Asaltos bancarios con armas de juguete: el más reciente capítulo de la crisis en Líbano

La ira de los libaneses por los límites a los retiros en cajeros automáticos durante casi tres años aumentó en las últimas semanas, con algunos depositantes asaltando sucursales bancarias y tomando por la fuerza sus ahorros atrapados.

Abdul-Rahman Zakariya y Mohammed Rustom han estado detenidos desde el miércoles. Las autoridades los acusan de irrumpir en una sucursal bancaria y ayudar a una ciudadana a tomar sus ahorros retenidos.

Sali Hafez, quien hoy huye de la Justicia, usó una pistola de juguete para exigir 13.000 dólares de su cuenta de ahorros. En un video, argumentó que quiso acudir a sus propios recursos para pagar el tratamiento del cáncer de su hermana.

Tras visitar repetidamente el banco para pedir su dinero, a Hafez le dijeron que solo podía recibir 200 dólares al mes en libras libanesas. Su caso no es aislado: el pasado 16 de septiembre, los depositantes, incluido uno armado con un rifle de caza, irrumpieron en al menos cinco bancos para exigir su dinero.

La Asociación Bancaria de Líbano, citando preocupaciones de seguridad, anunció el cierre de todas las sucursales durante tres días a partir de este lunes 19 de septiembre.

Sin embargo, se trata de un cierre casi simbólico: los bancos, fundamentales para la economía libanesa, están paralizados. A los ahorradores se les han bloqueado las cuentas en dólares o se les ha dicho que los fondos a los que pueden acceder ahora valen una fracción de su valor original.

"Una bomba de tiempo"

La de Líbano es una crisis que data de décadas atrás, pero se agudizó en 2019, con una pobreza que afecta a más del 80% de la población y una población que ha visto perder alrededor del 95% de su valor a la libra libanesa, que alcanzó nuevos mínimos este lunes, llegando a 38.600 libras por dólar.

Erick Behar-Villegas, profesor de economía del TEC de Monterrey y decano de Ciencias Económicas de la Universidad Internacional de Berlín, explicó que "era una bomba de tiempo (…) La gente metió sus dólares en las cuentas; después en 2019 las empresas salieron a buscar dólares para importar. Y cómo el Estado estaba endeudado con los bancos que le prestaban esos dólares de la gente, ahí colapsa todo".

"Líbano exporta joyas, pero importa petróleo, medicinas y textiles. Mientras que exporta 3.000 millones de dólares importa 20.000 millones de dólares, depende de los mercados internacionales. En 2019 la escasez de dólares explota: al no tener dólares no se puede importar", dijo en entrevista con France 24.

En efecto, a finales de 2019, las entidades no tenían liquidez suficiente para entregar dólares a todos los ahorradores que habían depositado en esa moneda y el sistema se vino abajo, lo que llevó a los bancos a imponer medidas oficiosas de control de capitales, haciendo que las cuentas en dólares quedaran virtualmente bloqueadas.

Con AP, Reuters y EFE