Aznar se muestra orgulloso ante Bertín de usar el interés nacional para el suyo propio

Telecinco

Desde anoche los españoles saben que el expresidente del Gobierno José María Aznar fue un niño joven y gamberro. Que su coquetería, que en plena juventud pasaba por tener el pelo largo, le costó ser expulsado del colegio. Y poco más. Todo lo demás ya lo sabían.

Porque anoche quedó claro que la altivez y la soberbia que caracterizaron su mandato son inherentes a su persona. Lo único en lo que Moncloa contribuyó es a dimensionarlo exponencialmente por todo el mundo. Un estatus que Aznar echa de menos y pelea por conservar desde que se retirara de la primera línea política.

Para ello anoche contó con un ayudante de excepción. El cantante y presentador, Bertín Osborne, invitó al vallisoletano a ‘Mi casa es la tuya’ para homenajearle por su triste legado. Y Aznar no falló a la cita. Con todos los focos para él, y sin miedo a ser interrumpido, cuestionado o inquirido, el expresidente del Gobierno manipuló a su antojo el 11-M -el mayor atentado terrorista perpetrado jamás en España- para alimentar su vanidad e intentar no perder el sitio que en las enciclopedias posee su decisión de enrolar a España en la guerra de Irak.


Tan embriagado está Aznar de su personaje que, lejos de admitir, por pequeña que fuera, una pizca de autocrítica volvió a dibujarse como un expresidente triunfalista: “Nunca he tenido una mejor foto que la de las Azores”, señaló. “Apoyé políticamente a nuestros aliados y socios por el interés nacional del país, y lo volvería a hacer”, señaló sin dejar hueco alguno al arrepentimiento. La foto que gran parte de España escondería en el muro de las vergüenzas, Aznar la tiene en el salón de su casa como su trofeo de caza más preciado.

Ante semejantes declaraciones, el resto de la entrevista pactada pierde fuelle. Aunque Aznar dejó verdaderas perlas. Como cuando calificó sus políticas económicas como “revolucionarias“. Mencionar a Rodrigo Rato con la que está cayendo debió parecerle un exceso, así que acaparó para sí todos los méritos de la recuperación económica de los 2000 de la que se considera “modestamente orgulloso”.

También hubo hueco para una tanda de penaltis y preguntas más amañada que los partidos del Eldense, para soltar un rejonazo a Mariano Rajoy enmarcando el ‘savoir faire’ del gallego en su paso previo por el programa: “Entonces, Rajoy ¿qué hizo? ¿cortar la empanada? Eso tiene mucho mérito“, señaló tras dejar como aporte culinario del programa un par de cortes de tomate para preparar una ensalada de la huerta.

Su particularísima visión de la historia reciente de España está tan alejada de la realidad que se sabe que predica en el desierto. Pero tampoco le importa ya que de todo saca ventaja Aznar: “Todas las grandes naciones son ingratas”, dijo el expresidente del Gobierno aludiendo a la soledad de Churchill -autor de la frase-, y a la suya propia.

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