Asad se defiende de las acusaciones tras el presunto ataque químico

Por Sammy Ketz y Rana MOUSSAOUI
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Una imagen difundida por la oficina de prensa del presidente de Siria, Bashar al Asad, muestra al mandatario durante una entrevista con la AFP en Damasco, el 12 de abril de 2017

El presidente sirio Bashar al Asad acusó a los países occidentales de haber montado el presunto ataque químico de Jan Sheijun, que tensó las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.

En una entrevista exclusiva concedida a la AFP en Damasco, Asad afirmó que su ejército no tiene nada que ver con el ataque, que según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), mató a 87 civiles en esa ciudad rebelde del noroeste de Siria el 4 de abril.

"Para nosotros, es un invento al 100%", dijo en sus primeras declaraciones desde este ataque que provocó una ola de indignación en el mundo.

"Nuestra impresión es que Occidente, principalmente Estados Unidos [...] es cómplice de los terroristas y montó toda esta historia para que sirviera de pretexto al ataque" estadounidense del 7 de abril contra una base aérea del régimen sirio, agregó Asad, de 51 años y en el poder desde 2000.

El presunto ataque químico provocó súbito aumento de la tensión en torno al conflicto sirio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el bombardeo de la base de Al Shayrat, primera intervención de su país contra el régimen desde que estalló la guerra en 2011.

"Nuestra potencia de fuego, nuestra capacidad de atacar a los terroristas no resultó afectada por este bombardeo", afirmó Asad a la AFP.

Para el gobierno estadounidense, "no cabe duda" de que Damasco es responsable del presunto ataque químico. Trump incluso considera "posible" que Rusia, principal aliada de Asad, estuviera al corriente.

En la entrevista, el jefe de Estado sirio aseguró que el régimen ya no posee armas químicas. "Hace varios años, en 2013, renunciamos a todo nuestro arsenal [...] E incluso si tuviéramos dichas armas, nunca las habríamos usado".

El departamento de Estado estadounidense afirmó el jueves que el bombardeo equivalía a un "crimen de guerra", y su portavoz, Mark Toner, ridiculizó al presidente sirio por sus declaraciones a la AFP: "Lamentablemente se trata de un típico Asad. Intenta lanzar informaciones falsas, crear confusión".

- Nuevo veto ruso -

La crispación entre estadounidenses y rusos fue palpable durante la primera visita del secretario de Estado Rex Tillerson a Moscú, donde el miércoles se reunió con el presidente Vladimir Putin y con su homólogo Serguei Lavrov.

Tillerson lamentó el "bajo nivel de confianza" entre los dos países y Trump indicó que la relación ha tocado "quizás un mínimo" histórico, si bien el jueves matizó diciendo que las cosas con Rusia "van a arreglarse".

Por su parte, Lavrov aclaró el jueves que él y Tillerson habían "llegado a una posición común de que una situación similar no debe repetirse", en alusión al bombardeo de la base.

"Es fundamental no caer en las provocaciones y no permitir nada que rompa los esfuerzos entablados en el marco de los procesos (de paz) de Ginebra y Astaná", agregó Lavrov, que este jueves se reunió en Moscú con su homólogo sirio Walid Muallem.

- Investigación 'imparcial' -

En otra muestra de la división internacional sobre Siria, Rusia vetó el miércoles un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU presentado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia que pedía una investigación sobre Jan Sheijun, octava vez en más de seis años de guerra que Moscú bloquea una acción de la ONU contra su aliado sirio.

A una pregunta de la AFP, Asad respondió que solo aceptará una investigación "si es imparcial, asegurándonos de que países imparciales participen en ella, para estar seguros de que no se use con fines políticos".

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) abrió una investigación y el jueves dijo que el presunto ataque químico era "una acusación creíble", según evaluaciones preliminares de sus expertos.

En Moscú, Tillerson, que en sus primeros pasos como secretario de Estado pareció aceptar la permanencia de Asad en el poder, exigió la salida "organizada" del líder sirio como parte de una transición política.

Pero Lavrov le recordó los caos provocados, según él, por el derrocamiento de dictadores como el iraquí Sadam Husein o el libio Muamar Gadafi.

Moscú respalda militarmente a Damasco desde septiembre de 2015 y Estados Unidos dirige desde un año antes una coalición internacional que lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

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