Las autoridades refuerzan la ayuda al suroeste de Puerto Rico tras el terremoto

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Una mujer entrega bolsas con alimentos y agua en un refugio, este jueves, en el municipio de Guanica, Puerto Rico. Gobierno, agencias federales y asociaciones refuerzan este jueves la ayuda al suroeste de Puerto Rico, que lentamente se recupera del terremoto de magnitud 6,4 que sacudió la isla, el de mayor intensidad de su historia reciente. EFE/Thais Llorca

San Juan, 9 ene (EFE).- Gobierno, agencias federales y asociaciones refuerzan este jueves la ayuda al suroeste de Puerto Rico, que lentamente se recupera del terremoto de magnitud 6,4 que sacudió la isla, el de mayor intensidad de su historia reciente.

Más de un centenar de miembros de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (Fema) de Estados Unidos trabajaban en el sur de la isla en tareas de distribución de agua, alimentos y todo tipo de ayuda para paliar la situación de las miles de personas que de una u otra forma se vieron afectadas por el terremoto de la madrugada del martes.

El temblor, según un balance todavía provisional, se saldó con un muerto, cientos de viviendas dañadas de distinta gravedad y más de 2.000 refugiados.

Aunque las consecuencias materiales no son de calado, el efecto entre la población fue devastador y todavía hoy miles de personas, a pesar de las inclemencias del tiempo, instalan al caer la noche dormitorios improvisados en las calles frente a sus residencias ante el temor de que nuevos temblores echen abajo sus casas.

La informalidad de las construcciones en Puerto Rico es muy alta y se calcula que cerca de 200.000 viviendas -para una población de poco más de 3 millones de personas- están edificadas sin ningún tipo de control o permiso oficial.

Esas viviendas, muchas edificadas sobre altas y delgadas columnas, son las que en su mayoría cedieron con un primer temblor el lunes y muy especialmente con el que cerca de las 4.30 de la madrugada del martes que despertó a toda la isla.

La respuesta de las autoridades se canaliza por distintas agencias, con el apoyo de la estadounidense Fema, que ya jugó un papel destacado en septiembre de 2017 cuando la isla fue arrasada por el huracán María, dejando cerca de 3.000 muertos y unas pérdidas multimillonarias

El director de Fema en Puerto Rico, Alex Amparo, indicó que una vez que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la declaración de emergencia a petición de la gobernadora, Wanda Vázquez, la agencia federal puso en marcha sus protocolos para llevar ayuda a los municipios más afectados, todos en el área suroeste.

Agencias federales tratan este jueves, entre otras cosas, de evaluar la nueva petición de la gobernadora de declaración de desastre para la isla consecuencia del terremoto.

Vázquez adelantó este jueves que lo antes posible le pedirá al presidente estadounidense que declare a la isla caribeña como zona de desastre.

La funcionaria deberá antes demostrar junto a los alcaldes de los municipios afectados que los daños son de una magnitud que merece esa declaración.

Fema dispone ya en la zona de un almacén en la ciudad de Ponce, la más importante del sur de la isla, que sirve para distribuir víveres a los municipios más castigados.

Además de la ayuda prestada por el Gobierno local y Fema, asociaciones locales y del extranjero se vuelcan en llevar ayuda a los damnificados.

Un equipo de la organización religiosa Salvation Army se trasladó al sur de Puerto Rico a distribuir comida y artículos de primera necesidad a los municipios de Guánica, Yauco y Guayanilla, cuya población en su mayoría pernocta en parques y calles ante el temor a nuevos temblores.

Además, el Senado de Puerto Rico ha organizado una caravana de voluntarios que este fin de semana entregará artículos de primera necesidad a los afectados en los municipios del suroeste.

El senador estadounidense Rick Scott visitó este jueves los municipios del suroeste más gravemente afectados para que Washington acelere la ayuda disponible a Puerto Rico por parte del Gobierno federal.

Otra de las principales prioridades es la recuperación del servicio eléctrico, que fue posible ya en cerca de la mitad de los abonados pero que no se conseguirá totalmente hasta, al menos, el próximo fin de semana, en una valoración optimista.

El temblor se localizó muy cerca de la central de generación eléctrica de Costa Sur, una de las principales para el suministro de energía de Puerto Rico, que quedó seriamente dañada.

El director ejecutivo de la estatal Autoridad de la Energía Eléctrica (AEE), José Ortiz, muy criticado por haber dicho el martes que durante ese mismo día se recuperaría el servicio, señaló que la información que se dio inicialmente de recuperación del sistema se basó en lo que se conocía en ese momento.

Ortiz matizó que cada día hasta el domingo irán entrando en funcionamiento nuevas plantas generadoras hasta recuperar ese día la totalidad del sistema.

En cuanto al daño causado a las estructuras de edificios, el secretario de Educación, Eligio Hernández, señaló que ingenieros estructurales llevarán a cabo inspecciones para comprobar el estado de las escuelas públicas y que será realizado de manera minuciosa por ingenieros estructurales, por lo que ninguna abrirá sus puertas sin que se comprueben que no fueron afectadas.

Buena parte de la población del suroeste se prepara para pasar otra noche en la calle, sin luz y con la sensación de falta de ayuda.