Así funciona el sistema de pensiones en algunos países de Europa y en esto se diferencia con el español

Pensiones dignas y seguras. Es el clamor de los más de 9 millones de pensionistas que hay en España y que ya se preparan para las manifestaciones que hay convocadas por toda la geografía nacional para el próximo 17 de marzo. Estas protestas se enmarcan dentro de la subida de un 0,25% de las pensiones en 2018, el mínimo previsto, que tiene en pie de guerra a los pensionistas por la pérdida de poder adquisitivo, ya que la inflación ha subido muy por encima de esa cifra. El debate está en la calle y el Gobierno se ha apresurado a asegurar que subirá las mínimas y las de viudedad si se aprueban por fin los Presupuestos Generales, pero, ¿cómo son las pensiones de nuestros vecinos?

En primer lugar hay que diferenciar los sistemas de provisión entre los privados, los públicos y los mixtos. En el caso de España, la gran mayoría de los planes de pensiones son públicos, pero por ejemplo en Francia y en Alemania estos se complementan con planes privados. En el caso germano, las propias empresas suelen incluir en los contratos de los trabajadores una pequeña contribución para esos planes individuales, lo que hace que una vez que el empleado esté jubilado pueda cobrar de los dos sitios, garantizando un nivel suficiente de ingresos.

Pensionistas enfadados (EFE)
Pensionistas enfadados (EFE)

En Reino Unido, los trabajadores tienen derecho a una pensión básica, que supone unos 600 euros mensuales, que se ve reforzada en el caso de aquellos con rentas bajas. Son necesarios al menos 30 años de contribuciones para cobrarla completa, de lo contrario solo se percibirá la cuantía proporcional pero por lo general se fomentan los planes privados en los que se exonera a empleado y a empresa de porcentajes de cotización al erario público. Desde octubre de 2012 el Gobierno comenzó un plan de afiliación automática a planes de pensiones de empresa para todos los trabajadores desde los 22 años que ganen al menos 8.000 libras (unos 10.000 euros). De esta forma, el trabajador consigue una pensión digna.

En los países nórdicos, el sistema también es diferente. En Dinamarca hay una pensión universal (sin importar haber cotizado o no) que se complementa con el dinero de las cotizaciones del empleado. A diferencia de España, donde el dinero va a un fondo común, aquí el fondo es individual, es decir tú te benéficas de lo que has trabajado, defendiendo el individualismo por encima de la solidaridad dentro del sistema.

Respecto al dinero que reciben los pensionistas, España se sitúa muy por encima de la media de lo que recibe en promedio un europeo, según los datos de la OCDE. La media de los países europeos se sitúa en unos 810-820 euros al mes, mientras que la pensión española media supera los 900 euros (932,9). No se puede olvidar no obstante que mientras en España esta cantidad es la total que se va a recibir, en la mayoría de los países viene complementada con un plan privado que hará que por lo general se supere esa cifra ampliamente.

Pensionistas manifestándose en Bilbao (EFE).
Pensionistas manifestándose en Bilbao (EFE).

En lo que tiene que ver con la pensión máxima, España es el segundo país que más dinero da, con una cantidad superior a los 2.500 euros, solo por detrás de Luxemburgo y muy por encima de Francia, Alemania o Grecia (entre 1.000 y 2.000).

Los principales problemas de las pensiones españolas son dos: el primero de ellos es la escasa cuantía de las pensiones más bajas: unos 639 euros al mes cuando la vida está mucho más cara. El segundo es la poca sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo.

Con el número de pensionistas aumentando rápidamente (en 2050 serán 76 de cada 100 habitantes) y un menor número de trabajadores es casi imposible pensar en que para dentro de varias décadas se mantengan las mismas cifras. De hecho, para 2080 los expertos apuntan a una reducción que puede alcanzar el 50%, es decir, pensar en tres décadas en pensiones de 2.000 euros será una auténtica quimera.

La eurozona gasta de media en el pago de pensiones un 11,3% de su PIB, una cifra que España supera por poco (11,8%), pero que queda muy lejos de Italia (15,7%) o Francia (14,9%). Una posible solución es aumentar los impuestos y destinar más dinero a las pensiones, ya que los investigadores apuntan a que con las cotizaciones ya no es suficiente.

Una patata caliente que el Gobierno debe resolver. Por el momento Rajoy ha garantizado las pensiones al tiempo que recomendaba empezar planes privados, un gasto extra que muchas familias en el país no se pueden permitir. Mientras tanto, las calles se van a llenar para exigir una solución que empieza a ser urgente.

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