Argentina supera las 50.000 muertes con la lentitud de la vacunación en la mira

Buenos Aires, 12 feb (EFE).- Argentina superó este viernes las 50.000 muertes por la covid-19, enfermedad que ya han contraído más de 2 millones de personas en todo el país desde el comienzo de la pandemia, hace casi un año, mientras avanza con lentitud la vacunación de la población con la Sputnik-V rusa.

A solo 19 días de cumplirse el primer aniversario desde que se detectó el primer positivo en el país -un hombre que había llegado de un viaje por Italia y otros puntos de Europa-, Argentina está en el decimosegundo lugar por número total de contagiados -2.015.496, de los que 151.307 aún tienen el virus- y en el decimotercero en fallecidos, 50.029, según reporta el informe de la Universidad Johns Hopkins.

Hasta ahora, el país -que esta semana viene detectando unos 7.000 nuevos positivos diarios, un descenso respecto a los picos de enero, en plenas vacaciones de verano y con mayor libertad de movimiento- ha identificado la llegada de las cepas de Reino Unido y las brasileñas de Manaos y Río de Janeiro.

"Esto no significa que sean variantes que estén circulando, sino que en viajeros provenientes de estos lugares se han genotipificado y se han aislado las variantes y no predominan en el país", dijo esta semana la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.

Mientras se encara el último mes estival, con las fronteras solo abiertas para nacionales o residentes y con la incertidumbre sobre cómo se comportará el virus cuando bajen las temperaturas, las camas de cuidados intensivos están al 54,6 % de su capacidad en el ámbito nacional, cifra que sube al 59,8 % en el área metropolitana de Buenos Aires, la más poblada del país.

LLEGA UN AVIÓN CON MÁS VACUNAS

Un avión de Aerolíneas Argentinas aterrizará esta tarde en Buenos Aires, procedente de Moscú, con una nueva partida de dosis de la Sputnik-V.

El vuelo, que partió el miércoles pasado y es el cuarto que Argentina realiza a Rusia en busca de vacunas, retrasó seis horas su despegue en Moscú por una tormenta de nieve pero ya está de camino y llegará en las próximas horas con 200.000 dosis del primer componente y 200.000 del segundo, confirmaron a Efe fuentes oficiales.

Una vez arribe, Argentina tendrá un total de 610.000 dosis de cada componente, lejos de los 5 millones que, según el contrato firmado con el Fondo Ruso de Inversión Directa, se preveía recibir en enero y los 14,7 millones previstos en febrero, y a gran distancia de países como Chile, donde más de 1,5 millones de personas han sido vacunadas con al menos una dosis.

Una demora que el Gobierno de Alberto Fernández atribuye al problema que se da en todo el mundo con la producción de vacunas.

No obstante, a principios de este mes el mandatario charló con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y le pidió que quede garantizado el suministro en su país y América Latina.

Putin, según informó la Presidencia argentina, le dijo a Fernández que se está aumentando la producción para que el país reciba el volumen acordado (30 millones, según expresó la semana pasada el ministro de Salud, Ginés González García) y aseguró que Rusia "aprecia la manera cómo Argentina valora a Sputnik V, a la que calificó como segura y efectiva".

La demora de las vacunas y la desconfianza que generaba la Sputnik-V antes de que la revista The Lancet publicara que tiene una eficacia del 91,6 %, había generado fuertes críticas por parte de la oposición, contra las que el propio Fernández se mostró irónico este martes. "Hasta hace 20 días atrás yo era un envenenador serial. Había comprado unas vacunas para envenenar a la gente. Y ahora, no sé cómo pasó, pero me piden por favor que consiga veneno para todos los argentinos", sentenció.

EL PLAN DE VACUNACIÓN

Según datos oficiales, desde el 29 de diciembre, cuando inició el plan de vacunación voluntaria, 367.665 personas han sido inoculadas con la primera dosis en Argentina -que tiene alrededor de 45 millones de habitantes- y 222.185 obtuvieron también la segunda, que ha de aplicarse a partir de 21 días de la primera.

Por el momento se sigue vacunando a personal sanitario (de manera escalonada según el riesgo de su actividad, que en total son unos 763.000 trabajadores) y, por orden, los siguientes serán los adultos mayores de 70 años, los de 60, personal de Fuerzas Armadas y seguridad, adultos de 18 a 59 años de grupos en riesgo y otras poblaciones estratégicas.

Además de la vacuna rusa, y mientras avanzan conversaciones con otros laboratorios, Argentina ha cerrado hasta ahora contratos para recibir vacunas próximamente con la británica AstraZeneca (más de 22 millones de dosis) y con la alianza Covax de la ONU (2,2 millones).

LA VUELTA A CLASE

A la polémica por la vacunación se suma otra: el retorno a las clases presenciales, a partir de la semana próxima en varios distritos, tras casi un año sin apenas actividades en las escuelas, algo también reivindicado especialmente por el opositor Juntos por el Cambio pero también avalado por el Gobierno.

En diversos puntos, manifestantes se mostraron hoy en contra del regreso al considerar que no se dan las condiciones sanitarias, mientras el presidente encabezó una reunión con autoridades provinciales para debatir el asunto.

"Volver a clase esta vez no tiene las características de un día de marzo cualquiera, es volver a clase llenos de cuidados, preservando la distancia y la cercanía de docentes y alumnos, y priorizando a la salud de los docentes, a quienes debemos ayudar en su vacunación lo antes posible" afirmó Fernández.

(c) Agencia EFE