Así se detecta un ataque de vesícula y por qué hay que actuar rápido

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Los ataques de la vesícula biliar a menudo se presentan después de consumir alimentos pesados y generalmente ocurren al atardecer o durante la noche. Un fuerte dolor abdominal es el principal síntoma de la inflamación de la vesícula, también llamada colecistitis, cólico biliar o “ataque de vesícula”. (Foto: Getty)
Los ataques de la vesícula biliar a menudo se presentan después de consumir alimentos pesados y generalmente ocurren al atardecer o durante la noche. Un fuerte dolor abdominal es el principal síntoma de la inflamación de la vesícula, también llamada colecistitis, cólico biliar o “ataque de vesícula”. (Foto: Getty)

El testimonio de la 'influencer' Tamara Gorro, a quien han tenido que quitar vesícula "porque está muy pequeña y muy engrosada", saca a la palestra la importancia de este órgano desconocido que puede causarnos complicaciones graves si se inflama y no se trata. Veamos para qué sirve y cuándo es importante acudir al médico.

La vesícula biliar es un saco en forma de pera invertida localizado debajo del hígado que almacena la bilis que se produce en el hígado. Y esta, a su vez, ayuda a la digestión de las grasas en el intestino delgado.

La bilis que almacena la vesícula es fundamental para la digestión, puesto que actúa como emulsionante de grasas. En otras palabras, permite digerirlas y quemarlas. El problema se produce cuando se obstruye parcial o completamente el conducto de salida hacia la vía biliar, acumulando bilis en el interior, distendiéndose y provocando dolor o inflamación.

De hecho, cuando la vesícula se irrita y se inflama repetidamente suele dañar la pared que la rodea y provocar que se engrose, se encoja y pierda poco a poco su funcionalidad. Con el tiempo, la vesícula pierde su capacidad para concentrar, almacenar y secretar la bilis.

A estos 'ataques' repentinos acaban generando una enfermedad conocida como 'colecistitis aguda' (los cálculos biliares pueden estar detrás) que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 años.

Se suele diagnosticar rápido, durante la exploración física que hace el médico; es característico el dolor que se provoca al comprimir sobre el área de la vesícula biliar mientras el paciente realiza una inspiración profunda. Se denomina 'signo de Murphy' y es propio de la colecistitis aguda. Posteriormente, se suele solicitar una analítica de sangre de urgencia en la que se suelen ver elementos concordantes con datos de infección y de inflamación de la vesícula.

Las píldoras anticonceptivas y el embarazo (junto a la diabetes) son factores que incrementan el riesgo de cálculos biliares. Otras causas de la colecistitis comprenden problemas con el conducto biliar, tumores, enfermedades graves y ciertas infecciones.

Se dice que la pared de la vesícula biliar tiene un grosor aproximado de hasta 3 mm, y en términos médicos, el engrosamiento de la pared vesicular es clasificado como leve (entre 4 y 7mm), marcada (> 7 mm), y en focal o difuso.

El engrosamiento de la pared de la vesícula biliar puede ser causado por multitud de patologías, tanto por enfermedades primarias propias de la vesícula biliar como por patologías secundarias ocasionadas generalmente por enfermedades sistémicas.

Es fundamental obtener un diagnóstico diferencial (con ecografía abdominal, TAC de abdomen, la resonancia magnética nuclear o incluso la realización de una endoscopia a través del esófago y del estómago), ya que en patologías como la colecistitis el tratamiento es quirúrgico mediante colecistectomía, la operación de extracción de vesícula por laparoscopia.

Según los especialistas, la colecistitis puede ser aguda -cuando aparece repentinamente- y causar un dolor severo en la parte superior del abdomen, o crónica -causando múltiples episodios recurrentes- con hinchazón e irritación que se presentan a lo largo del tiempo.

Entre los síntomas más comunes, tal y como recoge el Manual MSD, se incluyen:

  • Indigestión, lo que incluye distensión, acidez estomacal y gases.

  • Dolor después de comer, normalmente en la zona superior derecha o superior media del abdomen (dolor epigástrico)

Además, las personas con este problema suelen experimentar náuseas, vómitos, fiebre, dolor abdominal que empeora al respirar profundo y calambres después de las comidas, especialmente aquellas con un alto contenido lipídico.

No es extraño que se presenten síntomas como un cólico biliar y especialmente la colecistitis aguda, puede causar ictericia o coloración amarilla de piel y mucosas, que se hace más evidente en la parte blanca de los ojos, así como orina oscura (coluria), infección o pancreatitis.

El ayuno y una dieta baja en grasas son algunas de las pautas que el médico puede sugerir para tratar la colecistitis. También es probable que recete medicamentos para el dolor y antibióticos para tratar la infección.

Pero en los casos graves, la vesícula biliar se puede rajar o reventar y liberar bilis adentro del abdomen, causando dolor severo. Esta puede ser una situación que pone en riesgo la vida y que requiere de atención inmediata. Por otro lado, los ataques recurrentes de hinchazón moderada e irritación/inflamación dañarán frecuentemente la pared de la vesícula biliar haciendo que se engrose, se encoja, y que pierda funcionalidad.

Cuando esto ocurre, el dolor no cede, y es mala señal. Habitualmente, los síntomas ceden a los dos o tres días; sin embargo, en ciertos casos como los que hemos comentado es muy probable que la vesícula vuelva a inflamarse.

Es precisamente en estos casos en los que la condición podría repetirse con frecuencia, cuando el médico podría recomendar la extirpación de la vesícula biliar, ya que un daño constante podría acabar provocando una rotura de la vesícula.

"La operación está indicada para pacientes cuya vesícula padezca una serie de enfermedades, como cálculos biliares (también llamados colelitiasis), inflamación por infección (también llamada colecistitis) y dolor abdominal intenso debido a un cólico de vesícula", señala el doctor Pablo Martí Cruchaga, especialista en cirugía general y digestiva de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

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