Así prepara Podemos la vuelta de Iglesias, su última bala

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. EFE

Vuelve Pablo Iglesias, vuelve el líder de Podemos, vuelve justo para la campaña electoral, vuelve a su plaza fetiche, vuelve para frenar en seco a Vox, vuelve, vuelve… Esa es la frase que más se repite desde hace semanas en Podemos, donde confían en revertir la espiral de autodestrucción que ha sufrido el partido desde finales de 2018. La derrota del pacto de la moción de censura, la debilidad de los acuerdos sociales arrancados al PSOE, las pugnas regionales abiertas en la formación morada, el cisma abierto por la fuga de Íñigo Errejón, las bajas producidas por la mala gestión de Echenique e Iglesias... Para la dirección del partido todos los males que han hundido a Podemos en las encuestas tienen solución y esta pasa por el regreso de su secretario general de su baja por paternidad. De ahí que la estén cuidando hasta el más mínimo detalle.

Cuando el contador se ponga en marcha este sábado a las 18.00 horas en la Plaza del Reina Sofía de Madrid -donde cerraron su exitosa campaña de las europeas de 2014 y presentaron a Manuela Carmena y Ada Colau para las municipales de 2015-, solamente le quedarán 35 días de campaña electoral. Cinco semanas en las que apenas dormirá porque su equipo le ha organizado una agenda mareante que combina actos con la militancia, mítines, encuentros con simpatizantes, reuniones sectoriales, actos en fábricas, debates electorales -han aceptado todos los que les han ofrecido aunque el PSOE los quiere infravalorar al no enviar a Pedro Sánchez- y entrevistas. Muchas entrevistas. Y de todo tipo, incluida una con Pablo Motos en El Hormiguero el próximo martes. “Hay que recuperar la visibilidad que sí han tenido sus rivales en estos meses”, insisten.

Pablo Iglesias volverá a ser tan omnipresente como cuando aún no ostentaba ningún cargo institucional y se prodigaba por las tertulias de Cuatro, Telecinco y La Sexta justo antes de dar la sorpresa en las europeas. Si esto ya parece difícil, súmenle a la ecuación la variable de los viajes por todo el territorio nacional. Iglesias quiere mostrarse lo más cercano posible para lograr “un encuentro ‘de tú a tú’ para ponernos las pilas con ese proyecto de país”, señalan fuentes de su entorno.  Ya no habrá hueco para manos tendidas con pactos de izquierdas como en las anteriores elecciones generales. Podemos escenificará que sale a ganar sin tener las manos atadas.

En definitiva, reconectar con un electorado desengañado y que presenta síntomas de desánimo. Recordarles que Podemos es el partido del pueblo, el que hace frente a la banca y al Ibex35. El que escucha, entiende y protege a las mujeres. Un detalle trascendental visto el potencial del movimiento 8-M en España. Por eso nos vamos a hartar de un Pablo Iglesias que regresa de una baja por paternidad, no de un periodo de reflexión. Una baja con la que ayudó a repartir el cuidado de sus hijos con su mujer, Irene Montero, y que “no abandonó a pesar de que el adelanto electoral le ha perjudicado claramente. Porque es su derecho como el de todos los padres del país”.

Para que nada falle en la puesta de largo del sábado, el equipo de comunicación de Podemos ya ha cursado las correspondientes invitaciones a representantes de los colectivos más defendidos por la formación. Hablamos de los taxistas, las ‘espartanas’ de Coca-Cola en lucha o ‘las kellys’. A través de ellos quieren recuperar el mantra del ‘sí se puede’ confiando en la remontada en los sondeos. Con un espectro tan fragmentado, todos los sociólogos coinciden en que quien más se acerque a los 6,5 millones de votos tendrá un papel protagonista en la formación del nuevo Gobierno.  Pero a Iglesias le han dado calabazas. Especialmente los sindicatos. Comisiones Obreras ha rechazado la invitación por tratarse de un “acto político”. Es decir, que no es porque se trate de Iglesias o de Podemos, sino que no quieren significarse tanto en un acto de campaña de un partido. Pero se trata de un pinchazo que restará casi medio millar de asistentes al acto.  No olvidemos que en la plaza caben cerca de 4.500 personas, por eso Podemos ha fletado autobuses desde varios puntos para contar con sus fieles de fuera de Madrid.

Bueno, pero con la militancia de otras provincias lo tiene hecho ¿no? Pues ojo que tampoco. Parece que los cargos regionales le están pasando a Iglesias la factura por su mano de hierro y su personalismo. Así que han tenido que tirar de amenaza. Así lo cuenta Luca Constantini en ‘Voz Populi’. La dirección del partido obligará a los dirigentes a manifestarse públicamente a favor del secretario general. A menos de que no quieran “salir de la foto”, es decir, entrar en las listas oficiales de los díscolos, señala la citada web.

A día de hoy Podemos parece muy lejos de sus mejores tiempos. Pero hace no mucho -aunque parece una eternidad-, en 2015, la formación morada consiguió el apoyo de 5,2 millones de votantes. A eso se aferran, a la remontada y al hecho de que históricamente los sondeos siempre les han dado peores resultados de los finalmente obtenidos. El sueño, lograr sumar junto al PSOE una mayoría de izquierdas gracias a la atomización del electorado de derechas entre PP, Ciudadanos y Vox.

Hace 10 años, Iglesias tendría el partido perdido antes de empezar, pero la volatilidad que han demostrado los españoles en la reciente catarata de elecciones vivida desde hace cuatro años, hace que todo sea posible. Pero no solo para Podemos, también para el PSOE, y para el PP. Que nadie se confíe.

¿Pero por qué son más optimistas que nadie en Podemos? Porque la captación de fondos abierta para financiar la campaña a través de microcréditos que luego se devuelven va viento en popa permitiéndoles contar con más de medio millón de euros.

Por eso es importante este sábado para Pablo Iglesias. Pero también lo será la vuelta de Semana Santa. El parón vacacional será parcial. Es decir, Iglesias dará mítines, pero no en poblaciones sensibles a las tradicionales procesiones ya que un paso en falso puede dar al traste con la campaña. Así que el lunes de Pascua será punto de inflexión antes del sprint final hacia Moncloa. Ese día se sabrá si Iglesias ha vuelto como el Mesías, o si por contra, tendrá tiempo de sobra para la baja de paternidad por el nacimiento del que será su tercer hijo.