Así nos ayudaron los mejillones a estudiar la evolución del vertido del Prestige

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Estos días se cumple el 20 aniversario del accidente del petrolero Prestige frente a las costas gallegas. El 13 de noviembre de 2002 el buque sufrió una vía de agua que lo llevaría finalmente a su hundimiento el día 19 de noviembre.

Buena parte de las 77 000 toneladas del fuel de alta densidad que transportaba el buque fueron vertidas al mar y, en mayor o menor medida, llegaron a la costa, afectando fundamentalmente a Galicia, pero también a la costa del Cantábrico e incluso se detectó presencia de fuel en Francia y el Canal de la Mancha. En 2004 se extrajeron del pecio unas 14 000 toneladas de fuel y se sabe que han quedado algunos cientos de toneladas en la parte de proa.

El hundimiento se produjo a 250 km de distancia de la costa y el pecio está dividido en dos grandes trozos: la proa a 3820 m de profundidad y, a más de 3 km de distancia la popa, a 3 545 metros de profundidad.

El fuel que se vertió entre los días 13 y 19, así como el que siguió saliendo del pecio tras el hundimiento, fue llegando en sucesivas oleadas a la costa causando una terrible catástrofe ecológica.

Así estudiamos la evolución del vertido

Desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) se coordinó una respuesta rápida y multidisciplinar a esta catástrofe. Apenas unas semanas después del vertido, se realizó la primera campaña oceanográfica a bordo del buque oceanográfico Cornide de Saavedra para recoger muestras de agua y sedimentos marinos en la zona de Galicia para el estudio de los hidrocarburos aromáticos presentes en estos compartimentos. Esta campaña se repitió, ampliándose la zona de cobertura también al Cantábrico, en febrero y septiembre de 2003 y febrero y septiembre de 2004 para estudiar la evolución temporal del vertido.

Asimismo, desde febrero de 2003 se llevaron a cabo campañas de recogida de mejillón silvestre, especie habitualmente usada como indicador de la contaminación marina, a lo largo de la costa afectada. El objetivo era estudiar la situación puntual y la evolución temporal del impacto en los seres vivos costeros.

El hecho de que ya dispusiéramos de una metodología de análisis contrastada, así como de una serie temporal previa de datos de concentraciones de hidrocarburos aromáticos policíclicos tanto en sedimento como en organismos marinos, fue fundamental para evaluar correctamente el vertido. Además sirvió para comprobar si se alcanzaban de nuevo las condiciones previas al mismo.

Asimismo, durante los meses posteriores al hundimiento se hicieron multitud de análisis de especies comerciales incluyendo peces, moluscos, crustáceos, equinodermos, etc. para tratar de definir el alcance del impacto y evaluar su recuperación.

Fueron miles de muestras analizadas, cuyos resultados se plasmaron en diversos informes que se ponían rápidamente a disposición de autoridades y de la población. También supuso la participación en proyectos de investigación en colaboración con otros organismos de investigación y universidades y la publicación de artículos científicos en los que se presentaron todos estos resultados. En definitiva, un esfuerzo ingente para dar respuesta a una catástrofe que también resultó enorme.

Impacto en A Costa da Morte

Para todos los tipos de muestras analizadas se determinó que la zona más afectada fue A Costa da Morte (Galicia). La evolución del contenido de hidrocarburos en agua de mar nunca fue muy alta debido a las características del fuel vertido, con muy baja solubilidad en agua.

Los incrementos observados en las primeras campañas fueron desapareciendo ya en la campaña de febrero de 2003 en el caso de la zona de Galicia y el descenso en el Cantábrico fue más evidente a partir de septiembre de 2003.

Las mayores concentraciones en sedimento se encontraron en A Costa da Morte y en las entradas de las rías. Los estudios de evolución temporal muestran un descenso paulatino en los siguientes años ocasionado por la disgregación y enterramiento de los parches de fuel, pero con alguna removilización en el invierno siguiente que ocasionó de nuevo un incremento de concentraciones.

Testigos de la contaminación

En cuanto a los seres vivos, los estudios de mejillón silvestre indicaron un gran incremento de hidrocarburos en los primeros meses tras el hundimiento y un descenso significativo hacia junio de 2003.

Los análisis de peces siempre arrojaron valores muy bajos, por debajo del límite de detección de las técnicas analíticas en la mayor parte de los casos. La razón no es la ausencia de impacto en estas especies, sino la alta capacidad de metabolización y eliminación de hidrocarburos que presentan los vertebrados.

En cuanto a las otras especies que estudiamos (navaja, erizo de mar, percebe…) se vieron muy afectadas los primeros meses después del vertido y los niveles se normalizaron a partir del verano de 2003.

Durante el otoño-invierno de 2003 se observó un incremento de las concentraciones debido en buena parte a la removilización del fuel debido a los temporales, pero a partir de ese momento las concentraciones observadas fueron similares a las previas al vertido.

Las características físico-químicas del producto vertido (fuel pesado), junto con la elevada dinámica de la costa atlántica, condicionaron enormemente la evolución del vertido. Cualquier otro producto habría podido tener una evolución diferente condicionada por estas características.

En cualquier caso, fue fundamental la información previa que se tenía sobre el medio a estudiar, así como la capacidad de reacción inmediata ante un problema como el que se presentaba. Todo ello hizo posible un seguimiento rápido y detallado de la evolución del vertido.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Los proyectos del IEO relacionados con el Prestige recibieron financiación del Ministerio de Educacion y Ciencia y de la Xunta de Galicia.