Asesor de Trump quiere que más países otorguen asilo

ELLIOT SPAGAT
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ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 20 de agosto de 2020, Stephen Miller, asesor del presidente Donald Trump, habla durante una entrevista televisiva frente a la Casa Blanca, en Washington. (AP Foto/Patrick Semansky, archivo)
ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 20 de agosto de 2020, Stephen Miller, asesor del presidente Donald Trump, habla durante una entrevista televisiva frente a la Casa Blanca, en Washington. (AP Foto/Patrick Semansky, archivo)

SAN DIEGO (AP) — Una de las principales prioridades del presidente Donald Trump en materia de inmigración si es reelegido sería usar el modelo de los acuerdos alcanzados con gobiernos centroamericanos para hacer que países de todo el mundo atiendan solicitudes de asilo de personas que piden refugiarse en Estados Unidos, dijo un alto asesor el viernes.

Stephen Miller, arquitecto clave de las políticas migratorias de Trump, dijo que los acuerdos ayudarían a acabar con el “fraude de asilo, la compra de asilo y el abuso del asilo a nivel global".

En una entrevista con The Associated Press, Miller también pronosticó una ofensiva más amplia contra las jurisdicciones “santuario” que limitan su cooperación con las autoridades migratorias federales, y que para ello el gobierno utilizaría “todo su poder, recursos y autoridad". Prometió que habrá más medidas en favor de una inmigración legal “basada en los méritos”.

Los “Acuerdos Cooperativos de Asilo" que el gobierno alcanzó en 2019 han permitido que las personas de El Salvador y Honduras que desean asilo sean enviadas por avión a Guatemala para que lo pidan en ese país, negándoles una oportunidad de solicitarlo en Estados Unidos.

De noviembre a marzo, cuando la pandemia de coronavirus obligó a suspender los vuelos a Guatemala, sólo 20 de 939 hondureños y salvadoreños enviados por avión solicitaron asilo allí. Casi todos regresaron a su patria, en lo que llegó a conocerse como “deportación con escala".

Al igual que muchas políticas de Trump que han transformado drásticamente el sistema migratorio de Estados Unidos, los acuerdos bilaterales están siendo impugnados en los tribunales. Los críticos hacen notar que los solicitantes de asilo son enviados a países con elevados niveles de violencia y pobreza y poca infraestructura para manejar dichas peticiones.

El coronavirus azotó Estados Unidos antes de que comenzaran los vuelos a Honduras y El Salvador, por lo que no han iniciado.

Trump y su rival demócrata Joe Biden le han dado escasa atención a la inmigración en sus campañas de 2020, a pesar de una acalorada discusión durante el debate del jueves desatada por la noticia de que abogados nombrados por la corte no han logrado hallar a los padres de 545 niños que fueron separados de sus familias poco después de que comenzó el gobierno de Trump.

El mandatario aún no esboza en detalle sus prioridades en inmigración para su segundo período en caso de ser reelegido, aunque ha planteado abiertamente la posibilidad de intentar revocar un derecho constitucional a ser ciudadano estadounidense por nacimiento.

Biden se ha comprometido a deshacer muchas políticas de Trump —pero no todas— y a reanudar medidas distintivas del gobierno de Barack Obama, como proteger de la deportación a los llamados “dreamers” que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, y enfocar las tareas de deportación en gente con antecedentes delictivos. Con la pandemia y otros problemas por resolver, no está claro qué tan dispuesto estará Biden a modificar todo lo que Trump ha hecho.

El portavoz de la campaña de Biden, Mike Gwin, en respuesta a los comentarios de Miller, destacó lo distintos que son los candidatos en materia de inmigración.

“Vamos a ganar esta elección para que gente como Stephen Miller no tenga la oportunidad de escribir más políticas xenófobas que deshonran nuestros valores estadounidenses”, dijo Gwin. “A diferencia de Trump, el vicepresidente Biden sabe que los inmigrantes hacen a Estados Unidos más fuerte y ayudaron a construir este país, y como presidente se asegurará de que continúen desempeñando el papel vital que han tenido durante toda nuestra historia: enriqueciendo nuestras comunidades, impulsando nuestra economía y sirviendo a nuestra nación en uniforme”.

Biden introducirá legislación dentro de sus primeros 100 días de gobierno para proporcionar un camino a la ciudadanía para las personas que se encuentran en el país ilegalmente, repondrá el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia para proteger a los jóvenes de la deportación y “restaurará el compromiso histórico de Estados Unidos” con los refugiados y los solicitantes de asilo, afirmó Gwin.

En el sitio web de su campaña, Biden ha guardado silencio acerca de los acuerdos migratorios que el gobierno de Trump alcanzó con Guatemala, Honduras y El Salvador el año pasado, pero dice que pondrá fin a políticas “perjudiciales”, incluyendo una iniciativa clave de Trump para hacer que los solicitantes de asilo aguarden en México mientras se procesan sus casos en las cortes estadounidenses de inmigración.

Funcionarios del gobierno han analizado añadir países de África y Asia para crear una red global de acuerdos similares a los alcanzados con gobiernos centroamericanos. Guatemala, Honduras y El Salvador fueron presionados intensamente por Estados Unidos el año pasado para que aceptaran, y en ocasiones Trump los amenazó con cortarles la ayuda internacional.

Se podrían proponer acuerdos como esos a países que envían grandes números de solicitantes de asilo a Estados Unidos, tales como Camerún o China.

Trump, que hizo de la inmigración uno de los temas principales en su campaña de 2016, ha introducido múltiples regulaciones en los últimos meses que se prevé quedarán concluidas pronto después de incorporarles las observaciones del público. En gran medida versan sobre las restricciones al asilo.

Funcionarios del gobierno también examinan formas de poner fin a una lotería para conceder visas H-1B a trabajadores especializados, muchos de ellos en la industria de la tecnología, y remplazarla con otro método de selección. El máximo de visas H-1B que se emiten es de 85.000 al año.

Miller dijo que el gobierno continuaría con sus gestiones para redefinir los criterios de aceptación de inmigrantes legales, que en la actualidad están basados en gran medida en los vínculos familiares.

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El periodista de The Associated Press Will Weissert contribuyó a este despacho desde Wilmington, Delaware.