Armas, arsenal militar y símbolos franquistas: la escena de un doble crimen en Serrano que "sabían que iba a pasar"

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Fernando González de Castejón, conde de Atarés y marqués de Perijá, de 53 años, ha matado presuntamente este lunes a su pareja y a una amiga de esta para después suicidarse con el mismo arma corta, una de las que tenía expuestas en el altar con simbología fascista que coronaba el salón de su piso en la conocida calle Serrano de Madrid.

A los “sabíamos que esto iba a pasar” de algunos allegados y las desavenencias con sus vecinos, acostumbrados a escuchar cómo disparaba a objetos como diana en el patio interior del edificio, se suma una denuncia de su pareja contra él por malos tratos en 2018 como presagios del doble crimen.

La escena encontrada por los agentes a las 10:20 horas, cuando han irrumpido en el 1º C de un bloque de seis plantas protegidos con escudos y chalecos antibalas, parecía de guerra: tres cadáveres con heridas de bala, sangre, una colección de armas cortas, algunas con silenciador; cuchillos de combate, munición y un uniforme militar.

En el salón yacían los cuerpos del marqués encima del de una mujer de unos 70 años, ambos cerca de una pistola tirada en el suelo, con la que el hombre habría cometido los dos homicidios. A pocos metros, otra arma corta en una cómoda, munición del calibre 9 mm y una cruz militar con una esvástica en el centro.

Después se producía el hallazgo por el que acudieron los agentes de la Unidad de Protección y Reacción (UPR), el de una mujer de 44 años, pareja del conde de Atarés, cuyo cadáver, que presentaba un disparo en la sien, había sido avistado a las diez de la mañana a través de una ventana por el portero de la comunidad, quien realizó la primera llamada a la Policía.

El tinte macabro, militar y fascista del suceso no quedaba ahí, ya que en una de las habitaciones del piso los policías encontraban una caja con munición de pistola, un uniforme militar y una bandera con el escudo preconstitucional colgada en la pared.

“Sabíamos que esto iba a pasar”. Eran las primeras palabras de unos allegados de la familia que acudían a la zona acordonada por la Policía alrededor del portal preocupados por la hija menor que el conde y su pareja tenían en común. Sin embargo, la niña no estuvo en la escena del doble crimen.

Aunque el suceso ha hecho saltar todas las alarmas pasadas las diez de la mañana, fuentes cercanas a la investigación han indicado a Efe que los hechos pudieron ocurrir durante la madrugada, un extremo que trata de esclarecer el Grupo V de Homicidios de la Policía de Madrid, encargado del caso.

Un campo de tiro en el patio

Esta versión corroboraría los testimonios de varios vecinos que, a preguntas de los periodistas, han relatado los “golpes” y “detonaciones” que rompieron el silencio de la noche, en torno a las dos de la mañana. “Sonaron como cuando algo pesado cae”, ha descrito uno de ellos.

Un vecino, mudado al edificio hace un año, ha comentado que eran habituales los episodios en los que el noble sacaba, de noche, una escopeta de perdigones en el patio interior de la comunidad, donde disparaba a objetos “a modo de diana” y desde el punto en el que el portero ha divisado el cadáver de su mujer este lunes.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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