Así hacen perder la perspectiva las adicciones


Las adicciones hacen perder la perspectiva hasta puntos insospechados

Cualquier adicción lleva a la mente humana a extremos inimaginables en los que la perspectiva se pierde por completo. Un ejemplo es el reciente encarcelamiento de dos hermanos residentes en el estado de Nueva York que, durante un incendio en casa de su abuela, prefirieron salvar sus artilugios para producir metanfetamina antes que poner a salvo a la octogenaria. Ésta finalmente murió y ambos han sido acusados de asesinato.

Es difícil de comprender que alguien pierda el norte de una manera tan dramática por culpa de adicciones, pero sucede y no siempre tiene que ser llevado a tales extremos. Una persona que gasta el dinero del alquiler en el juego, otra que es capaz de robar a su propia madre para comprar alcohol o prostituirse para acceder a drogas son otros ejemplos en los que personalidades adictivas pierden la perspectiva. Tendemos a juzgarlos y en muchas ocasiones olvidamos que estamos frente a personas enfermas que necesitan ayuda.

Este tipo de afecciones cerebrales son más comunes de lo que pensamos y se manifiestan de muy distintas maneras. En Estados Unidos, por ejemplo, 15 millones de personas sufren alcoholismo y 21 millones tienen al menos una adicción, según datos del Centro de Adicciones. En el mundo, la cifra de alcohólicos asciende a 300 millones de personas. Las drogas, el juego, el alcohol, internet, los videojuegos, incluso a distintas actividades… los tipos de adicciones son numerosos, sin embargo, todos tienen el mismo origen: la destrucción de regiones cerebrales fundamentales.

“Una idea común y equivocada es que la adicción es una elección o un problema moral, y que lo único que hay que hacer es dejar de consumir. Pero nada más alejado de la verdad”, afirmó el Dr. George Koob, director del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo al Instituto Nacional de Salud de EEUU. “De hecho, el cerebro cambia con la adicción, y se necesita mucho trabajo para lograr que vuelva a su estado normal. Cuanto más alcohol o drogas usted haya consumido, más se verá afectado el cerebro”.

Porque es entonces cuando billones de moléculas llegan al cerebro conducidas por la sangre y se producen reacciones químicas y eléctricas que reorganizan el interior de la mente. Estos acontecimientos cerebrales llevan siendo motivo de estudio por parte de los científicos durante años y se llegó a la conclusión de que la dopamina, esa sustancia tan relacionada con el placer y que se produce en diferentes partes del cerebro, aunque encuentra su fábrica principal en la sustancia negra (en la zona del mesencéfalo), es la causante de grandes variaciones en la personalidad de la gente.

El punto en que se pierde completamente la autonomía tiene que ver con una toma de decisiones completamente distorsionada. Eso indica que la corteza frontal del cerebro está secuestrada por aquella sustancia o actividad que incrementa los niveles de dopamina.

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Nora Volkow, del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, publicó que “la adicción es un desorden del cerebro que no es diferente de otras formas de enfermedad mental”. Y fue más allá.

“Los estudios de imagenología del cerebro de las personas adictas a las drogas o al alcohol muestran menor actividad en la corteza frontal. Cuando ésta no funciona de manera correcta, las personas no pueden tomar la decisión de dejar de consumir la droga — incluso si se dan cuenta de que el precio que deben pagar por consumirla es extremadamente alto, y de que podrían llegar a perder la custodia de sus hijos o terminar en la cárcel. Aun así, la consumen”, agregó.

Es entonces cuando se pierde la perspectiva, cuando aquello que se juzga desde fuera como una opción se ha convertido en una enfermedad que tiene que ver con factores externos como el haber sido criado en un ambiente de abusos, o con unos padres adictos, o por cualquier otra razón que tenga que ver con el entorno; o internos, como pueden ser los genéticos o el simple juego de experimentar y perder el control de la situación. Esa corteza frontal que nos permite tomar decisiones no está completamente desarrollada de adolescentes, por eso, cuánto antes se está expuesto a elementos potencialmente adictivos, más opciones hay de crear una dependencia.

“La adicción es una enfermedad devastadora, con una tasa de muerte relativamente alta y consecuencias sociales graves”, aseveró Volkow. “Estamos explorando diversas estrategias para que las personas finalmente tengan más opciones de tratamiento, lo que aumentará sus probabilidades de éxito cuando intenten dejar de consumir la droga”.

Algunas adicciones son más fáciles de localizar que otras, y todas son difíciles de tratar: por la negación de los adictos, por su incapacidad para salir del bache, por la falta de ayudas sociales y sanitarias en determinadas sociedades o por el hartazgo de familiares que en muchas ocasiones no tienen recursos y dejan a estas víctimas de sustancias o actividades a la deriva. Perder la perspectiva es un peligro potencial que puede acabar con acciones como la de los dos hermanos que no salvaron a su abuela, u otras como que alguien simplemente descuide su higiene. Todas vienen del mismo lugar y todas necesitan ser frenadas a tiempo. El cómo es responsabilidad de las autoridades y de las personas que más cerca viven el problema, aunque sea un camino que se hace eterno. Porque las posibilidades de perder el norte y acabar encontrándolo por su cuenta son extremadamente reducidas.