Argentina agrava la vergüenza de Italia con victoria 3-0 en la Finalissima

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El campeón de la Copa América siguió profundizando la crisis de los monarcas de la Euro, que ya fallaron en clasificar al Mundial de Qatar, y esta vez cedieron en el estadio de Wembley, mientras Lautaro Martínez y Lionel Messi impulsaban a la Albiceleste.

Una experiencia futbolística inusual, la rivalidad entre los campeones de la Copa América y la Euro terminó con una nueva decepción para Italia y un impulso vital de Argentina de cara al Mundial de Qatar 2022. Una goleada 3-0 en la Finalissima, jugada en el estadio de Wembley, en Londres, extendió a 32 partidos la racha invicta de los hombres de Lionel Scaloni y desnudó la crisis de la azzurra.

Aunque no tiene carácter oficial, la Finalissima era un termómetro importante fundamentalmente para Argentina, que ya está en la fase de preparación de su participación mundialista.

Los dirigidos por Lionel Scaloni suman 22 victorias y 10 empates desde su derrota en la semifinal de la Copa América de 2019, la última vez que perdieron. La racha no incluía rivales europeos, de modo que la victoria ante Italia salda también esa tarea pendiente.

Un grande que dice adiós y un gigante que despierta

El partido demostró que Italia le concedió poco interés, a pesar de que representaba la despedida de un mítico de la defensa transalpina, el central Giorgio Chiellini, quien deja la selección luego de decir adiós también a la Juventus, tras una prolífica carrera que lo llevó a ganar nueve veces el scudetto (el título al campeón de la Serie A) y en cinco ocasiones la Copa Italia, además de jugar 117 partidos con su selección.

Chiellini fue homenajeado antes del encuentro, y fue sustituido en el descanso por Manuel Lazzari. Antes del duelo de despedida, había dejado la banda de capitán a su ex compañero de la Juve Leonardo Bonucci. Ahora se prepara para cerrar su carrera jugando en la MLS en Estados Unidos.

Pero mientras Chiellini decía adiós Messi decía presente, de vuelta en gran forma con su nacional. No solo fue declarado el mejor jugador del partido, sino que fue decisivo en dos de los tres goles del partido.

Otorgó la asistencia en el de Lautaro Martínez a los 28 minutos y el de Paulo Dybala a los 93 resultó del rebote de un remate suyo. Ángel Di María, un jugador sin equipo luego de que el PSG decidiera no ofrecerle renovación, puso el otro tanto a los 46.

Una experiencia con pocos antecedentes

Es la tercera vez que se disputa un partido con estas características, organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y la Unión Europea de Fútbol Asociado (UEFA), al estilo de la Copa Intercontinental, que enfrentó a los campeones de la Libertadores y la Champions League entre 1960 y 2004.

La primera edición entregó la Copa Artemio Franchi, y enfrentó a Francia y Uruguay en el Parque de los Príncipes en París, con victoria 2-0 para los galos.

En 1993, Argentina, campeón de Sudamérica en 1991, y Dinamarca, sorpresivo ganador de la Euro en 1992, chocaron en Mar del Plata. Los anfitriones dominaron en la tanda de penales luego de terminar 1-1 el tiempo regular. Ese fue el último título que ganó el mítico Diego Armando Maradona con su selección.

Se había planificado una edición con formato nuevo para 2018, que incluiría a los subcampeones de ambos torneos y cambiaba a un formato de cuadrangular, con Milán, Italia, como sede. La crisis de la FIFA, que derivó en procesos judiciales para varios de los máximos dirigentes del fútbol, entre ellos los presidentes del momento de Conmebol y UEFA (Nicolás Leoz y Michel Platini), dio al traste con este plan.

Con EFE

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