La arriesgada decisión de Zidane para ganar el Clásico ante el Barça

Los jugadores del Real Madrid celebran el primer tanto de Vinícius Júnior. (Foto David Ramos/Getty Images)

Durante años se ha infravalorado la figura de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid. De simple gestor de grupos a mero espectador de un equipo histórico. Un afortunado que supo estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Sin embargo, como volvió a revelar el duelo ante el Barça, el francoargelino es mucho más que un simple alineador. Por eso, el conjunto de la Castellana supo darle la vuelta a un partido que tenía cuesta arriba a través de las modificaciones tácticas de un entrenador que lanzó y ajustó la presión alta hasta taponar y colapsar al Barça.

De este modo, si la primera parte del Clásico estuvo dominada por el ritmo de Arthur Melo y la capacidad del brasileño para sacar el balón jugado desde su propio campo, la segunda estuvo marcada por la intervención de Zidane y la habilidad del conjunto blanco de robar arriba. ¿Pero cómo lo consiguió? Pues bien, de lo individual a lo colectivo, el Madrid dio un paso al frente con el objetivo de ahogar al Barça en la fase inicial del juego para llevarse un partido vital por el título de Liga.

Así, en primer lugar, Zidane ordenó cerrar la principal vía de salida en conducción del Barça por la derecha, Nélson Semedo, y apretar a Arthur Melo. Para ello, decidió aumentar la altura de Marcelo en fase defensiva y acercar al brasileño al portugués mucho más de lo que lo había hecho en el primer tiempo. El resultado fue el esperado por Zidane, ya que el Barça no pudo continuar saliendo por la derecha como lo había logrado hasta entonces y tuvo que arriesgar más por dentro.



De nuevo, Marcelo está muy cerca de su par ante la salida de balón azulgrana.
Marcelo se posiciona muy cerca de Nélson Semedo para impedir las recepciones del portugués.

En el lado derecho del sistema defensivo blanco, Daniel Carvajal se acercó más a un Frenkie de Jong que actuaba prácticamente como extremo por la izquierda y, por su parte, Vinícius Júnior se encargaba de saltar sobre Arthur Melo cuando veía la más mínima oportunidad de recuperar la pelota en campo contrario.

Con el paso de los minutos y la nula capacidad del Barça para buscar a los futbolistas más alejados y saltar líneas de presión, el Madrid empezó a sumar robos de balón en zona sensible azulgrana (12 recuperaciones en campo rival). De esta forma y tras superar el tramo más complicado del partido, los locales se crecieron moralmente y el Barça no pudo agarrarse a una estructura aún en construcción para sobrevivir a la presión blanca sin balón.

Cuanto más nervioso, presionado y comprometido se sentía el Barça de Quique Setién, más disfrutaba y mejor llegaba el Madrid de Zidane, quien detectaba cuándo los futbolistas azulgranas estaban mal perfilados para acosar hombre a hombre a diferentes alturas del terreno de juego. Los ajustes de Zidane al descanso inclinaron el partido y el gol de Vinícius Júnior hizo el resto.

Marc-André ter Stegen trata de sacar el balón jugado, pero no encuentra al hombre libre.
Sergio Ramos tapa el pase de Arturo Vidal cuando el Barça busca batir la línea de presión merengue.
El Real Madrid se parapeta por dentro y Sergio Busquets pierde un balón clave.
Vinícius Júnior recupera el balón ante Arthur Melo después de dejar a su par para ir a presionar al centrocampista brasileño.

Sergio Busquets: “La segunda parte ha cambiado. Nos ha costado salir más desde atrás. Perdimos el control por las pérdidas, no sabemos salir bien de saque de puerta cuando ellos nos presionan mano a mano”.

Con Messi por delante de un Carlos Henrique Casemiro que mostró al Messi más humano, más cercano a la derrota y más inferior en el duelo individual, el argentino se vio obligado a recibir por delante del portentoso centrocampista blanco, pero ni con esas pudo el Barça reconducir un partido que se había desviado del sendero de la tranquilidad para caer en las brasas del trepidante ritmo alto local.

Al Real Madrid le faltó enseñar más colmillo para sembrar el pánico en cada de las ocasiones de las que dispuso y castigar severamente las pérdidas del Barça, pero si el duelo se decantó por el lado blanco fue gracias a su técnico: Zinedine Zidane. El fútbol siempre será de los jugadores, pero la importancia de un entrenador que comprenda los problemas de su plantilla e intervenga para brindar soluciones ante las dificultades planteadas por el rival siempre será un plus en la hoja de servicio del cuerpo técnico.


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