El 'annus horribilis' del presidente brasileño Jair Bolsonaro

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En el último mes de 2021, una portada falsa de la revista estadounidense 'Time' puso de manifiesto cómo funciona la maquinaria de propaganda que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, usa para movilizar a sus bases desde las redes sociales. La portada en cuestión, que mostraba al mandatario brasileño como persona del año, es otra de las numerosas noticias falsas producidas por su equipo.

En realidad, Bolsonaro solo fue escogido como persona del año en la votación online organizada por la revista. Su candidatura consiguió el 24% de los votos de los lectores gracias a la movilización de sus seguidores, quedando por delante del expresidente Donald Trump. El propio Bolsonaro apareció en una conexión en directo pidiendo votos a su favor.

Sin embargo, para su versión impresa 'Time' escogió al multimillonario Elon Musk como la personalidad más influyente de 2021. Aún así, dentro de la burbuja bolsonarista son muchos los que todavía piensan que Bolsonaro fue el agraciado. Y eso a pesar de este 'annus horribilis', en el que su popularidad se desplomó. Los últimos sondeos muestran que solo el 19% de los electores lo apoya, mientras que el 55% lo rechaza.

La gestión de la pandemia del coronavirus, que en Brasil se ha cobrado la vida de más de 617.000 personas, ha pasado factura al mandatario, que prefirió agradar a su base electoral más radical con un discurso negacionista. A día de hoy, Bolsonaro todavía no se ha vacunado. Durante su visita a Nueva York para discursar en las Naciones Unidas, divulgó fotos en las que comía pizza en una calzada, tras ser impedido de entrar en los restaurantes por carecer del certificado de vacuna. En octubre, durante su conexión semanal en directo, llegó a afirmar que las personas totalmente vacunadas contra el Covid-19 pueden desarrollar el Sida . Las principales redes sociales apagaron el vídeo al considerar la noticia falsa.

La Comisión de Investigación de la Pandemia, llevada a cabo en el Senado entre mayo y octubre, sugirió que el Ejecutivo brasileño podría haber evitado al menos 400.000 muertes si hubiese implementado medidas más eficaces contra el virus, como el confinamiento social. En su informe final, acusó a Bolsonaro de crímenes contra la humanidad.

19 millones de brasileños volvieron a experimentar hambre

La crisis económica que afecta al país es otra razón de peso para explicar su pérdida de popularidad. Brasil está en recesión técnica y su PIB cayó un 0,1% en el tercer trimestre de este año. El país más grande de América Latina está a la cola del ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional ha vaticinado una desaceleración del 9,1% para 2021, una perspectiva bastante peor que la del Banco Central de Brasil, que fijó la caída del PIB en un 6,6%. Ante las críticas del ministro de Economía Paulo Guedes por esta proyección negativa, el FMI ha decidido cerrar su oficina en Brasilia, lo que deja a Brasil cada vez más aislado internacionalmente.

Para el ciudadano común, la inflación es el verdadero quebradero de cabeza que está mermando su poder adquisitivo. El real es la moneda más desvalorizada frente al dólar entre los países del G20. Perdió un 10,4% en el segundo semestre del 2021. Esto se refleja en el precio de la gasolina, que aumentó un 70% este año, y por un efecto cascada en todos los demás precios, especialmente de los alimentos. Con un índice del 10,74%, Brasil tiene la tercera peor inflación del mundo, solo por detrás de Argentina y Turquía. La imagen de personas buscando comida en el camión de huesos, en Río de Janeiro, ilustra la difícil situación por la que pasan al menos 19 millones de brasileños, que volvieron a experimentar el hambre.

El fracaso de los pedidos antidemocráticos impulsados por Bolsonaro

2021 también ha sido el año en que se intensificaron los ataques del presidente y de sus seguidores contra las principales instituciones democráticas. Fueron muchas las manifestaciones que pedían el cierre del Congreso, de la Corte Suprema, la vuelta de la dictadura militar y la implantación de un estado de sitio. En vísperas del 7 de septiembre, Día de la Independencia de Brasil, muchos políticos y analistas llegaron a hablar abiertamente del peligro de un golpe.

Finalmente, las convocatorias antidemocráticas no lograron reunir a un millón de personas en Brasilia y en São Paulo, como se esperaba. "Hubo un poco más de 100.000 personas. Por lo tanto, estas manifestaciones revelaron el tamaño, en mi opinión, diminuto de los extremistas de derecha en Brasil, y la falta de apoyo para soluciones que no fuesen el respeto a las reglas del juego democrático. El fracaso del 7 de septiembre fue el entierro del golpismo en Brasil", afirma el presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil, Luís Roberto Barroso, en una entrevista exclusiva concedida a France 24 en Español.

Bolsonaro también está siendo investigado por la Corte Suprema por el uso masivo de noticias falsas durante los primeros tres años de Gobierno, especialmente por la campaña de difamación que llevó a cabo este año contra las urnas electrónicas. El presidente quería volver al voto impreso, alegando riesgos de fraude. Incluso llegó a amenazar con la suspensión de las elecciones presidenciales de 2022, algo que no es de su competencia, según la Constitución. Finalmente, el Congreso votó para mantener el sistema electrónico, considerado seguro e inviolable dado que las urnas no están en red y no pueden ser invadidas por hackers. El mandatario de Brasil es acusado de calumnia, difamación, injuria, incitación al crimen y asociación criminal, entre otros delitos.

Investigaciones por corrupción contra el mandatario brasileño

Otro frente abierto son las investigaciones por corrupción. La principal salpica a su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, acusado de malversación de fondos públicos durante su etapa como diputado en el Parlamento local de Río de Janeiro. Además, a principios de julio la Corte Suprema abrió otra investigación para determinar si Bolsonaro cometió un crimen de prevaricación en la compra de la vacuna india Covaxin. El Supremo también investiga si el mandatario intentó interferir en el trabajo de la Policía Federal, muy activa en los últimos años en la lucha contra la corrupción.

Cabe destacar que el Congreso ha recibido más de 140 peticiones de 'impeachment' contra Bolsonaro. Sin embargo, el proceso de destitución no ha prosperado gracias a la alianza con el llamado 'Centrão', el grupo de partidos bisagra que controlan todas las votaciones del Parlamento y que tradicionalmente han apoyado o saboteado todos los Gobiernos desde la redemocratización. Durante la campaña electoral de 2018, Bolsonaro prometió solemnemente que lucharía contra la vieja política y la práctica de conceder fondos públicos a estos partidos a cambio de votos en el Congreso. Sin embargo, hoy se ha convertido en el presidente que más dinero entregó a estos grupos políticos, que ya controlan los principales cargos del Ejecutivo.

En este escenario, la vuelta del expresidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva al ruedo político, tras la anulación de las condenas que le habían dejado inelegible en 2018, representa la principal preocupación para Bolsonaro. Recientes sondeos sugieren que 'Lula', que en 2010 fue el presidente más popular de la historia de Brasil con un 87% de aprobación, podría ganar en la primera vuelta con el 56% de los sufragios.

Además, hay otro elemento que puede debilitar la candidatura de Bolsonaro para el segundo mandato: la irrupción en la escena política de Sérgio Moro, el juez de la operación Lava Jato que encarceló a Lula por supuestos crímenes de corrupción y que posteriormente fue ministro de Justicia del Bolsonaro, hasta dejar el Gobierno por desentenderse con su mentor político. Varios analistas aseguran que Moro puede dividir la derecha y atraer el voto de los electores más moderados, decepcionados con la aventura antidemocrática de Bolsonaro.

Faltan menos de diez meses para las elecciones presidenciales de 2022 y Brasil ya vive una acalorada precampaña. La polarización será el 'leit motiv' del próximo año, en que el país tropical decidirá se vuelve a elegir a un gobierno de izquierdas y se aleja del extremismo de derecha.

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