Un atentado en una mezquita del norte de Afganistán deja al menos 33 muertos

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La ola de violencia no cesa en Medio Oriente luego de que se produjera un nuevo ataque en una semana que ya registró otro estallido en un recinto. El portavoz del gobierno talibán ratificó la cantidad de fallecidos y dijo que están buscando a los responsables. Aún ningún grupo se adjudicó este golpe, que sucede un día después de otro ataque perpetrado por el autodenominado Estado Islámico en el mes del Ramadán.

Este viernes 22 de abril el terror invadió el norte de Afganistán luego de que se produjera un atentado con explosivos en una mezquita, el segundo ataque a un lugar de culto esta semana, en medio del mes sagrado del Ramadán. Como resultado del ataque, 33 personas murieron y hay otras decenas de civiles heridos.

El estallido se desarrolló en el distrito de Iman Sahib, en la provincia de Kunduz, luego de las oraciones tradicionales del viernes. El portavoz de la Policía regional, Obaidullah Abedi, afirmó que las víctimas no eran de la colectividad chií y que “estaban haciendo actividades religiosas”.

Zabihullah Mujahid, vocero del gobierno talibán, escribió un tuit donde ratificó el número de muertos y esclareció que otras 43 personas están heridas. “Los perpetradores de estos incidentes son elementos malignos y se están haciendo serios esfuerzos para arrestarlos y castigarlos”, manifestó.

El último jueves la comunidad chií fue objeto de otro atentado en la mezquita norteña de Mazar-e-Sharif que arrojó un saldo de, al menos, 12 muertos y 35 heridos. Posteriormente el grupo yihadista Estado Islámico se adjudicó la autoría de la agresión contra esta minoría que consideran “apóstata”.

Sin embargo, ese no fue el único golpe que tenía a los chiíes en la mira. El martes pasado también hubo delitos en dos centros educativos del barrio de la colectividad en Dashte Barchi, al oeste de Kabul, que causó seis muertos y 25 heridos.

Existieron otros hechos en algunos puntos aislados de Kabul, pero que han sido inofensivos y no hicieron lamentar bajas.

Las cifras oficiales emitidas por las autoridades, dicen algunos activistas, podrían ser falsas y especulan con un número mayor de víctimas. Estiman que buscan dar sensaciones de estabilidad aminorando la cantidad de damnificados.

Los talibanes han asegurado que está todo bajo control desde que tomaron el poder en agosto, pero hay analistas que temen por un resurgimiento de la militancia armada.

En Afganistán no se vivían días de violencia de esta magnitud desde octubre pasado, cuando la minoría chií fue víctima de dos atentados suicidas en mezquitas de Kunduz y Kandahar que se cobraron la vida de 80 y 60 personas –y un centenar de heridos-, respectivamente, en días viernes consecutivos.

En tanto que la comunidad chií hazara padeció uno de sus peores ataques en mayo de 2021, cuando apuntaron contra una escuela femenina que mató a 110 civiles –mayormente niñas- e hirió a 290.

Con Reuters y EFE

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