Es imposible prevenir la aparición de arañitas y várices, pero existen claves para mejorarlas

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Aunque suelen ser un problema básicamente estético, las llamadas arañitas delatan debilidad en las paredes de los vasos sanguíneos de la zona donde aparezcan. Son esas ramificaciones diminutas que pueden ir del color rojo al violeta.

Pueden aparecer en el rostro, en el abdomen y por supuesto, también en las piernas, donde también surgen las várices o venas varicosas, que no solamente afectan el aspecto de nuestras extremidades, sino que pueden molestar y picar a novel cutáneo, doler, picar e incluso hacernos sentir las piernas muy pesadas.

Ambos casos responden a la dilatación de los vasos capilares y son muy comunes. De hecho, según cifras del Center for Vein Restoration, cerca del 50% de las mujeres de entre 40 y 50 años tienen arañas vasculares, y esta cifra aumenta a 75% cuando hablamos de mujeres de entre 60 a 70 años. Mientras tanto, cerca del 50% de los hombres mayores de 70 años tienen arañas vasculares.

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Esta misma organización destaca que entre los factores que podrían considerarse como de mayor riesgo para tenerlas están el envejecimiento, la historia familiar de insuficiencia venosa, cambios hormonales, embarazo, permanecer de pie o sentado durante largos períodos de tiempo, usar faja o ropa demasiado ajustada, exposición al sol y al calor, entre otros.

Sin embargo, es posible mejorarlas y hasta eliminarlas una vez que ya se descarten otros problemas de salud. Según se explica en el portal de la Clínica Mayo, si se han tomado medidas para mejorar tanto las várices como las arañitas -como ejercitarnos diariamente, elevar las piernas y usar medias de compresión- y no vemos cambios, es necesario consultar a un especialista.

El doctor Javier Rangel Gomes, médico estético, especialista en flebología estética de la Clínica Femm en Madrid, revela que realmente no hay una absoluta certeza acerca de las causas de la aparición de estas marcas ramificadas, pero sí se puede adjudicar a un factor hereditario la propensión a tener debilidad en la pared de los vasos sanguíneos. “Llámalos capilares en el caso de arañas vasculares, llámalos venas en el caso de várices. Esa debilidad en las válvulas de estas venas es lo que genera que una araña vascular o una variz se hayan formando”.

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“Las zonas más frecuentes son los miembros inferiores debido a la sobrecarga de volumen que suele haber en esta zona. También puede haberlas en el rostro o en el abdomen, cerca de la región del torso, e incluso en la espalda, en la zona dorsal”.

“También encontramos várices pélvicas; o las hemorroides, que son en sí varices; tenemos diferentes dilataciones venosas a nivel intraabdominal, como varices esofágicas, que aparecen de manera secundaria a otro tipo de patologías. Pero las que no tienen una causa aparente suelen ser más frecuentes en los miembros inferiores”, explica el doctor Rangel antes de responder otras inquietudes.

-¿Son las arañitas previas a las várices?

“No, las arañas vasculares no son un paso previo a las várices en sí. De hecho, hay quien tiene arañas vasculares sin presencia de várices y viceversa. Sin embargo, la causa de que se dilate un vaso y genere una variz es la misma que la de que se dilate un capilar y genere una araña vascular, por lo que la propensión a desarrollar alguna variz a lo largo de la vida de esa persona sí es posible”.

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-¿Se puede diagnosticar la propensión a la aparición de várices y arañitas o telangiectasias?

“Diagnosticar propensión no, pero cuando se realiza la historia clínica, lo que vienen siendo antecedentes familiares asociados a várices de cualquier tipo o enfermedades trombóticas puede hacernos prever que esa persona puede desarrollarlas. Igualmente, en mujeres que han tenido varios embarazos la propensión es mayor. El uso de determinados medicamentos, como los anticonceptivos orales, pueden hacerte más propensa, pero conocer algún factor previo más allá del historial clínico, no podemos”.

“La predisposición genética o hereditaria es lo que determinará que diferentes factores que están alrededor de la persona puedan hacer que se formen o no las arañas o várices. Por ejemplo, hay pacientes que son obesos, súper sedentarios, no hacen deporte jamás, y no tienen várices; y tienes el caso contrario, personas delgadas, atléticas, que comen bien, que no fuman y tienen un gran número de várices. Por eso señalo que el factor hereditario o genético es tan relevante”.

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-¿Es posible prevenirlas?

“Es prácticamente imposible prevenirlas. En líneas generales hay cosas que se pueden hacer para mejorar los problemas venosos en las piernas como caminar entre 30 minutos y una hora cada día, usar medias de compresión, poner las piernas en alto al volver de trabajar, finalizar las duchas con alguna fría en pies y piernas. Pero no hay nada que garantice que no aparezcan”.

- Si ya las tenemos, ¿pueden eliminarse con tratamientos médicos?

“Existen dos tratamientos habituales: uno es el uso de láseres percutáneos y el otro es la esclerosis química de várices que sigue siendo la opción que mejor funciona. El láser percutáneo se puede utilizar para arañas vasculares en el rostro o en aquellas que sean muy difíciles de canalizar, mientras que la esclerosis química permite inyectar un medicamento en forma líquida para arañas vasculares, o en microespuma para el tratamiento de grandes várices.

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-¿Se usan estas mismas técnicas para eliminarlas del rostro?

“Para el rostro lo más frecuente es el uso del láser. Hay un sistema de radiofrecuencia que consiste en pinchar la vena con una aguja y se da una descarga de radiofrecuencia que la cierra y funciona bastante bien. Cuando son lesiones más difuminadas, en mancha, más que araña como tal, se suele recomendar más el láser”.

Aunque el doctor Rangel Gomes hace énfasis en que es imposible prevenir venas varicosas y arañitas o telangiectasias, sí es posible tratarlas cambiando nuestro estilo de vida, con terapia de compresión y medicinas, además de los tratamientos médicos para eliminarlas, según se explica desde el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, donde se ofrecen claves para mejorarlas.

Incentivar una buena circulación es fundamental y para ello se recomienda ejercitarnos frecuentemente por lo menos por media hora; nadar, pedalear, subir escaleras e incluso saltar la cuerda pueden ser algunos de los ejercicios más convenientes.

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Otra clave es evitar a toda costa una vida sedentaria, lo cual además es un hábito que nos envejece. Una buena idea es aumentar la intensidad de los movimientos al hacer las labores del hogar, pasear a la mascota y transitar por la calle. Además, las clásicas recomendaciones de dormir con las piernas elevadas y las duchas de agua fría en piernas y pies pueden brindar mejoría.

Finalmente, hay que destacar que usar fajas y ropa demasiado ajustada, la exposición solar directa, exponernos a fuentes de calor e incluso usar zapatos de tacón demasiado altos también podrían influir en la permanencia en nuestras piernas de estas incómodas marcas vasculares.

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