El astrofísico Trigo-Rodríguez del CSIC participa en la misión DART

·3 min de lectura

Madrid, 23 sep (EFE).- El astrofísico Josep Maria Trigo-Rodríguez forma parte del equipo científico de la misión DART de la Nasa, la primera prueba de defensa planetaria, que el próximo día 27 intentará cambiar ligeramente la órbita de un asteroide.

El investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) participa en DART desde 2019 y lleva quince años involucrado en las diferentes propuestas que han precedido a esta misión.

También integra el equipo científico de la misión Hera, de la Agencia Espacia Europea (ESA), que en 2024 viajará hasta el asteroide para estudiar en profundidad el resultado del impacto y permitirá reconstruir su forma con precisión, caracterizar su composición, estructura y naturaleza.

Está previsto que la sonda DART impacte, el próximo martes a las 01.14 hora española, contra el asteroide Dimorphos, para cambiar ligeramente su trayectoria y velocidad en el espacio.

La Nasa quiere poner así a prueba las capacidades de defensa planetaria en caso de que fuera necesario, en el futuro, desviar un asteroide en curso de colisión con la Tierra.

El objetivo de DART se encuentra a 11 millones de kilómetros de la Tierra y se trata del sistema binario de asteroides formado por Didymos (de 780 metros de diámetro) y Dimorphos (de 160), que orbita en torno al primero.

Ninguno de los dos supone actualmente una amenaza para nuestro planeta, aunque está clasificado como Asteroide Potencialmente Peligroso, recordó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un comunicado.

Didymos se considera un prototipo de los cuerpos rocosos a los que la Tierra podría tener que enfrentarse en un futuro.

La sonda es un impactador cinético sin carga explosiva y, tras impactar contra Dimorphos, transferirá su momento cinético acortando ligeramente la órbita del asteroide.

“Con la misión DART pretendemos comprender mejor los aspectos claves que influyen en la transferencia de momento cinético por un proyectil sin carga explosiva”, explica Trigo-Rodríguez en el comunicado.

Se trata de “un experimento físico con el que deseamos conocer la eficiencia con que un proyectil kamikaze excava un cráter en un asteroide, lanzando los materiales de la superficie del asteroide en dirección opuesta al proyectil”.

Cuanto mayor sea la eficiencia de ese proceso, mayor será el desvío del asteroide, “pero hay un factor multiplicativo en el proceso de excavación por impacto que cabe comprender mejor a partir de este experimento”, añade.

Este ingenio robotizado “golpeará con violencia a un asteroide del que desconocemos su estructura interna, por lo que el escenario final está abierto”.

El experto recuerda que desde el ICE-CSIC y el IEEC se han realizado una serie de experimentos para conocer mejor las propiedades mecánicas del regolito y los procesos de choque en asteroides para ayudar en la comprensión de su naturaleza y mineralogía.

Los asteroides -agrega - poseen una estructura diversa que es el resultado del continuo bombardeo de proyectiles desde su formación. “Eso hace que desviarlos constituya un reto científico-tecnológico de primera magnitud”.

(c) Agencia EFE