Arena del desierto, el futuro de la construcción podría depender de ella

Finite presentado en varios acabados. (Crédito imagen: Materialfinite.com).

Sin duda este planeta es cuna de contrasentidos tristemente irónicos. Le llamamos Tierra a pesar de que tres cuartas partes de su superficie están cubiertas por agua, lo cual no impide que este elemento sea un bien escaso y valiosísimo en muchos países del mundo. Algo parecido sucede con la arena, tenemos desiertos enormes cubiertos de este material, por ejemplo el Sáhara, y aún así según puedo leer comienza a haber escasez.

En efecto, aunque pueda resultar sorprendente, la arena es la materia prima más demandada después del agua y el petróleo. Empleada para hacer hormigón, vidrio, láminas de silicio para procesadores, paneles solares y chips, pero también para pintura, detergente y mil y un aplicaciones más, las canteras de árido no han parado jamás de producir y de generar beneficios.

Por desgracia la arena no es un recurso infinito, y el boom planetario de la construcción está acabando con los reservorios tradicionales: las canteras. Al ritmo al que la consumimos (se extraen cincuenta mil millones de toneladas al año) no damos tiempo a que la naturaleza la reponga, ya que esta tarda milenios en generarla a través de los procesos erosivos.

¿Qué hacer entonces? Bien, una Startup británica llamada Finite ha lanzado una idea encaminada a evitar un fenómeno mundial: los robos de arena de playa. Para salvar nuestras playas y ríos, este equipo de científicos del Imperial College de Londres ha puesto el foco sobre un tipo de arena que tradicionalmente no se extraía: la arena de los desiertos.

En efecto, a causa de su baja granulometría (su grano es demasiado fino), la arena del desierto no es apta para la fabricación de hormigón, razón por la cual los humanos no hemos dado uso a este recurso casi inagotable en zonas como el Sahel. Según los inventores del compuesto Finite, su producto puede convertirse en estructuras que tengan la misma fuerza que los ladrillos y el cemento empleado para la construcción. No obstante y al contrario que el hormigón, el Finite es biodegradable, sencillo de fabricar y fácil de reciclar.

Por lo que puedo leer en su web: “Finite es amigable con el medio ambiente, con una huella de carbono más de un 50% más baja que la del hormigón. Pero lo más impresionante es que gracias a las propiedades de este producto, este puede remodelarse y usarse durante múltiples ciclos de vida. Además es versátil y capaz de desempeñar muchas funciones y de adquirir múltiples e intrincadas formas y acabados”. (Véase imagen inferior).

finite, una alternativa sostenible al cemento hecha con arena del desierto. (Crédito imagen: Materialfinite.com).

En la web Leonard.vinci.com citan a los creadores de Finite: Carolyn Tam, Matteo Maccario, Hamza Oza y Saki Maruyami. Al parecer el producto aún está en proceso de desarrollo y aunque mantienen el secreto sobre la “receta” que permite transformar a la arena del desierto en un material tan resistente como el ladrillo de construcción, afirman que pronto se someterá a los perceptivos test de resistencia, paso previo para su comercialización.

Es lógico que mantengan el secreto sobre el “ingrediente” que permite mantener unida a la arena hasta el punto de igualar la resistencia del hormigón, hay que recordar que el mercado mundial de arena mueve setenta mil millones de dólares al año, razón que ha llevado a la aparición de las mafias de arena.

Por el bien de nuestro mundo y de la ecología, confiemos en que estos emprendedores logren triunfar, para lo cual van a necesitar que el precio de mercado al que ofrezcan su producto esté dentro de unos límites razonables. ¡Buena suerte!

Me enteré leyendo Materia.Nl.