Cuando Aznar y Vargas Llosa se creen epidemiólogos y Trump sugiere luchar contra el coronavirus con un método suicida

Carme Chaparro
·3 min de lectura

Intelectuales.

Inserte aquí el lector la palabra que prefiera.

Si es que somos un país de cuñados.

Veréis, un listado de intelectuales encabezado por Vargas Llosa acaba de publicar un manifiesto contra el confinamiento. Que para qué estamos en casa, vienen a decir, que es una restricción a nuestra libertad, que nos dejen salir a trabajar, a producir. "En lugar de algunas entendibles restricciones a la libertad, en varios países impera un confinamiento con mínimas excepciones, la imposibilidad de trabajar y producir”.

(Photo by Jose R. Platon/Cover/Getty Images)
(Photo by Jose R. Platon/Cover/Getty Images)

No les voy a discutir a los firmantes su intelectualidad, o al menos, no a todos ellos, en sus campos respectivos. No le discuto a Vargas Llosa su Premio Nobel. Pero me gustaría ver su doctorado en epidemiología, por ejemplo. Y el de Aznar. O el de Rosa Díez. Esperanza Aguirre. Cayetana Álvarez de Toledo. Juan Ramón Rallo y todos los firmantes. Más que científicos, podríamos llamarlos expertos en esa nueva y fulgurante ciencia que es la “pandemiología-cuñada”.

Los firmantes del manifiesto contra el confinamiento.
Los firmantes del manifiesto contra el confinamiento.

Aznar fue el que comentó muy alegre -en el sentido metafórico del término- que a él nadie tenía que decirle con cuántas copas de más podía ponerse a conducir. Así que, claro, cómo va nadie a decirle con cuántos muertos por coronavirus puede o no salir a la calle.

Pues mirad, que se me ocurre que les dejemos salir libremente a la calle, junto con los antivacunas. Ellos solos, los primeros, cara a cara contra el Covid, que se enfrenten por sus propios medios, sin la ayuda del Estado, sin la red sanitaria y social que nos está permitiendo sostenernos.

Ellos... y Donald Trump.

El presidente de 328 millones de personas acaba de sugerirles que se traten el coronavirus con inyecciones de desinfectante. ¿Sabéis esa mezcla de agua con lejía que se está utilizando para desinfectar superficies? Pues esa. En vena.

US President Donald Trump speaks during the daily briefing on the novel coronavirus, which causes COVID-19, in the Brady Briefing Room of the White House on April 23, 2020, in Washington, DC. (Photo by MANDEL NGAN / AFP) (Photo by MANDEL NGAN/AFP via Getty Images)
US President Donald Trump speaks during the daily briefing on the novel coronavirus, which causes COVID-19, in the Brady Briefing Room of the White House on April 23, 2020, in Washington, DC. (Photo by MANDEL NGAN / AFP) (Photo by MANDEL NGAN/AFP via Getty Images)

"El desinfectante, acaba con el virus en un minuto. Un minuto. No sé si hay alguna posibilidad de que utilice desifenctante en una inyección, casi como una limpieza para el cuerpo”, acaba de soltar en una rueda de prensa.

El mismo método que utilizan algunos suicidas, por cierto.

No os perdáis la cara de circunstancias de la asesora científica de Trump mientras el presidente soltaba esas barbaridades.

Tan peligroso es lo que ha dicho Trump que los científicos de su país han tenido que correr a desmentirlo, por si a alguien se le ocurría ponerlo en práctica. "Es un método común para que las personas utilizan cuando quieren suicidarse”.

¿Sabéis qué dijo Trump después de esa barbaridad? "No soy un médico pero, bueno, soy una persona que tiene un buen, “ya sabes qué".

Un cuñado. Como los que abundan en otros países. Cuñados con visibilidad y poder. Los más peligrosos.

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