeo se aprecia el experimento realizado en uno de los ejemplares. Primero atan una cuerda de nylon alrededor de su cuello, con lo que la inducen a automutilarse. 22 horas después, la cabeza ya se ha separado completamente, dejando atrás el corazón. Un día más tarde, la herida aparece curada, aunque la regeneración tarda una semana en comenzar.

A los nueve días, el corazón vuelve a latir, y la babosa acelera la regeneración, que está completada en 17 días. La mayoría de los especímenes también realizaron el proceso en menos de tres semanas. No todas las babosas lo llevaron a cabo, pero sí la mayoría de ellas, y una incluso en dos ocasiones.

La autotomía, el desprendimiento voluntario de una parte del cuerpo, es común en ciertos animales de parentesco lejano, como artrópodos, gasterópodos, anfibios o lagartos, y suele ir seguida de la regeneración de las partes mutiladas. Sin embargo, esta modalidad extrema de autotomía ha sido observada en este estudio por primera vez.