La búsqueda sin descanso de un opositor tailandés desaparecido

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"No puedo respirar" fueron las últimas palabras de Wanchalearm Satsaksit, un opositor tailandés desaparecido hace un año en la capital de Camboya que su hermana, Sitanun, busca sin descanso.

El 4 de junio de 2020, Wanchalearm, de 37 años, hablaba por teléfono con su hermana cuando unos desconocidos visiblemente armados lo metieron por la fuerza en un coche negro.

Desde ese día no se ha sabido nada de él y las investigaciones están en un punto muerto.

"Escuché ruidos ahogados. Gritó 'No puedo respirar'. Treinta minutos más tarde, su línea fue cortada definitivamente", recuerda Sitanum Satsaksit.

Tailandia abrió una investigación, pero espera que las autoridades camboyanas "realicen las primeras pesquisas porque el caso está bajo su jurisdicción", explicó Korrawat Panprapakorn, director general del departamento de investigaciones especiales (DSI) a la prensa local.

El portavoz de la policía nacional de Camboya, Chhay Kim Khoeun, aseguró a la AFP que "no dispone de elementos nuevos" y todavía duda de que se trate de un secuestro.

"Hacemos lo que podemos para recabar cualquier indicio que permita confirmar o no" esa hipótesis, dijo.

Está claro que Tailandia y Camboya se muestran reticentes a investigar este "espantoso crimen que se produjo a plena luz del día", lamenta la oenegé Human Rights Watch.

- Cuerpos llenos de hormigón -

El presunto secuestro de Wanchalearm Satsaksit no es la primera desaparición sospechosa de disidentes en el exilio en países vecinos (Laos, Camboya, Vietnam), desde el golpe de Estado de 2014 en Tailandia.

Al menos nueve han desaparecido, según HRW, incluidos dos encontrados muertos en enero de 2019 en el Mekong, con el cuerpo mutilado y con hormigón.

"La ausencia de justicia para estos opositores transmite un mensaje escalofriante: nadie está a salvo y todos pueden acabar como Wanchalearm", afirma Sunai Phasuk de HRW.

El disidente huyó a Camboya poco después del golpe militar de 2014.

Desde entonces criticaba duramente y publicó videos satíricos en las redes sociales contra el régimen y su líder, el general Prayut Chan-O-Cha, a la cabeza de un gobierno civil desde las polémicas elecciones de 2019.

A Wanchalearm Satsaksit también lo buscaban por sedición.

El 3 de junio, víspera de su presunto secuestro, arremetió una vez más contra el primer ministro, un hombre "desprovisto de competencia para gobernar".

Su desaparición generó malestar en el país y contribuyó a las protestas que sacudieron el reino durante meses para pedir la dimisión de Prayut Chan-O-Cha, una enmienda a la Constitución considerada demasiado favorable al ejército y una reforma en profundidad de la monarquía, un tema completamente tabú hasta entonces.

La frustración de Sitanun Satsaksit ante la falta de cooperación de la policía no le impide seguir buscando para averiguar qué le sucedió a su hermano.

En diciembre viajó a Camboya para transmitir a las autoridades unas imágenes de videovigilancia para demostrar que el opositor se encontraba en el país y había sido secuestrado.

También juntó pruebas, según ella, de que las autoridades tailandesas lo vigilaban.

Prakaidao Pruksakasemsuk, pareja de Wanchalearm Satsaksit, se acuerda de esta vigilancia.

"Unos hombres nos seguían cuando vino a buscarme al aeropuerto y en el bar al que solíamos ir", cuenta.

"Preguntaron al personal del bar dónde vivíamos. Los empleados incluso hicieron fotos de ellos y nos las mostraron".

Sitanun Satsaksit no se da por vencida. El miércoles, dos días antes del primer aniversario de la desaparición de su hermano, presentó una denuncia oficial ante las autoridades tailandesas.

"Seguiré buscando y presionando hasta el final", afirmó decidida.

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