Atascos y días de espera en la frontera entre Sudáfrica y Zimbabue por pandemia

Sofia CHRISTENSEN
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El camionero zimbabuense Wallace Muzondiwa lleva cuatro días en su vehículo esperando para entrar en la vecina Sudáfrica debido a que miles de personas acudieron en tropel a la frontera para huir de las nuevas restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus en Zimbabue.

La cantidad de personas que quieren salir de Zimbabue pilló por sorpresa a los funcionarios de inmigración en el puesto fronterizo de Beitbridge, el segundo más grande de Sudáfrica, donde la muchedumbre está bloqueada en atascos de tráfico.

"La situación es muy, muy, muy caótica", dijo Wallace Muzondiwa, a punto de proseguir su camino después de que las autoridades aceptaran su test negativo de coronavirus y la documentación que le pidieron por la pandemia.

"La fila avanza muy, muy lentamente y el sol golpea muy fuerte", se queja.

El gobierno de Zimbabue, fronterizo con Sudáfrica, ordenó el sábado pasado un nuevo confinamiento en todo el país debido al aumento de los casos de contagio por el nuevo coronavirus.

Sudáfrica es el país más afectado por el virus en el continente, pero en Zimbabue el número de casos se ha más que duplicado desde noviembre, hasta 18.000.

El país está sumido en una crisis económica muy grave desde principios de la década de 2000 que provocó el colapso del sistema sanitario.

En marzo de 2020 decretó el primer confinamiento pero las restricciones se relajaron gradualmente desde mayo.

En el puesto fronterizo, los viajeros se apresuraban a subir a los taxis estacionados cerca de puestos de venta de comida.

El coronavirus ha complicado el paso por la frontera de Sudáfrica, donde los vehículos pesados a veces esperan días para resolver los trámites aduaneros.

"Son los papeles los que provocan retrasos en la frontera", estima el camionero sudafricano Sinki Tshangise, de 44 años, quien cruza las fronteras de Botsuana, Malaui, Zambia y Zimbabue desde hace casi diez años.

Los certificados de pruebas negativas por coronavirus a menudo expiran antes de llegar al puesto fronterizo, añade, lo que obliga a los conductores a realizar un segundo test.

"No creo que pueda permitirme pagar (nuevas pruebas) cada vez que tenga que cruzar una frontera", recalca Tshangise.

- Riesgo de "superpropagador" -

En el puesto fronterizo de Beitbridge ya no hay solo camioneros, sino hordas de viajeros que guardan fila para las pruebas PCR proporcionadas por el gobierno sudafricano.

Según el personal sanitario que realiza las pruebas, la afluencia de personas de Zimbabue desde el comienzo del segundo confinamiento en su país es difícil de gestionar.

Además algunos zimbabuenses contrajeron el virus durante el viaje hacia Sudáfrica, según el enfermero Country Musekwa.

Se han formado largas filas de espera en el único puente que domina el río Limpopo, frontera natural entre los dos países.

"Personas que dicen que dieron negativo en Zimbabue dan positivo aquí porque han estado en el puente durante más de cuatro días", dice.

Funcionarios de Beitbridge afirman haber detectado más de 100 casos de contagios por covid-19 en solo cuatro días esta semana, lo que genera preocupación por el impacto sanitario de los embotellamientos fronterizos.

Las autoridades provinciales estiman que estos atascos son un "potencial superpropagador" del virus y han pedido a los que llegan que se sometan a una cuarentena.

"No podemos controlar a todo el mundo", comentó el portavoz del gobierno provincial Thilivhali Muavha, y añadió que las autoridades no pueden obligar a los viajeros a aislarse. "Ahora es su responsabilidad", dijo.

Sudáfrica ha registrado oficialmente hasta ahora más de 1,17 millones de casos de contagios y 31.800 muertes.

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