Antony Blinken defendió la salida de Afganistán ante las críticas del Partido Republicano

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En medio del aluvión de críticas vertidas sobre el secretario de Estado estadounidense ante la precipitada salida de Afganistán, Blinken defendió la necesidad de terminar con un conflicto que se había prolongado durante casi veinte años y, aunque reconoció errores, culpó a la Administración Trump de no haber diseñado un plan de salida del país asiático.

El secretario de Estado estadounidense Antony Blinken hizo frente a las numerosas críticas lanzadas desde el Congreso de Estados Unidos a la gestión de la salida de las tropas y ciudadanos en Afganistán. Un tema muy espinoso en el que el demócrata defendió la necesidad que tenía el país de salir de uno de los conflictos más largos de su historia.

La comparecencia se produjo frente al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y en ella la bancada republicana se mostró especialmente incisiva sobre el “desastre” visto en Kabul. Algunos de los representantes encargados de realizar las preguntan al secretario de Estado demócrata catalogaron la previsión estadounidense y su actuación de “vergüenza histórica” e incluso llegaron a plantear su dimisión.

Pero Blinken se defendió contraatacando a los republicanos con sus propias preguntas y acusándolos de ser los responsables de firmar un acuerdo con los talibanes que “carecía de plan de evacuación”. “Nosotros heredamos una fecha límite del anterior Gobierno, no heredamos un plan”, sentenció secretario de Estado.

A casi un mes de la toma de Kabul por el grupo islamista radical, la precipitada salida de los estadounidenses residentes en Afganistán y las últimas tropas aún siguen pesando mucho sobre Joe Biden. Las imágenes vistas durante las semanas posteriores al 15 de agosto mostraron un caos extraordinario en el aeropuerto de la capital afgana que recordaron a muchos a algunos de los peores pasajes de la historia estadounidense.

La base de la defensa de Blinken se radicó en la necesidad imperiosa que tenía Estados Unidos de salir de un conflicto de casi 20 años en el que había invertido una gran cantidad de dinero y dónde apenas había visto resultados. "No hay evidencia de que quedarse más tiempo hubiera hecho que las fuerzas de seguridad afganas o el Gobierno afgano fueran más resistentes o autosuficientes", afirmó.

A esto añadió que otros “rivales estratégicos, como Rusia y China, o enemigos, como Corea del Norte e Irán, verían con buenos ojos que esta guerra se prolongara por otros 10 años más”.

Lo cierto es que el desgaste estadounidense durante la última década en Afganistán había sido notable. A pesar de la inversión histórica para crear un estado democrático y fuerte en esta nación asiática, la corrupción seguía aumentando entre las esferas de poder y los talibanes aumentaron su influencia.

Autocrítica con respecto a la retirada

Pero Blinken no solamente cargó contra los republicanos por lo sucedido en Afganistán. Durante la comparecencia en el Congreso aceptó que las cosas se “podrían haber hecho de otra manera”, con alusión a la cantidad indeterminada de colaboradores afganos y personas en riesgo que Estados Unidos fue incapaz de evacuar a tiempo en las dos semanas en que se ejecutó la operación salida desde el Aeropuerto.

El secretario de Estado también admitió que Estados Unidos no intuía que el avance talibán llegara a ser tan rápido, ya que esperaba que el Gobierno afgano aguantara varios meses las embestidas militares del grupo islamista. Muchas de las críticas vertidas por los republicanos señalaron unas declaraciones del propio Blinken en junio que afirmaban que “los talibanes no tomarán el control de un viernes a un lunes”, algo que sí sucedió.

"Incluso las evaluaciones más pesimistas no predijeron que las fuerzas gubernamentales en Kabul colapsarían mientras las fuerzas estadounidenses permanecieran", sentenció Blinken durante su aparición.

A pesar de la polémica también elogió el “esfuerzo extraordinario” de evacuar a más de 124.000 personas en apenas dos semanas, algo que supone “uno de los mayores puentes aéreos de la historia”, aunque no detalló el número de personas que quedaron varadas en Kabul a la espera de ayuda estadounidense.

El episodio de Afganistán ha supuesto uno de los peores momentos para la Administración Biden desde que llegara al poder en enero de 2021. Las críticas han salpicado al mandatario y a Antoni Blinken desde varios sectores de la sociedad, incluido miembros del propio Partido Demócrata que consideraron que la imagen dada en Kabul fue negativa.

Aunque la salida de Afganistán fue negociada por la anterior Administración, comandada por el expresidente Donald Trump, la necesidad de salir del país fue compartida por Joe Biden. El actual presidente consideró un “riesgo” renegociar la fecha de salida con los talibanes ante el posible peligro que ello podría conllevar para los estadounidenses allí presentes.

Con Reuters y AP

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