El “autocuidado” impera en la sexta ola, pero su efectividad está en entredicho

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Dos personas se abrazan en la estación de Atocha (Madrid), el 23 de diciembre.  (Photo: A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)
Dos personas se abrazan en la estación de Atocha (Madrid), el 23 de diciembre. (Photo: A. Perez Meca/Europa Press via Getty Images)

El concepto ‘autocuidado’ hay que atribuírselo, en este caso, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que este miércoles, antes de la Conferencia de Presidentes, avanzó en Twitter su postura sobre las medidas anticovid de cara a las navidades. Ayuso abogó por la “cultura del autocuidado”: test de autodiagnóstico, vacunación, ventilación y mascarillas, dijo.

En realidad, horas antes su Consejería de Sanidad ya había marcado la ruta con un cambio de protocolo que establecía que las personas que dieran positivo en una prueba de antígenos de farmacia debían aislarse sin solicitar una PCR para confirmarlo, y no llamar a su centro de salud a menos que tuvieran fiebre por encima de 38 grados para no colapsar (aún más) la atención primaria.

‘Si puedes (y quieres), aíslate; si no, es tu decisión’

Más allá de la decisión madrileña, la Comisión de Salud Pública –donde están presentes Sanidad y las comunidades– también decidió el martes que los contactos estrechos de positivos dejarán de hacer cuarentena si están vacunados, al margen de la variante de la infección.

Estas personas “no necesitarán realizar una cuarentena domiciliaria de 10 días”, pero se les recomendará que limiten sus actividades a las esenciales, reduzcan todo lo posible sus interacciones sociales, sigan escrupulosamente las medidas de prevención como el uso de mascarillas y realicen una vigilancia estrecha ante la posible aparición de síntomas compatibles durante los 10 días después del último contacto con un caso confirmado, señala la nota de la Comisión. Dicho de otra manera: si puedes (y quieres), aíslate; si no, no. Y algo así es lo que la gente ya lleva haciendo unos días, en un momento en el que la cifra de positivos marca récords cada día.

Teletrabajar, dejar de llevar a los niños al colegio y abastecerse de test de antígenos se ha convertido en un privilegio

Según los datos del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid que recoge El País, este martes el tráfico en la capital, tanto dentro como fuera de la M-30, había bajado un 11% con respecto a la semana anterior. El descenso del uso de Metro es muy similar: este martes hubo un 17% menos de viajeros que el martes pasado. Teletrabajar, dejar de llevar a los niños al colegio y proveerse de test de antígenos –en época de desabastecimiento– se ha convertido en un privilegio.

La conclusión alcanzada este miércoles en la Conferencia de Presidentes siguió la misma línea del autocuidado. Pedro Sánchez anunció la vuelta al uso obligatorio de mascarilla en exteriores –una medida poco útil pero muy demandada por las autonomías–, apeló al “fomento de la autoprotección” con cubrebocas y mayor suministro de test, y se comprometió a “acelerar el proceso de vacunación”, lo que considera “la medida más importante” para frenar el virus.

Las CCAA que SÍ aplicarán restricciones

El Gobierno central dejaba así la pelota en el tejado de las autonomías, todas ellas en medio de un ascenso imparable de casos covid, pero con muy distintas situaciones epidemiológicas y hospitalarias. Finalmente, sólo un puñado de ellas ha ampliado restricciones de cara a la Navidad.

Cataluña es la más estricta, con toques de queda desde la 1 de la madrugada, cierre de ocio nocturno y limitación de reuniones; Murcia ha ordenado el cierre de toda actividad no esencial a partir de la 1 de la madrugada; Canarias ha reducido los horarios de la hostelería según la situación de cada isla y Cantabria ha optado por el cierre de discotecas, pero a partir del próximo martes y en los municipios con mayor incidencia.

Las demás comunidades llaman a aplicar la ya famosa “cultura del autocuidado”. “No tenemos elementos objetivos para poder restringir”, dijo el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, tras la reunión de dirigentes. “No estamos en marzo de 2020 ni en las navidades de 2020, porque la población se ha vacunado”, recalcó después Pedro Sánchez.

Qué dicen los epidemiólogos

Cada familia decidirá entonces cómo celebrar o reorganizar sus fiestas, dependiendo en primer lugar de si hay bajas por positivos (o contactos) y, en segundo lugar, del grado de miedo y cautela entre sus miembros. Muchas cancelarán cenas mayores y volverán a los comensales de 2020; otras seguirán adelante con lo planeado.

Salvador Macip, que pensaba pasar todas las navidades en familia en su Cataluña natal, decidió cambiar de plan in extremis y volver a Reino Unido, donde trabaja como investigador, antes de la Nochebuena. “La situación es aún peor de lo que parecía, así que mejor no jugársela”, reconoce.

La situación es aún peor de lo que parecía, así que mejor no jugársela

Macip, doctor en Medicina y autor de Lecciones de una pandemia, explica cómo ómicron –“una variable que no controlábamos”– ha desbaratado sus planes en cuestión de días. Hace un par de semanas, Macip pensaba que “con un poco de cuidado podríamos tener unas navidades mucho más tranquilas que el año pasado”. Ahora, su percepción ha cambiado.

“Una Navidad de mínimos y ya probaremos el año que viene”

“España ahora mismo está en una subida espectacular de casos, y esto va a ir a peor”, advierte Macip, para quien el “problema” de esta nueva variante es que produce un porcentaje importante de infecciones en personas previamente consideradas inmunes, aunque con casos mayormente leves. “A menos que tengas la tercera dosis, no estás bien protegido”, señala. “Lo bueno es que las vacunas están evitando males mayores”, añade el experto. “La reducción de muertes y hospitalizaciones es evidente. Incluso con ómicron”, recalca.

Hace dos semanas creía que con un poco de prudencia lo tendríamos controlado, pero la irrupción de ómicron con esta fuerza cambia el panorama

Aun sabiendo lo impopular de su esta opinión, Salvador Macip afirma: “Soy partidario de cancelar la navidad, directamente”. “Hace dos semanas no lo veía así y creía que con un poco de prudencia lo tendríamos controlado, pero la irrupción de ómicron con esta fuerza cambia el panorama”, apunta. “Ya lo hemos visto antes en la pandemia: hay que ser flexibles y ágiles, tener la capacidad de cambiar rápido de estrategia si las cosas cambian”, sostiene.

Macip apuesta por “una Navidad de mínimos”; “y ya probaremos el año que viene”, añade. “Hay que pensar que el sistema se satura muy rápidamente, y en atención primaria estamos ya al límite”, advierte. “Cuando se satura la primaria, el colapso llega luego los hospitales, y la gente acaba muriendo por otras cosas, porque hay enfermedades que se te escapan, que no se pueden atender bien”, alerta Macip. “Vale la pena hacer el sacrificio ahora para salvar vidas. No sólo las de la covid”, pide el experto. Es el mismo consejo que dio la Organización Mundial de la Salud hace unos días.

“Las vacunas están evitando males mayores”

El problema es que la gente tiene la sensación de que lleva dos años atendiendo a esos “sacrificios” sin que los políticos cumplan su parte (contratar sanitarios, reforzar atención primaria, etcétera). Además, esta petición llega en un momento en el que parecía que, por fin, había quedado atrás todo lo malo. “Los contagios han estallado cuando menos lo esperábamos, porque ya estábamos vacunados, y eso crea desazón en la población”, reconoce Manuel Franco, portavoz de Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).

Hay que reforzar la unión entre Atención Primaria y Salud Pública, poner dinero en rastreadores y en personal sanitario

El epidemiólogo lamenta además la “situación de desamparo” que viven estos días las personas contagiadas que no sólo no se reunirán en familia, sino que tampoco pueden acudir a su médico por la “terrible presión” que soporta la Atención Primaria.

“Hay que reforzar la unión entre Atención Primaria y Salud Pública, poner dinero en rastreadores y en personal de Atención Primaria que pueda atender a los enfermos, covid y no covid, y que pueda hacer el seguimiento de las personas que se están contagiando”, receta Manuel Franco.

“En navidades nos la vamos a jugar”

Sus augurios a la vuelta de las navidades tampoco son esperanzadores. “Esto no va a haber quien lo pare hasta finales de enero”, advierte el epidemiólogo, que echa en falta un ‘semáforo covid’ vinculante para que las comunidades tomen medidas según sus indicadores sanitarios y epidemiológicos.

La realidad es que no hubo acuerdo entre las autonomías para aplicar restricciones en esta sexta ola. “Así que en navidades nos la vamos a jugar”, resume Manuel Franco. “Luego apelan a la responsabilidad individual, pero no se puede pedir eso con todo el ocio, el consumo y la hostelería abiertos”, critica.

No se puede apelar a la responsabilidad individual con todo el ocio, el consumo y la hostelería abiertos

Con todo, el epidemiólogo llama a no desanimarse, pues pese a los récords de contagios, las cifras de hospitalizaciones y muertes demuestran que “la vacunación funciona”, que “lo hemos hecho bien”, y que “hay que seguir vacunando, con terceras dosis y a los niños”, aunque sin olvidar que “la vacuna no es la única herramienta que tenemos”, señala Franco. Según los últimos datos de Sanidad, en personas de 60 a 79 años el riesgo de hospitalización es 15,4 veces menor si están vacunadas, y su riesgo de fallecimiento es 18 veces menor respecto a los no vacunados.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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