Así se preparan unos boquerones en vinagre de chuparse los dedos

Hay trilogías muy buenas. Como la de Regreso al Futuro, por ejemplo. O también la de los tres libros de la saga 50 sombras de Grey. Pero hay una imbatible y es la que conforman un plato de boquerones en vinagre, unas patatas fritas de calidad y una caña bien fría tirada con amor. A esa no hay quien se resista. Para honrar como se debe a esta tapa, hemos recopilado los mejores consejos de familiares, amigos y demás para hacer unos boquerones en vinagre de perder la cabeza. Allá vamos.

Los boquerones en vinagre son una tapa deliciosa. Foto: Tamorlan/Wikipedia (CC)

El tamaño no importa, la frescura sí. Para lograr unos buenos boquerones hay que fijarse en que estén frescos: piel tersa y ojos brillantes. El tamaño no tiene tanta importancia, aunque conviene que todos sean de un calibre parecido para que luego queden uniformes.

Toca limpiarlos. Si no lo ha hecho nuestro pescadero, toca arremangarse en casa y dar el do de pecho. No es difícil: introduce el dedo pulgar en la barriga del pescado y arrastra todas las vísceras hacia abajo. Luego separa la cabeza y, finalmente, quita con cuidado la espina. Obtendrás dos lomos unidos por la cola perfectos.

Hay que limpiarlos (aún más). Claro, porque el pescado debe estar en perfecto estado de revista. Lo primero es ponerlos bajo el grifo y dejar que el agua fría haga su trabajo. A continuación, al frigorífico en un bol con hielo y los dejamos ahí un par de horas para desangrarlos y blanquearlos.

Vamos con el vinagre. Tres partes por cada una de agua. Escurrimos los boquerones y los ponemos en un táper con una solución que siga esta proporción 75% de vinagre y 25% de agua. Mejor que el vinagre sea de buena calidad. Hay que añadir también un poquito de sal. El periodo de maceración en el frigorífico va a depender de si el vinagre es suave (pueden ser hasta seis horas) o más fuerte (unas dos serán suficiente).

Unos buenos boquerones en vinagre son sencillos de hacer. Foto: Kent Wang/Wikipedia (CC)

Vade retro, anisakis. En este punto, toca escurrir los boquerones y congelarlos con una fina capa de aceite para eliminar cualquier posibilidad de que el anisakis haga su aparición. 48 horas mínimo y al máximo de potencia del congelador.

Un buen aceite, colofón final. Una vez descongelados, vamos con el paso final y es sumergirlos bajo una capa de aceite de oliva. Cuanto mejor sea el aceite, mejor quedarán. Hay que poner también ajo picado finamente (sin pasarse) y perejil picado.

¿Han quedado duros y secos? Toma nota. Quizá nos hemos pasado con el tiempo de maceración en vinagre o hemos añadido poca agua. La próxima vez, con unos ajustes, quedarán perfectos. Respecto a lo que mejor va con ellos, toca volver al principio del post: así de claro.

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