Así funcionan los escuadrones secretos de la muerte en Filipinas

Las cifras asustan. Desde la llegada a la presidencia de Filipinas de Rodrigo Duterte más de 3.600 personas han sido asesinadas como parte de su lucha contra las drogas y el crimen. Más de la mitad murieron a manos de justicieros desconocidos, algo que ha hecho saltar todas las alarmas en la comunidad internacional y en las asociaciones de derechos humanos. 

Preocupa que el Gobierno esté haciendo uso de escuadrones de la muerte para combatir la delincuencia; ahora una investigación de The Guardian, hablando con uno de sus militantes, pone un poco más de luz sobre su existencia y funcionamiento.

Los trabajadores de la funeraria retiran el cuerpo de una persona asesinada en Filipinas (Reuters).

Este hombre narra la campaña que está llevando a cabo Duterte para limpiar la calle de delincuentes. Confirma que forma parte de uno de los diez grupos de operaciones especiales secretas de la policía que se acaban de crear. Cada uno de ellos tiene 16 integrantes y su única función es la ejecutar una lista de objetivos que contiene consumidores de droga, distribuidores y criminales. Así, él ya lleva 87 asesinatos en apenas tres meses.

El procedimiento es sencillo. Los agentes actúan siempre de noche, encapuchados y vestidos de negro. Sincronizan sus relojes, en uno o dos minutos consiguen sacar de la casa al objetivo y le matan en el acto de una forma rápida y precisa. Sin testigos. 

Después dejan el cuerpo en el pueblo de al lado o bajo un puente y le colocan un cartel en el que se lee que es un ‘capo’. Y lo cierto es que desde que Duterte llegó a la presidencia, el número de casos de este tipo se han multiplicado con la promesa del mandatario de que en 6 meses iba a acabar con las drogas en el país como telón de fondo.

“No somos malos policías o malas personas. Somos una herramienta, somos los ángeles que Dios puso allí para devolver estas almas malas al cielo y que se puedan purificar”, justifica el agente entrevistado por el periódico británico.

Actualmente hay varios grupos implicados en esta ola de asesinatos en Filipinas. En primer lugar, los policías han recibido la orden de que deben combatir las drogas y se les garantiza una amnistía si en este tipo de operaciones cometen algún crimen como por ejemplo el asesinato de un traficante.

En segundo lugar están los justicieros desconocidos que ya han cometido más de 2.000 asesinatos, especialmente contra señores de la droga, y de los que nadie sabe su procedencia, aunque las acusaciones del Gobierno van encaminadas en pandillas y traficantes que acaban con sus enemigos en luchas por el poder.

Finalmente, tal y como revela este agente entrevistado por The Guardian, están los escuadrones de la muerte, batallones de agentes de policía entrenados por el Gobierno que se dedican al asesinato impune de cualquier tipo de criminal.

Rodrigo Duterte (Reuters)

Organizaciones como Amnistía Internacional o HRW ya han advertido sobre este tipo de prácticas y han pedido a Duterte que acabe con estas violaciones de derechos humanos, aunque lo único que han encontrado es aún más violencia como respuesta.

Sin embargo no es la primera vez que el presidente está en el ojo del huracán para estas instituciones. De hecho, ambas llevan años denunciando las prácticas violentas empleadas en Davao, la localidad en la que Duterte fue alcalde, en la lucha contra la delincuencia. La única diferencia es que parece que ahora ha decidido llevarla a gran escala.

Javier Taeño (@javiertaeno)

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