Aun sin "Polexit", ¿ha cruzado Polonia la última línea roja de la UE?

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Bruselas, 12 oct (EFE).- La explosiva decisión del Tribunal Constitucional de Polonia que declara inconstitucional parte del tratado de adhesión a la Unión Europea vuelve a colocar a este país en un momento delicado con Bruselas, que calibra ahora sus opciones para responder a la agresiva actitud de Varsovia aun cuando es improbable que los polacos sigan la vía británica y abandonen la UE.

La sentencia, que determinó también la primacía del derecho polaco sobre el comunitario, es una guinda más encima del pastel de desencuentros que marcan la relación entre Bruselas y Varsovia desde hace varios años, avivados por el Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia.

Junto a Hungría, el Gobierno de Mateusz Morawiecki está ahora buscando que la justicia comunitaria le dé la razón y descarte que los fondos europeos estén vinculados al cumplimiento de los valores básicos de la UE, un proceso cuya vista se celebra entre este lunes y martes en Luxemburgo.

Y es que fue el propio Morawiecki quien, tras varias decisiones de la justicia europea contrarias a sus intereses, pidió a esta corte doméstica que revisase la supremacía de la legislación a nivel nacional sobre la europea, que comenzó en julio y cuya sentencia se había pospuesto varias veces en las últimas semanas.

La decisión del Tribunal no se ha publicado todavía en el documento oficial que supondría su entrada en vigor, pero ya ha sentado como un jarro de agua fría en una capital comunitaria cansada del constante “tira y afloja” con Polonia y Hungría y que busca desde hace años cómo reconducir las deficiencias en independencia judicial y cumplimiento de los valores europeos en ambos países.

"La decisión la ha tomado un Tribunal Constitucional que no es digno de tal nombre, capturado por el poder ejecutivo. Al final es una decisión del Gobierno, que es muy consciente del impacto que una sentencia de este tipo iba a tener en su escalada con Bruselas", explica la analista Camino Mortera, del Centro para la Reforma Europea y el Consejo Científico del Real Instituto Elcano.

Desde Democracy Reporting International, el coordinador de investigación Jakub Jaraczewski cree por contra que Morawiecki contaba con usar esta sentencia como "moneda de cambio", pero ha jugado mal su mano y "provocado una crisis de gran alcance que será muy difícil de contener para Polonia", especialmente antes de recibir su parte de los fondos de reconstrucción pospandemia, aún en negociación con Bruselas.

Y es que después de muchos años de diálogo infructuoso y diplomacia inefectiva, el órdago que plantea el Gobierno polaco con la sentencia de su Constitucional va un paso más allá de todos los que ha lanzado hasta ahora: se trata de una ruptura legal que cuestiona todo el ordenamiento jurídico de la Unión Europea.

"No es una cuestión de valores o de moral, es técnica: el derecho comunitario está por encima del derecho nacional. Eso no lo puedes dejar pasar, es una cuestión de las reglas del club. Si el club no sabe defender estas reglas, no entiendo muy bien para que sirve”, añade Mortera.

En conversación con Efe, la analista explica que ha echado de menos una reacción más firme e inmediata del resto de países europeos –salvo del húngaro y el esloveno, alineados con Polonia en esta materia- y cree que la semana próxima, cuando los jefes de Estado y Gobierno se reúnan en persona para su cumbre ordinaria de octubre, será demasiado tarde para reaccionar.

“A más medio plazo hay una serie de mecanismos como la condicionalidad, utilizar los valores europeos para restringir fondos de cohesión o los procedimientos de infracción. Pero eso son mecanismos que no van a solucionar un problema tan urgente para el que tenemos ahora, hace falta subir la presión política y es lo que no veo que esté pasando”, subraya la investigadora.

La Unión Europea se cuestiona ahora en qué posición legal queda Polonia si deja de considerarse vinculada a artículos de un tratado que es condición indispensable para convertirse en Estado miembro de la Unión y que el Gobierno polaco ratificó para entrar en el bloque comunitario hace ahora 17 años.

La pregunta la plantea el jurista francés Jean-Claude Piris, exjefe de los servicios legales del Consejo que participó en la negociación y adopción de los tratados de los que ahora Varsovia se ha despegado.

“Polonia es un Estado miembro y sigue legalmente vinculada por sus compromisos y los tratados que ha ratificado. Esta es la situación legal ahora mismo. Pero deben ser conscientes de que su situación actual, si el Gobierno aplica la sentencia, es insostenible. Tendrán que tomar una decisión”, escribe Piris en Twitter.

“No va a haber un ‘Polexit’”, predice con firmeza Mortera, que recuerda que los ciudadanos polacos son de los más favorables a la pertenencia a la Unión Europea en las encuestas. “Sería un evento que no tendría ningún tipo de sentido desde el punto de vista estratégico, para el Gobierno, ni desde el punto de vista racional”, añade.

La Comisión dispone aún de varios instrumentos para responder al desafío polaco: aún no ha aprobado su plan de recuperación -necesario para acceder a los fondos europeos pospandemia- y está a punto de activar una herramienta, la condicionalidad, que condicionará la recepción de otros presupuestos comunitarios a respetar el Estado de Derecho.

Mortera recuerda que Bruselas también puede, basándose en la ausencia de una supervisión judicial suficiente, suspender toda la cooperación con Polonia basada en la confianza mutua, aunque enmarca la actitud del Gobierno en una estrategia hacia sus votantes actuales y futuros, que para extraer concesiones de Bruselas.

Laura Zornoza

(c) Agencia EFE

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