Las ardillas podrían tener la clave de los viajes espaciales

J Toledo y José de Toledo
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CHUKOTKA, RUSSIA - JULY 10, 2019: Arctic ground squirrels  in the village of Selo Lavrentiya on the eastern coast of Chukotka. Yuri Smityuk/TASS (Photo by Yuri Smityuk\TASS via Getty Images)
(Photo by Yuri Smityuk\TASS via Getty Images)

¿Cómo es posible que, cuando los humanos tenemos que pasar una larga temporada en cama – por ejemplo, durante la convalecencia de una enfermedad grave – perdamos casi por completo la masa muscular, y en cambio haya animales que pasen de manera habitual meses y meses en hibernación y no sufran las mismas consecuencias? Un artículo, centrado en ardillas árticas, tiene la respuesta.

La ardilla ártica o suslic ártico (Urocitellus parryii) es un animal, cercano a la marmota, que vive en Alaska, el norte de Canadá y Siberia, y que está perfectamente adaptado al frío. Cuando las temperaturas comienzan a bajar, el suslic ártico entre en hibernación profunda, reduciendo sus funciones corporales y su metabolismo al mínimo, hasta el punto de necesitar respirar una vez por minuto.

Es capaz de pasar así hasta ocho meses, y lo que es más sorprendente, despertar de su hibernación en plena forma para buscar comida y seguir con su vida normal. Y lo consigue gracias a que apenas pierde músculo.

Este hecho es lo que ha llevado a los investigadores a estudiar el metabolismo de la ardilla ártica durante la hibernación. Para entender qué ocurre a nivel fisiológico en el suslic, y de ahí aprender cómo aplicarlo a cuestiones humanas.

Para ello, los científicos han estudiado a estos animales durante dos años. Usando isótopos radioactivos para marcar los compuestos que los animales usan, han podido descubrir el secreto de su hibernación: el reciclaje.

En concreto, el reciclaje del nitrógeno. El nitrógeno es un componente imprescindible de los aminoácidos, que son las piezas bioquímicas con las que se fabrican las proteínas. Y las proteínas son el componente principal de los músculos.

En condiciones normales, el cuerpo no utiliza las proteínas como fuente de energía. Pero cuando la alimentación es escasa, el organismo empieza a tirar de proteínas para conseguir energía. Y si se pasa mucho tiempo en cama, sin actividad física, el cuerpo interpreta que no se necesita músculo y comienza a degradarlo.

Hasta aquí, la cosa funciona igual en humanos y en estas ardillas. Pero las ardillas son capaces de reciclar el nitrógeno que queda después de utilizar las proteínas como alimento, mientras que los humanos no somos capaces.

Las ardillas reciclan ese nitrógeno, y lo emplean en producir aminoácidos para generar proteínas nuevas. Esas proteínas terminan principalmente en los músculos encargados de la respiración, pero también en la musculatura esquelética… que es la que se usa para moverse. Y por eso, cuando las ardillas salen de su hibernación pueden comenzar a moverse y buscar comida.

¿Y los astronautas, qué pintan en todo esto? Lo mismo que los enfermos y personas que tienen que pasar mucho tiempo en cama: entender cómo funciona el metabolismo y el reciclaje del nitrógeno permite empezar a pensar en técnicas para que los humanos no perdamos tanta masa muscular cuando pasamos mucho tiempo inactivos. Como, por ejemplo, los viajes espaciales que ya se planean.

Las ardillas nos acercan un poco más a poder hibernar.

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