Atrapada en fuego cruzado, minoría étnica de Etiopía huye a Sudán

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Arrastrados a un conflicto ajeno, miembros del grupo étnico etíope qemant dicen que su única opción fue huir a Sudán, en un nuevo y trágico giro en el conflicto africano.

"Quemaron las casas y la gente fue asesinada con machetes", contó la refugiada Emebet Demoz, quien al igual que miles más, huyó de su comunidad en julio. "Ni siquiera pudimos llevarnos los cuerpos para enterrarlos".

Miles han muerto desde que estallaron los enfrentamientos en noviembre en el Tigré, norte de Etiopía, cuando el primer ministro Abiy Ahmed envió tropas a deponer el Frente de Liberación del Pueblo del Tigré (TPLF), el partido gobernante local, en respuesta a sus supuestos ataques a campamentos militares.

Desde entonces, la violencia alcanzó a otros grupos envueltos en ásperas disputas por la tierra, y se propagó del Tigré a la región vecina de Amhara, donde viven los pueblos amhara y la minoría étnica qemant.

Combatientes amhara apoyaron a las fuerzas gubernamentales en un intento de resolver una disputa sobre un territorio que aseguran les fue arrebatado por el TPLF en sus casi tres décadas en el poder, antes de que llegara el gobierno de Abiy en 2018.

Los qemant han estado bajo la influencia cultural y económica de los dominantes amhara, y recientemente han comenzado a reclamar autonomía.

Un referendo de 2017 sobre la creación de una zona autónoma qemant provocó fricciones y terminó con enfrentamientos entre los dos grupos.

"Los combatientes amhara respaldados por el gobierno nos querían fuera de nuestra tierra", comentó Emebet, de 20 años. "Nos matan porque somos una minoría étnica".

- Sin tomar partido -

Pero el portavoz regional de los amhara, Gizachew Muluneh, negó que estén atacando a los qemant.

Para los dirigentes amhara, la búsqueda de autonomía de los qemant ha sido instigada por rebeldes del Tigré.

Gizachew dijo a AFP que los refugiados en realidad son "proterroristas del TPLF, creados por el TPLF para distraer a Etiopía y a los amhara".

La ONU calcula que unas 200.000 personas han sido desplazadas de sus hogares en Amhara, donde la violencia ha profundizado la división entre los grupos étnicos.

"Los amhara querían que tomáramos partido con ellos en el conflicto con los del Tigré", dijo el refugiado Balata Goshi. "Nos negamos a tomar partido y nos combatieron".

Los enfrentamientos entre los amhara y los qemant obligaron a miles a huir en abril de este año, según la ONU.

Defensores de los qemant dicen que su territorio ancestral incluye poblados en la frontera con Sudán.

Ello también provocó acusaciones de que los qemant han recibido apoyo de Sudán, que tiene disputas territoriales con Etiopía, en especial en zonas cercanas a la región de Amhara.

Las relaciones entre Jartum y Adís Abeba se han deteriorado también por la Gran Presa del Renacimiento Etíope sobre el Nilo Azul, que despertó temores sobre el abastecimiento de Agua en Sudán y Egipto.

Para civiles como Emebet, atrapados en las disputas, la violencia no le dejó otra opción que irse.

Ella es una de los 3.000 refugiados qemant que entraron en las últimas semanas a Sudán, según autoridades de este país.

"Esperamos la llegada de más qemant, así como otros grupos étnicos", dijo Mohamed Abdelkareem, de la comisión de refugiados de Sudán.

Sudán ya alberga a más de 60.000 refugiados de Etiopía, según la ONU, pese a que enfrenta una grave crisis económica.

Emebet se instaló en el poblado sudanés de Basinga, en una escuela convertida en campamento para miles de refugiados.

Aunque tiene alimentos básicos, ella duerme bajo una cubierta plástica que no la resguarda del calor sofocante ni de las fuertes lluvias.

"Por lo menos estamos a salvo aquí", declaró.

- Sin regreso -

Los refugiados dicen ser víctimas de viejas disputas étnicas.

"Las tensiones venían aumentando por años", comentó Anan Farada, un refugiado de 26 años de la ciudad de Gondar, en el norte de Etiopía.

"Al inicio eran disputas entre etnias, pero ahora es el gobierno que nos combate", dijo.

Kasaw Abayi dice que los amharas usaron el conflicto del Tigré como pretexto para expandir su control sobre el territorio.

"Ellos dicen que toda la zona es de ellos, no nos quieren a nosotros (qemant) ni a los del Tigré", dijo Abayi, un constructor de 50 años.

Según la ONU, el conflicto del Tigré ha dejado a 400.000 personas en condiciones de hambruna, mientras los combates continúan.

Los refugiados qemant ven pocas posibilidades de regresar pronto a Etiopía.

"No podemos regresar", dice Emebet. "¿Cómo vamos a regresar mientras siga este gobierno?".

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