Apple está creando un sistema de vigilancia global en secreto... y nadie parece protestar

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Apple es una compañía que respeta la privacidad de sus usuarios. Ese es uno de sus valores principales, y uno de los factores que la diferencian de las demás empresas de Silicon Valley que se alimentan de los datos de la gente, como Facebook o como Google. Pero a la vez, Apple es una compañía que vende productos de tecnología de consumo, aparatos con GPS, con cámaras, con micrófonos y con diversos sistemas de localización e identificación.

La revista Wired se hace una pregunta muy interesante en este artículo. ¿Quién está controlando el imperio de la vigilancia que Apple ha montado? ¿Realmente la compañía de Tim Cook es 'buena' y no echa un vistazo a la ingente cantidad de datos personales que tiene de sus usuarios? 

Apple ha adoptado una postura pública sobre la privacidad, limitando los abusos de datos por parte de las aplicaciones y declarando que no explota la información de sus usuarios. Pero también ha creado nuevas y completas formas de rastrearnos.

Apple está creando un sistema de vigilancia global en secreto... y nadie parece protestar (Photo illustration by Jakub Porzycki/NurPhoto via Getty Images)
Apple está creando un sistema de vigilancia global en secreto... y nadie parece protestar (Photo illustration by Jakub Porzycki/NurPhoto via Getty Images)

Las nuevas funciones de Apple

Apple acaba de lanzar una serie de nuevas funciones de seguridad. Los dispositivos de Apple bloquean ahora los píxeles de seguimiento incrustados en los correos electrónicos, indican a los usuarios cuántas veces ha accedido una aplicación a datos sensibles, utilizan un sistema para enmascarar el tráfico web y permiten crear alias de correo electrónico únicos. Todas ellas son herramientas loables, que deberían haberse puesto en marcha hace tiempo, para proteger nuestra privacidad.

Muchas de las últimas funciones de Apple tienen que ver con la mejora de la vigilancia, aunque Apple nunca las llamaría así. El nuevo sistema operativo del iPhone, iOS 15, puede digitalizar el texto de las fotos, permitiendo a los usuarios copiar y pegar el texto de una imagen, o llamar a un número de teléfono que aparezca en una imagen. Escanear edificios cercanos con un iPhone hará que Mapas los reconozca y genere indicaciones para caminar. Los algoritmos identificarán los objetos en los vídeos en tiempo real, y será posible convertir las fotos en modelos 3D para la realidad aumentada. Y los usuarios podrán llevar sus identificaciones en el teléfono. Todas estas características aumentan la cantidad de datos recogidos.

Apple también está presente en el lucrativo negocio de la sanidad. Con sus iPhones y Apple Watches, los usuarios pueden seguir sus pasos, su ritmo cardíaco y su forma de andar, entre otras cosas. Una nueva pestaña para compartir en la aplicación Salud permite incluso a los usuarios compartir sus datos de salud con familiares y cuidadores. Es cierto que se supone que todos estos datos están protegidos, pero cuando se recopila y comparte información sensible con tanta facilidad, los desastres de datos están a la vuelta de la esquina.

Herramientas con una doble cara

De hecho, una vez que se empieza a rascar la superficie, la contribución de Apple al desarrollo de tecnologías invasivas y a la normalización de la vigilancia se hace evidente. Apple creó las balizas Bluetooth que rastrean a las personas en tiendas, gimnasios, hoteles, aeropuertos y otros lugares conectándose a sus teléfonos. 

El uso por parte de Apple del Face ID como forma de desbloquear el iPhone ha contribuido a normalizar el reconocimiento facial. Su AirTag -un pequeño dispositivo que puede pegarse a los objetos personales para rastrearlos- ha provocado la preocupación de los defensores de la privacidad por la posibilidad de que faciliten el seguimiento de las personas. 

El Apple Watch, como el wearable más avanzado del mercado, nos lleva un paso más cerca de la vigilancia bajo la piel, que puede leer nuestros cuerpos y emociones. Más recientemente, Apple ha desarrollado una herramienta que puede escanear las fotos de los dispositivos de las personas en busca de material de abuso infantil. Aunque el objetivo es noble, la herramienta podría utilizarse con fines menos éticos y, según el experto en seguridad Bruce Schneier, rompe de hecho el cifrado de extremo a extremo, la forma más potente que tenemos actualmente para proteger la privacidad de nuestros dispositivos. (Más tarde, Apple decidió suspender sus planes de desplegar la herramienta).

En lo que respecta a la privacidad, podría decirse que iOS tiene mejor reputación entre los consumidores que Android, al igual que Siri frente a Alexa, y Safari frente a Chrome. Pero eso no le da permiso a Apple para rastrear nuestra experiencia vivida en todo momento con sus micrófonos, cámaras y sensores.

Si Apple se toma en serio la privacidad, debería ofrecer un modelo de iPhone para los que se preocupan por la privacidad: uno sin reconocimiento facial y sin herramientas para romper el cifrado, uno en el que sea fácil tapar la cámara y en el que el micrófono se pueda apagar mecánicamente, entre otras características. Si queremos mantener nuestras democracias en la era digital, tenemos que poner límites a lo que se rastrea. 

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