Así empezó todo: la historia de la lotería


De todos los sorteos que se realizan en nuestro país, sin lugar a duda, el de la Lotería de Navidad es el que se lleva la palma en cuanto a popularidad.

Una lotería que tiene tras de sí la redonda edad de 200 años y cuyo cumpleaños se celebra el 18 de diciembre, fecha en la que se realizó, en 1812, el primer sorteo desde la ciudad de Cádiz, por aquel entonces sede de las Cortes y gobierno.

El de Navidad fue un añadido extra al de la Lotería Moderna (tal y como se llamaba por entonces la Lotería Nacional) que había comenzado a dar sus primeros pasos nueve meses antes de aquel mismo año.

[Relacionado: Sigue la última hora de la lotería en nuestro especial]

Con este sorteo especial se pretendía conseguir lo mismo que con el resto de los sorteos: unos ingresos extraordinarios para las arcas del Estado sin que supusiera un quebranto para los contribuyentes, tal y como recoge el boletín de Loterías y Apuestas del Estado.

Tras la Guerra de la Independencia, el país se había quedado sin fondos, algo que motivó que  el Ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco Gonzalez Carvajal, pensase en la mejor manera para recaudar impuestos de una manera indirecta.

La inestabilidad en la que había quedado la nación no podía permitirse nuevas revueltas, y sabedor de que un nuevo impuesto provocaría el malestar general de los ciudadanos, pensó en un eficaz método por el que los contribuyentes ayudarían a  engordar al erario público: la lotería.

[Más: Cosas curiosas que quizás no sepas del Sorteo de Navidad]

Ese primer sorteo navideño no fue realizado con las tradicionales extracciones de bolas de madera, tal y como hoy conocemos, sino que se usó unas cédulas de papel en las que iban anotados todos los números y premios. Los niños del Colegio de San Idelfonso fueron los encargados de cantar los premios, tal y como ya realizaban en los sorteos de la lotería Primitiva desde 1771.

Lo que hoy en día conocemos como ‘décimo de lotería’ en 1812 se conocía con el nombre de ‘Cuarto de billete’, ya que cada número llamado ‘Billete’ estaba compuesto por cuatro partes. Cada una tenía un precio de 10 reales, siendo el precio total del billete de 40 reales. Si lo trasladásemos a nuestros días nos saldría por una cantidad similar a la que cuestan los décimos actuales.

El número premiado aquel 18 de diciembre de 1812 resultó ser el 03604 cuyo primer premio se llevó la nada despreciable cifra de 8.000 pesos fuertes, toda una fortuna para aquellos tiempos.

La capital gaditana fue la agraciada con ese premio gordo, ya que allí fue donde se vendió prácticamente la mayoría de billetes de lotería puestos a la venta (aquel primer año el sorteo sólo se circunscribía a las ciudades de Cádiz y San Fernando) ya que no existía la extensa red de administraciones con las que contamos en la actualidad.

No fue hasta el año 1849 cuando se autorizó y se dio vía libre a la creación de puntos de venta de lotería por todo el territorio nacional, teniendo que estar éstos en la ‘cabeza del  Partido Judicial’,  que eran aquellas poblaciones en las que se encontraban los Juzgados de Primera Instancia de cada provincia (normalmente la capital de cada una de éstas).

El término de ‘Sorteo de Navidad’, tal y como lo conocemos hoy en día no comenzaría a aplicarse a estos sorteos hasta 1892, ya que hasta entonces se le habían dado diversos nombres (cada gobierno que entraba le dio el suyo), siendo uno de los más populares el de ‘Prósperos de Premios’.

En 1897 aparecería por primera vez impreso en los décimos la denominación de “Sorteo de Navidad” y cada vez iría adquiriendo más popularidad, hasta tal punto que entre 1936 y 1939, años que duró la Guerra Civil, se realizaron dos sorteos de la Lotería de Navidad: uno en el Bando Republicano y otro en el Bando Nacional.

Con la llegada de la televisión a España, en 1957 se comenzó a retransmitir los sorteos de lotería en directo, reuniendo a numerosos espectadores que hasta la fecha los habían seguido a través de la radio.

Este hecho fue el que propició que todas las rifas alternativas que se comenzaron a realizar en navidad, mayoritariamente para sortear cestas y jamones en los establecimientos y comercios, se sincronizasen, otorgándose el premio a aquel boleto cuyo número o terminación coincidiese con el Gordo de Navidad, tal y como sigue haciendo hoy en día.

PUBLICIDAD