Armenia obtiene diez días más para retirarse de una zona cercana a Nagorno Karabaj

Hervé BAR
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Armenia obtuvo diez días más para evacuar el distrito de Kalbajar, cercano a la región de Nagorno Karabaj, que debía ser entregado el domingo a Azerbaiyán tras su victoria en el conflicto.

Esta primera retirada de las fuerzas armenias en virtud del acuerdo que puso fin a las hostilidades a principios de semana, fue aplazada al 25 de noviembre tras una petición de Ereván, transmitida por el presidente ruso Vladimir Putin.

"Azerbaiyán dio su permiso para aplazar al 25 de noviembre la fecha límite de la retirada de las fuerzas armadas armenias y de los colonos armenios ilegales de Kalbajar", indicó a la prensa un representante de la presidencia azerbaiyana, Hikmet Hajiyev, que calificó la decisión de "humanitaria".

La fecha de retirada de otros dos distritos, el de Agdam el 20 de noviembre y el de Lachín el 1 de diciembre, no se modifican, añadió.

Estas regiones pertenecían a la zona formada por las fuerzas armenias tras la guerra de los años 1990 en Nagorno Karabaj, región separatista de Azerbaiyán poblada mayoritariamente por armenios.

El regreso de Azerbaiyán provocó el éxodo de la población de Kalbajar. Muchos incendiaron sus casas para que no caigan en manos de las fuerzas azerbaiyanas y se llevaron consigo todo lo que pudieron: puertas, ventanas e incluso enromes transformadores de estaciones hidroeléctricas.

El domingo, la carretera que atraviesa la región y lleva a Armenia permanecía abierta y bajo control armenio, pero menos frecuentada que en los últimos días, cuando la población huyó ante la llegada esperada de las fuerzas azerbaiyanas.

- Perros callejeros -

El pueblo de Charektar, donde decenas de casas fueron incendiadas por sus propietarios, parecía un pueblo fantasma, abandonado a los perros callejeros. Delante de las viviendas ennegrecidas por las llamas, y con sus tejados hundidos, el suelo estaba lleno de escombros, objetos sin valor o viejos muebles que no pudieron llevarse.

Al final de la guerra de los años 1990, fue toda la población azerbaiyana la que tuvo que huir del distrito. El gobierno de Ereván financió la instalación de familias armenias en la zona.

El acuerdo, alcanzado con la mediación de Rusia, que puso fin a los actuales combates prevé además la presencia de unos 2.000 soldados de mantenimiento de la paz rusos en un Nagorno Karabaj.

Desfigurada en parte por los impactos de cohetes, la capital del enclave Stepenakert, que queda bajo control armenio, se vació durante las seis semanas de conflicto. Las autoridades locales llamaron a los habitantes a volver y fletaron autocares desde Armenia.

A la espera del despliegue completo de las fuerzas rusas y de la reapertura del corredor de Lachín, que conecta al enclave con Armenia, la única vía de acceso a Nagorno Karabaj es la carretera que pasa por el distrito de Kalbajar.

- Buscar e identificar cadáveres -

En esa carretera, los soldados rusos se posicionaron el sábado en el monasterio de Dadivank, que las autoridades armenias temían fuera degradado o profanado por las fuerzas azerbaiyanas.

Un puesto vigilaba los accesos el domingo. Tras la fuerte afluencia de los últimos días, solo un puñado de visitantes llegaron para rezar o depositar velas. Los objetos litúrgicos fueron puestos a resguardo.

Tres sacerdotes armenios con su sotana estaban presentes, entre ellos el padre Hovhannes, que dirige el lugar. "Se confió la vigilancia del monasterio a los soldados rusos. [...]. Las autoridades armenias controlarán el monasterio y sus alrededores, los armenios podrán continuar viniendo a rezar", afirmó el prelado.

El presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, le dijo a su homólogo ruso, Vladimir Putin, que las iglesias que pasen a control de su país estarán "protegidas por el Estado" y abiertas a los cristianos, según el Kremlin.

En una conversación distinta entre Putin y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, ambos señalaron "la importancia de mantener la estabilidad" en la región separatista.

Desde la derrota armenia, Pashinyan enfrenta una protesta en su país, donde la oposición le califica de "traidor".

Armenia admitió haber perdido a 2.317 soldados en el conflicto. Azerbaiyán, en cambio, no comunica sus bajas militares.

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) proseguía con la evacuación de cadáveres en torno a la ciudad de Shusha, vecina de Stepanakert pero controlada por Azerbaiyán, bajo la supervisión de los soldados rusos.

Los familiares de las víctimas acudían a la morgue de Stepanakert para identificar los restos y llevárselos.

"He venido a buscar el cuerpo de mi sobrino, muerto en Shushi [topónimo armenio de Shusha]. Su alianza seguía en el dedo, al parecer los cuerpos abandonados en el campo de batalla no fueron profanados", explicó un hombre, de unos 50 años.

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