Por ausencia de la delegación del Gobierno, se posterga el reinicio del diálogo sobre Venezuela

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Las negociaciones entre el Ejecutivo de Nicolás Maduro y la oposición liderada por Juan Guaidó debían ser retomadas este viernes en Ciudad de México, pero la comitiva chavista no se presentó. Se espera que los enviados lleguen este sábado para retomar las conversaciones, en las cuales se abordaría una renovación del sistema de justicia.

El diálogo entre el Gobierno y la oposición de Venezuela sufrió un parón inesperado. Este viernes estaba prevista la reanudación de las conversaciones que buscan consensos para lograr la salida de la profunda crisis en el país, pero la delegación oficialista no se presentó en Ciudad de México.

Los voceros del Ejecutivo de Nicolás Maduro no dieron a conocer razones de la ausencia, pero se espera que los diálogos -que son mediados por Noruega y patrocinados por México- se reactiven este sábado, cuando llegarían los delegados del chavismo.

Desde la Plataforma Unitaria (PU), el espacio opositor encabezado por Juan Guaidó, ratificaron su "compromiso de avanzar en este proceso" y remarcaron que "desde el principio nos comprometimos a conducirnos con transparencia y a informar oportunamente al país".

La ausencia de los enviados del Gobierno despertó especulaciones acerca de un posible malestar con las autoridades de Noruega, luego de que la primera ministra de ese país, Erna Solberg, mencionara ante la ONU a Venezuela como un ejemplo de un lugar donde se han producido "graves violaciones de los derechos humanos". Sin embargo, la postergación respondería a la no llegada a tiempo de la delegación gubernamental.

Una posible reforma de la justicia, en el centro de la agenda y motivo de discordia

En su comunicado, la Plataforma Unitaria remarcó que la nueva ronda de negociaciones buscaría "avanzar sobre la constitución de la Mesa de Atención Social para promover los programas de nutrición infantil, transplantes y vacunación, entre otros igualmente importantes".

A su vez, el otro gran aspecto a abordar sería una posible reforma de la justicia. Según el bloque opositor, "Venezuela es un país con una justicia secuestrada, que persigue y encarcela a la disidencia y promueve la impunidad". "Rescatarla es un requisito fundamental para reconquistar nuestros derechos; para devolverle a los venezolanos el poder de elegir y reconquistar la democracia", señalaron desde ese espacio.

La presencia de ese aspecto promete despertar rispideces en un diálogo que, hasta ahora, avanzó sobre aspectos poco controversiales. En los encuentros anteriores, las partes acordaron promover mecanismos para financiar vacunas contra el Covid-19 y ratificaron la "soberanía" de Venezuela sobre el Esequibo, territorio en disputa con Guyana.

La cuestión de la justicia fue mencionada por el embajador de Estados Unidos para Venezuela, James Story, en una transmisión en directo en sus redes sociales. En su declaración, se mostró esperanzado de que "los dos lados puedan llegar a un acuerdo sobre cómo mejorar la justicia en Venezuela".

Esas expresiones generaron rechazo en las filas del oficialismo venezolano. La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez acusó a Story de dar "órdenes a la oposición colonizada y títere de Venezuela sobre qué hacer en la Mesa de Diálogo", mientras que Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y líder de la misión negociadora del chavismo, sostuvo que el diplomático "insulta a la mesa de diálogo" y "a los delegados de la PU, a quienes parece darles órdenes".

Por otra parte, hay dos puntos centrales detrás de los que se encolumna la mesa de diálogo: el Gobierno de Maduro exige que se levanten las sanciones financieras contra Venezuela, mientras que la oposición reclama un cronograma electoral con garantías, que incluya comicios presidenciales.

Álex Saab y Monómeros, dos temas que añaden tensión a los diálogos

La turbulenta reanudación del diálogo entre las partes en conflicto en Venezuela enfrenta otros aspectos de tensión. El tema más sensible fue la incorporación al equipo negociador chavista de Álex Saab, empresario colombiano detenido en Cabo Verde a la espera de su extradición a Estados Unidos.

Saab, cercano al presidente Nicolás Maduro, fue sumado como "miembro pleno" del grupo, según anunció el líder de la delegación gubernamental, Jorge Rodríguez.

Este movimiento fue interpretado por los analistas de diferentes maneras: para algunos se entiende como una provocación a la oposición, para otros busca convertirse en una maniobra para dilatar la extradición de Saab a Estados Unidos, país donde afronta cargos por lavado de dinero de corrupción, vinculada con un programa estatal de asistencia alimentaria del Gobierno de Maduro.

Otro asunto que sumó espinas en el camino previo al nuevo encuentro fue el control de Monómeros, petroquímica venezolana en Colombia. Días atrás, el Ejecutivo venezolano advirtió un posible "quiebre" de las negociaciones sobre el manejo de la firma, cuyo control había sido entregado a Guaidó.

Desde el 6 de septiembre, las autoridades de Colombia intervinieron la compañía, una medida que Maduro tildó de "robo" y que la alianza opositora agradeció por la "protección de activos". Sin embargo, dentro de la plataforma opositora también existen diferencias sobre cómo gestionar la empresa.

Con EFE y AFP

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