La austeridad ha hecho que los europeos dispongan de 3.000 euros menos al año, defiende un informe

La austeridad ha hecho que los europeos dispongan de 3.000 euros menos al año, defiende un informe

Los ciudadanos europeos han perdido casi 3.000 euros al año por culpa de las medidas de austeridad aplicadas por los gobiernos de la Unión Europea desde la crisis financiera de 2007, según asegura un informe recién publicado.

El estudio de la New Economics Foundation (NEF) y Finance Watch, publicado este viernes, afirma también que los países de la UE podrían haber gastado hasta 1.000 euros más al año por persona en servicios públicos si los recortes hubieran sido menos severos. La noticia llega en un momento en que los países de la UE están acumulando niveles de deuda en época de paz debido al encadenamiento de la pandemia del COVID-19 y del impacto de la guerra de Rusia en Ucrania.

Frank Van Lerven, jefe del programa de macroeconomía del NEF, ha asegurado que las medidas de austeridad han sido un fracaso. "La última década de políticas de austeridad ha dañado las economías europeas y ha impedido que nuestros niveles de vida mejoren", ha defendido Van Lerven. "La obsesión por la deuda y la reducción del déficit no impulsa el crecimiento económico ni mantiene la deuda baja. En cambio, la austeridad ha frenado el potencial de los países europeos", ha reiterado el experto.

Tras la crisis financiera, Bruselas introdujo normas fiscales más estrictas tanto para el endeudamiento como para el gasto público, con la idea de reducir la deuda nacional. Algo que fue ejecutado mediante recortes en el gasto público y en la inversión. Pero las normas, conocidas como Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) se suspendieron al inicio de la pandemia. Con su congelación se buscaba permitir a los países de la UE más flexibilidad a la hora de gestionar las consecuencias económicas de los confinamientos.

La investigación de la New Economic Foundation descubrió que las anteriores medidas de austeridad han dejado a Europa más vulnerable a los choques económicos del COVID-19 y a la crisis desatada por la guerra de Ucrania. Si los recortes no hubieran sido tan severos, la investigación afirma que los gobiernos de la UE habrían dispuesto de 533.000 millones de euros más para gastar en proyectos de infraestructuras, incluidos los ecológicos, que, según el estudio, podrían haber ayudado a amortiguar el impacto de las subidas de los precios de la energía.

Pero Antonios Nestoras, director ejecutivo del Foro Liberal Europeo, ha explicado a Euronews que las conclusiones del informe no ofrecen una perspectiva equilibrada y no tienen en cuenta otros factores importantes. Además, Nestoras ha apuntado que los niveles de gasto público sólo pueden gestionarse eficazmente una vez que se ha creado una base de riqueza en la sociedad. "Tenemos que crear riqueza. Tenemos que dar a los ciudadanos igualdad de condiciones, a las empresas igualdad de condiciones para crear riqueza", ha explicado Nestoras.

"Tenemos que crear una normativa inteligente para apoyar la innovación, la investigación, el desarrollo, la industria, la tecnología. Estas son las cosas en las que deberíamos centrarnos y luego podemos jugar con los niveles de gasto público y tratar de controlar la inflación e intentar crear una estabilidad macroeconómica basada en el gasto público, etc.", ha defendido el analista.

"Mientras no centremos nuestros esfuerzos en crear riqueza, ¿de dónde va a salir el dinero? Esta es una pregunta que no tiene respuesta en este informe y en las políticas públicas en general", ha concluido el experto.

Un enfoque a largo plazo

La Comisión Europea presentará el próximo miércoles sus planes sobre sus nuevas directrices fiscales una vez que concluya la suspensión del pacto de reglas a finales de 2023.

Por el momento, las propuestas se mantienen en secreto, pero para Sebastian Mang, responsable de campañas de la New Economics Foundation, las reglas de gasto deben relajarse en el futuro.

"Durante la crisis del COVID-19, la Comisión Europea fue autorizada a pedir préstamos a los mercados financieros por primera vez para financiar su respuesta", dijo Mang a Euronews.

"Pero en lugar de confiar en respuestas ad hoc a cada nueva crisis, lo que Europa necesita más allá de 2024 es un enfoque a largo plazo que sea adecuado para el propósito. La economía de la austeridad fue un experimento fallido. Los bajos niveles de crecimiento del producto interior bruto (PIB) condujeron a una caída de la recaudación de impuestos para los gobiernos, aumentando la deuda pública.

"Los gobiernos nacionales deberían estar facultados para invertir en servicios públicos, como la sanidad y la educación, y en la reducción de las emisiones de carbono. Por su parte, la Comisión Europea debería estar preparada para apoyar el gasto nacional a través del endeudamiento europeo".

Nestoras, por su parte, dijo que hay que encontrar un equilibrio en lo que respecta a las normas fiscales de la UE.

"Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado en esas cosas", dijo a Euronews. "La verdadera política es encontrar el equilibrio adecuado, la proporción dorada entre fuerzas opuestas, fuerzas políticas e ideológicas opuestas. Tengo confianza en que el sistema que hemos creado en Europa encontrará un compromiso entre ambas".

El estudio de NEF y Finance Watch sostiene también que los países que persiguieron una mayor austeridad y recortes del gasto público, como Grecia e Italia, acabaron de hecho con niveles de deuda pública más altos.

También se encontraron disparidades en el impacto de las medidas sobre la renta disponible. Los salarios alemanes sólo cayeron un 1% en comparación con los de antes de la crisis financiera, mientras que en Irlanda y España, algunos de los países más afectados, los ingresos medios cayeron un 29% y un 25%.

Berlín, conocido como uno de los Estados miembros más frugales de la UE, fue uno de los principales defensores de la austeridad y los recortes en su momento.

Recientemente ha podido permitirse un paquete de ayudas de 200.000 millones de euros para ayudar a los alemanes y a las empresas a superar la actual crisis energética, para disgusto de otros Estados miembros que no pueden permitirse hacerlo a tan gran escala.

El sondeo incluido en el informe revela que el 70% de los ciudadanos están preocupados por lo que pueda ocurrir si se reintroduce la austeridad. Al mismo tiempo, el 70% de los encuestados también manifestó su preocupación por el aumento de la deuda pública.

Sin embargo, una cosa sobre la que los encuestados estaban seguros era la necesidad de invertir más en servicios públicos vitales como la educación, la sanidad y la asistencia social.

Los datos del informe de NEF y Finance Watch proceden de Eurostat y la encuesta a los ciudadanos fue realizada por Censuswide.