Arabia Saudita elimina la pena de muerte para menores

Arabia Saudita eliminó la pena de muerte para los delitos cometidos por menores, indicó este domingo un responsable saudita, días después de anunciar la supresión de la pena de flagelación, ambas muy criticadas por las oenegés.

Las oenegés internacionales suelen acusar con regularidad al Estado superconservador de violar los derechos humanos.

La pena de muerte fue eliminada para individuos reconocidos culpables de delitos cometidos cuando eran menores, indicó en un comunicado el jefe de la comisión estatal de Derechos Humanos, un organismo gubernamental, Awad al Awad, citando un decreto real.

Según él, la pena capital será sustituida por una pena de 10 años, como máximo, en un centro de detención de menores.

A raíz de este decreto, al menos seis hombres de la comunidad chiita, minoritaria en el país, deberían quedar libres de la pena de muerte a la que habían sido condenados por participar en manifestaciones antigubernamentales cuando tenían menos de 18 años.

"Es un día importante para Arabia Saudita", declaró al Awad. "Este decreto nos ayuda a establecer un código penal más moderno".

En un informe sobre la pena capital en el mundo, publicado esta semana, Amnistía Internacional afirma que "Arabia Saudita ejecutó un número récord de personas en 2019, a pesar de la disminución general de las ejecuciones en el mundo".

Las autoridades saudíes condenaron a 184 personas a muerte el año pasado, según datos de Amnistía Internacional.

El homicidio, la violación, el robo a mano armada, el tráfico de drogas, los ataques a mano armada, la brujería, el adulterio, la sodomía, la homosexualidad y la apostasía pueden ser castigados con la pena capital en el reino, que se rige por una versión rigurosa del islam.

El viernes, la comisión estatal de Derechos Humanos anunció que el Tribunal Supremo había decidido "eliminar la flagelación como pena potencial".

Las denuncias por violaciones de los derechos humanos de Arabia Saudí han crecido desde que el rey Salmán nombró a su hijo Mohamed bin Salmán heredero del trono en junio de 2017.

El rey ha lanzado ambiciosas reformas en el terreno económico y social, que permiten a las mujeres conducir un vehículo así como la celebración de eventos deportivos o de entretenimiento en este opulento reino petrolero, defensor del islam más conservador.

Sin embargo, el brutal homicidio del periodista Jamal Khashoggi, en el consulado saudí de Estambul, en Turquía, en octubre de 2018, y la creciente represión de los disidentes políticos en el país empañan las reformas económicas y sociales emprendidas por el heredero en este país del Golfo.