Un avión de la Segunda Guerra Mundial ameriza tras sufrir un fallo mecánico en pleno vuelo

Cientos de espectadores disfrutaban en una playa estadounidense de un espectáculo aéreo con modelos históricos como un avión de la Segunda Guerra Mundial, cuando este repentinamente sufrió un fallo mecánico. La nave comenzó a perder altura y el piloto se vio obligado a llevar a cabo un aterrizaje forzoso en el agua y a pocos metros de los asistentes, aunque su pericia le permitió salir sin un rasguño del impactante incidente.

Cocoa Beach, una turística localidad situada en Florida, celebra todos los años un festival aéreo que los espectadores pueden presenciar desde la arena de la playa. En el de este año, una de las estrellas del show era un TBM “Vengador”, un avión torpedero que entró a formar parte de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

En lo vídeos que han circulado pro las redes sociales, se ve cómo el aparato ya está volando prácticamente a ras del agua, y va acercándose a esta hasta que finalmente toca la superficie con un impacto controlado. Continúa deslizándose durante un breve tramo, y finalmente queda detenido cerca de la orilla, en una zona con muy poca profundidad.

Desde el Cocoa Beach Air Show han explicado que el amerizaje se debió a un “fallo técnico”, del que no se conocerán detalles hasta que no se recupere del lugar el aparato siniestrado y sea investigado. También añadieron que los servicios de emergencia estuvieron de inmediato para asistir al piloto, que no sufrió ningún daño importante y se encuentra en perfecto estado de salud.

El avión pertenece al Comando Aéreo Valiant, un museo de Florida dedicado a la conservación de aeroplanos históricos. En una publicación, explicaron que la restauración del TBM “Vengador” puede tardar varios años.

Tras su retiro de la Marina, este modelo se empleó para apagar incendios en el Servicio Forestal de EEUU, con sede en California, de 1956 a 1964, una función en la que seguiría hasta 1969 en la Comisión Forestal de Georgia. Después de eso, pasó por las manos de varios coleccionistas privados hasta que terminó en el museo Valiant en 2002. Su restauración fue costosa y tardó mucho tiempo, pero finalmente el bombardero pudo volver a volar el año pasado.