El engaño del hombre que inyectaba una falsa vacuna contra el COVID-19 fabricada por él mismo y cobraba hasta 1.000 dólares

Jesús Del Toro
·4 min de lectura

La vacuna contra el covid-19 es un producto muy deseado, escaso y objeto de gran esperanza. Es un arma clave para frenar la presente pandemia y su desarrollo en un tiempo récord marca un hito en la ciencia médica que, además, podría ser la base para el desarrollo de nuevas y mejores vacunas contra otras enfermedades.

Pero la expectativa que genera ese medicamento ha sido aprovechada por algunos para engañar y desinformar a las personas, incluso para extraer de ellas espurias ganancias económicas sin importar el daño que pueda causar.

Cuidado con engaños. Hasta ahora, solo las vacunas contra el covid-19 de Pfizer/BioNTech y Moderna han sido autorizadas en EEUU y estas solo se aplican en lugares y bajo las prioridades y logísticas avaladas por las autoridades. (Getty Creative)
Cuidado con engaños. Hasta ahora, solo las vacunas contra el covid-19 de Pfizer/BioNTech y Moderna han sido autorizadas en EEUU y estas solo se aplican en lugares y bajo las prioridades y logísticas avaladas por las autoridades. (Getty Creative)

Ese sería el caso de Johnny Stine, de 55 años y residente en el estado de Washington, quien fue arrestado la semana pasada y acusado de vender e inyectar a pacientes una “vacuna” contra el covid-19 fabricada por él mismo, de acuerdo al HuffPost.

Stine se ostentaba como experto en biotecnología y promovía “su vacuna”, por la que cobraba entre 400 y 1,000 dólares. Él mismo viajaba para inyectársela a sus clientes, o víctimas más propiamente dicho, de acuerdo al Departamento de Justicia.

Las autoridades no han revelado qué era lo que realmente inyectaba Stine, pues el fiscal federal Brian T. Moran dijo que “el acusado estaba inyectando a personas con una sustancia desconocida diciendo que era una vacuna contra el covid.19”. Esa sustancia “no se ha probado… y es potencialmente insegura”, se añade.

Las actividades de Stine no comenzaron con el presente clamor por la vacuna contra el covid-19: desde marzo de 2020, muchos meses antes de que ninguna vacuna hubiese sido aprobada y cuando la pandemia estaba en sus primeras etapas, Stine ya promocionaba su sustancia. Afirmaba que en su laboratorio, denominado North Coast Biologics, él había estado tratando de crear vacunas contra el cáncer y que usó el mismo método para crear una contra el covid-19. Incluso clamaba que él fue capaz de crear una vacuna contra el coronavirus en “medio día” y que no quería esperar a que su fármaco fuese aprobado por las autoridades.

Sólo las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna han sido aprobadas para su uso en Estados Unidos y son científicamente válidas y seguras.

Desde abril del año pasado, ante las afirmaciones que Stines hacía en redes sociales, la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos, la autoridad regulatoria en la materia, le advirtió en una carta que debía dejar de promover y ofrecer una vacuna no aprobada.

Que Stines estuviera creando vacunas contra el cáncer y el covid-19 es realmente dudoso. Incluso suponiendo sin aceptar que hubiese logrado desarrollar una, el aplicarla sin antes haber pasado el proceso de pruebas clínicas, revisiones científicas y aprobaciones por parte de la autoridad competente es anticientífico, inmoral e ilegal.

Lo hecho por Stine “es no solo despreciable sino que es una conducta potencialmente letal… Igualmente impactante es la explotación de pacientes de cáncer vulnerables y sus familias, desesperadas por un tratamiento”, dijo el agente especial Robert Hammer, quien participó en las investigaciones sobre los actos de Stine, en alusión a la ominosa actividad que el acusado hacía al promover sus falsas “vacunas” contra el covid-19 y el cáncer.

El desarrollo de vacunas es complejo y aunque en el caso del covid-19 hay muchas en etapas de desarrollo, esto require seguir protocolos de investigación y pruebas estrictos y dilatados. En la foto, una empleada del laboratorio Janssen Pharmaceutical, subsidiario de Johnson & Johnson, realiza pruebas en el marco de la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus. (AP Photo/Virginia Mayo)
El desarrollo de vacunas es complejo y aunque en el caso del covid-19 hay muchas en etapas de desarrollo, esto require seguir protocolos de investigación y pruebas estrictos y dilatados. En la foto, una empleada del laboratorio Janssen Pharmaceutical, subsidiario de Johnson & Johnson, realiza pruebas en el marco de la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus. (AP Photo/Virginia Mayo)

Y de acuerdo a las autoridades, al menos una persona a la que Stines le inyectó su “vacuna” fue hospitalizada este mes de enero a causa del covid-19.

En junio pasado, Stine fue demandado y accedió a regresar el dinero que le pagaron 30 personas a las que él engañó con su falsa vacuna. Pero eso no lo detuvo. En julio de 2020 redenominó su sustancia como “inmunógeno” y volvió a tratar de inocular con ella a personas. En Idaho trató de hacerlo con un paciente que era en realidad, Hammer, un agente encubierto.

Stines ya había sido objeto de advertencias y demandas civiles por sus acciones desde 2020, pero fue finalmente en enero de 2021 que se procedió a imponerle cargos penales y fue arrestado. Si es hallado culpable podría pasar hasta un año en prisión.

La lección general al respecto es que solo los medicamentos autorizados y prescritos tras consulta con el médico han de ser aplicados a pacientes. Y, en el caso de las vacunas, ha de señalarse que no existen fármacos autorizados diferentes a los avalados por la FDA y que en el caso de las que combaten el covid-19 solo son aplicadas por personal autorizado y en las etapas, localidades y prioridades establecidas por las autoridades.

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