Arabia Saudita al frente del G20 y bajo el fuego de las críticas

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Un hombre camina frente al cartel de la cumbre del G20 en la capital saudí, Riad, el 18 de noviembre de 2020
Un hombre camina frente al cartel de la cumbre del G20 en la capital saudí, Riad, el 18 de noviembre de 2020

Arabia Saudita, primer país árabe en acoger una cumbre del G20, es objeto de fuertes críticas en el mundo por su balance en materia de derechos humanos, marcado por activistas tras las rejas, el asesinato de un periodista y desapariciones forzadas.

Las oenegés y los familiares de los militantes encarcelados han instado a los grandes dirigentes mundiales a boicotear la cumbre virtual del fin de semana o a presionar al gobierno saudita.

La represión de las voces disidentes ha empañado la imagen del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, que lleva a cabo paralelamente reformas para suavizar leyes muy conservadoras del reino musulmán.

- Mujeres bajo tutela -

Después de permitir en 2018 que las mujeres comiencen a conducir automóviles, Arabia Saudita les permitió en agosto pasado obtener un pasaporte y viajar al extranjero sin pedir la aprobación de sus "tutores" (padres, maridos u otros parientes masculinos).

Esta medida ha puesto fin a una norma de larga data que provocó numerosos intentos extremos por parte de mujeres sauditas de huir del territorio para encontrar refugio en otros países.

Sin embargo, los tutores masculinos pueden presentar una denuncia por "ausencia" ante la policía, lo que conduciría al arresto de las mujeres que intentan viajar y a su eventual detención en centros de acogida similares a prisiones, según Human Rights Watch.

- Pena de muerte -

En abril, la comisión de derechos humanos de Arabia Saudita declaró que el reino había puesto fin a la pena de muerte para las personas condenadas por delitos cometidos cuando son menores de 18 años, en un país con una de las tasas de ejecución más altas del mundo.

La reforma, que prevé una pena de prisión de 10 años como máximo, ejecutada en un centro de detención de menores, ha sido ampliamente saludada por los militantes, pero un reciente caso ha suscitado la inquietud de las oenegés. Mohamed Al Faraj, detenido en 2017 cuando tenía 15 años, se enfrenta a la pena de muerte por participar en manifestaciones y cantar consignas contra el Estado, según Human Rights Watch.

- Reforma laboral -

Este mes, Arabia Saudita anunció que flexibilizaría las restricciones impuestas a millones de trabajadores extranjeros, en el marco de su sistema de patrocinio "kafala", acusado de ser fuente de abusos y explotación.

Este sistema es descrito por los críticos como una forma de esclavitud que vincula a los trabajadores con sus empleadores, cuyo permiso es necesario para entrar y salir del país, así como para cambiar de empleo.

Sin embargo, la nueva reglamentación no se aplicará a los 3,7 millones de trabajadores domésticos del país, entre ellos las empleadas a domicilio y choferes, una categoría de asalariados muy vulnerable.

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