El ayuntamiento de Riga aprueba derribar un controvertido monumento soviético

Riga, 13 may (EFE).- El ayuntamiento de Riga aprobó este viernes en una sesión extraordinaria el derribo de un controvertido monumento de la época soviética en la capital letona que se considera una glorificación de la ocupación soviética del país entre 1945 y 1991.

El consistorio, de 60 miembros y dominado por una coalición "arcoíris" de partidos de derecha, centro y socialmócrata, votó por 39 sufragios a favor y 13 en contra pedir a la Agencia de Monumentos de Riga que desmantele y destruya el "Monumento a los Soldados del Ejército Soviético - Libertadores de la Letonia Soviética y Riga de los invasores alemanes fascistas", su denominación oficial.

La votación se produjo después de que el Parlamento letón votara el jueves la suspensión de los artículos del Tratado de 1994 con Rusia que garantizan la protección de memoriales en ambos países y que estaban considerados como la cobertura legal del polémico monumento de la capital y otros en el resto de Letonia.

El voto parlamentario llegó después de que los legisladores describieran al monumento como símbolo de la dominación soviética de Letonia y como un lugar al que acuden quienes apoyan la invasión rusa de Ucrania y manifiestan nostalgia por el dominio soviético.

Tanto la votación como la decisión del ayuntamiento de Riga siguieron a dos días de concentraciones, fundamentalmente de rusohablantes, que depositaron flores en conmemoración del 9 de mayo, fecha que recuerda el final de la II Guerra Mundial, y que protestaron al día siguiente por la retirada de las ofrendas mediante buldócer.

Mientras que las actividades del 9 de mayo -oficialmente sin apoyo tras la invasión rusa de Ucrania- fueron toleradas por la policía, las concentraciones del día siguiente fueron declaradas ilegales pero sus participantes fueron dispersados solo al oscurecer.

Algunos manifestantes el 10 de mayo lanzaron gritos contra un equipo de la televisión letona y dijeron que eran rusos "antifascistas" y que Ucrania debería haber sido invadida hace tiempo.

El monumento consiste en un pilar flanqueado a distancia por dos estatuas gigantes de una mujer que representa la victoria y dos soldados soviéticos con uniforme de guerra, uno con una ametralladora, y está en un parque del distrito de Pardaugava; es propiedad de la ciudad, que puede decidir legalmente qué hacer con él.

Fue construido entre 1979 y 1985 y pagado con aportaciones "voluntarias" en centros de trabajo letones bajo la ocupación soviética que los empleados normalmente no rechazaban.

Tras los reciente acontecimientos en torno al monumento, un sitio de donativos benéficos recaudó más de 200.000 euros en dos días para financiar la destrucción de lo que denomina "el monumento a la ocupación".

El denominado Monumento de la Victoria ha sido durante el período de recobrada independiente letona un sitio de concentraciones cada 9 de mayo al que asistían sobre todo rusohablantes para conmemorar el final de la II Guerra Mundial, un día después de la jornada que la mayoría de los países occidentales consideran que marca el final de la contienda.

Las concentraciones, que reunían a decenas de miles de personas antes de las restricciones por la pandemia impuestas en 2020, incluían discursos, principalmente en ruso, y actuaciones en un escenario temporal con canciones de guerra soviéticas.

Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia el monumento fue pintado por desconocidos con pintura amarilla y azul, los colores de la bandera ucraniana, y las autoridades locales instalaron banderas de Ucrania y Letonia en partes del monumento y en un conjunto de mástiles.

(c) Agencia EFE

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