El árbitro que salió del armario tras oír un insulto homófobo a un entrenador

Luis Tejo
·6 min de lectura
El árbitro noruego Tom Harald Hagen gesticula durante un partido de Europa League
El árbitro noruego Tom Harald Hagen. Foto: Ben Radford/Corbis via Getty Images.

En el fútbol es habitual ver campañas más o menos institucionalizadas contra la homofobia. Brazaletes de capitán o incluso camisetas especiales con los colores de la bandera LGTB, mensajes más o menos contundentes en redes sociales y en webs oficiales, incluso a veces la lectura de algún que otro manifiesto, son gestos que presenciamos a menudo. Están muy bien, tienen su utilidad a la hora de ayudar a concienciar al público, pero no sirven para tapar una realidad: el balompié de élite, al menos en categoría masculina, todavía es un espacio hostil para la diversidad sexual.

Aunque, por pura estadística demográfica (no existen datos absolutamente fiables, entre otras cosas porque la discriminación que sufren en bastantes lugares lleva a muchos a ocultarlo, pero se estima que el 10% de la población mundial no es heterosexual) debería haber una cantidad notable, se cuentan con los dedos de una mano, y sobran, los protagonistas del juego que se atreven a hacer pública su orientación. Son rarísimos los casos de jugadores, técnicos o hasta directivos que lo cuentan sin reparo, y cuando ocurre suelen ser profesionales que ya no están en activo, para evitar las consecuencias. Porque en parte es culpa nuestra, de la prensa: mientras que en otros deportes como el rugby la situación está razonablemente normalizada, en el universo de la pelota redonda el descubrimiento, o simplemente el rumor, de que tal o cual persona es gay suele ser motivo de escarnio, burla y rechazo.

Por eso es importantísimo lo que acaba de hacer el noruego Tom Harald Hagen. Se trata uno de los grandes protagonistas del fútbol de su país, pero no juega en ningún equipo, sino que es el encargado de impartir justicia. A sus 42 años, lleva arbitrando en la máxima división desde 2006 y apenas tres temporadas después ya alcanzó el estatus de internacional. Ha dirigido partidos de Champions y Europa League, un par de veces a equipos españoles, y de fases de clasificación para selecciones, y hasta acudió a la Eurocopa de 2012 como cuarto árbitro.

Hagen ha dado esta semana una entrevista para el Glåmdalen, un diario local de Kongsvinger, muy cerca de su localidad de origen: “Ha llegado el momento de decir que soy gay. De esto seguro que solo saldrán cosas positivas. Para mí, siempre ha sido una parte completamente natural de la vida”.

Una de las partes llamativas del asunto es el motivo que le ha llevado a salir del armario precisamente ahora. El detonante fue lo ocurrido durante el partido del pasado domingo de la Eliteserien, la primera división noruega, entre el Vålerenga (los de azul en el vídeo), de Oslo, y el Kristiansund, de la ciudad del mismo nombre. En un momento del encuentro se gritó la palabra “soper”, que literalmente significa “barrendero” pero que en idioma noruego también es un insulto homófobo que puede traducirse justo por esa palabra que estás pensando.

El ataque no iba dirigido contra el árbitro, sino que lo lanzó Flamur Kastrati, atacante del Kristiansund nacido en Noruega pero internacional con Kosovo, contra el entrenador del Vålerenga, Dag-Eilev Fagermo. Había algo de público en el estadio, aunque muy poco, debido a las medidas de seguridad por el coronavirus, de manera que las cámaras de televisión lo pudieron captar perfectamente. Durante el partido el futbolista no recibió sanción alguna, porque el árbitro no se llegó a enterar, pero el asunto captó la atención mediática y causó un enorme revuelo en el país.

Hagen, como casi todo el mundo, se enteró después de lo sucedido. “Es el colmo de la ironía porque acabo de arbitrar ese partido. Quizás el jugador lo dijo sin pensar, eso puede ocurrir en el fútbol. Pero tenemos que terminar con todo esto”. Sobre su confesión, reconoció que ha recibido “un número increíble de mensajes y palabras agradables. Estoy un poco sorprendido por cuánta atención ha recibido este asunto, pero es muy agradable recibir apoyo de jugadores jóvenes, árbitros, aficionados, futbolistas y entrenadores. Además, bastantes padres me lo han agradecido de parte de sus hijos”.

El presidente de la federación noruega, Terje Svendsen, también alabó la valentía del árbitro. “El hecho de que haya pocos hombres abiertamente homosexuales en el fútbol, y el reto de enfrentarse a comentarios hostiles, demuestra que todavía tenemos trabajo por hacer en nuestra organización y cultura. Es muy bueno que tengamos modelos de conducta como Tom Harald. Espero que de aquí surja un progreso en el que más hombres se atrevan a salir del armario en el fútbol”, dijo en declaraciones que recoge la web de la FIFA.

Flamur Kastrati, de la selección de Kosovo, chuta un balón con su pierna derecha durante un entrenamiento
Flamur Kastrati, derecha, durante un entrenamiento con la selección de Kosovo. Foto: NurPhoto/Corbis via Getty Images.

Por su parte, Kastrati, el futbolista que lanzó el calificativo, no ha tardado en reconocer su error y mostrar su arrepentimiento, aunque con una excusa un tanto difícil de creer para alguien que, aunque tenga orígenes étnicos distintos, ha nacido y crecido en el país: “No sabía lo que significaba la palabra. La he escuchado muchas veces, vengo de un entorno difícil y esa expresión se dice miles de veces; pensaba que quería decir algo como ‘idiota’. De haberlo sabido nunca lo habría dicho”.

“Lo siento mucho”, continúa Kastrati en declaraciones que recoge la prensa noruega. “Podría inventarme que no recuerdo lo que ocurrió, pero prefiero decirlo exactamente como es. Sé que como futbolista soy una referencia y que hay muchos que luchan por su sexualidad y orientación. Espero que diciendo la verdad, que he sido vergonzosamente ignorante, me perdonen aquellos a quienes se lo he puesto más difícil. He sido un forastero toda mi vida y lo último que quiero es ofender a alguien. Aceptaré mi castigo”.

La sanción llegará, no cabe duda. Aunque todavía no se sabe en qué consistirá: el Kristiansund se ha limitado a emitir un comunicado en el que insiste en que las palabras de su delantero “son contrarias a todos nuestros valores” y “tendrán consecuencias para el jugador”. De momento la entidad no ha especificado más.

El partido, por cierto, acabó con el marcador de 1-1. Kastrati fue titular, pero no pudo participar en el gol de su equipo, ya que fue sustituido en el minuto 60 y el tanto llegó en el 82 (precisamente lo marcó su sustituto, el camerunés Faris Moumbagna). Con este empate el Vålerenga se mantiene cuarto, con 39 puntos, y el Kristiansund sexto, con 36, aunque algunos de los equipos perseguidores llevan un partido menos. En Noruega el campeonato de liga se disputa durante el verano, porque el invierno es excesivamente riguroso, así que solo quedan siete jornadas para que termine. Salvo sorpresa mayúscula el campeón será el Bodø/Glimt, que saca 16 puntos al segundo, el Molde. Los dos implicados en el partido de la discordia todavía aspiran a alcanzar el tercer puesto que les daría una plaza en la ronda previa de la Conference League, la nueva competición que ha inventado la UEFA a partir del curso que viene.

Más historias que te pueden interesar: