Anna Gabriel modera su 'antisistemismo' para acceder a un 'exilio premium'

La exdiputada Anna Gabriel, durante su intervención en el mitin final de campaña de la CUP en Barcelona. EFE/Archivo

La exdiputada de la CUP Anna Gabriel llevaba semanas desaparecida de los focos. Se especulaba con su ubicación, pero nadie acertaba a asegurar su localización exacta. Algunos dirigentes, como Andrea Levy (PP), barajaban con la posibilidad de que estuviera en la Habana para eludir la causa que tiene abierta por su implicación en el 1-O.

Una querencia que era conocida desde hace años; de hecho, en 2016 Gabriel viajó hasta Cuba con una delegación de diputados de la CUP para conocer de primera mano los resultados de ‘la revolución de los barbudos’. De allí salió entusiasmada y llegó a ponerla de ejemplo remarcando que “la gente ha tenido estudios, educación, sanidad, vivienda y ha tenido unos mínimos a pesar de un bloqueo que quería dinamitar este proceso”.

Sin embargo, Anna Gabriel estaba en Suiza. Barajó irse a Cuba como señala El Español, pero cambió de idea tras escuchar a sus asesores. El estatus internacional de Suiza y Cuba es muy diferente. Exiliarse en Cuba era circunscribirse al límite geográfico de la Isla. O a sus socios. Vamos, que el radio de acción sería poco mayor que el de Assange en la embajada de Ecuador en Londres. Además Suiza ha dejado caer que el caso de la dirigente de la CUP parece estar ligado a delitos políticos que en Suiza no tienen base jurídica, por lo que una eventual solicitud de extradición o de asistencia jurídica por parte de España sería probablemente rechazada. Un extremo que Cuba no le garantiza a Gabriel.

Así que la solución final ya la saben: Suiza. Igual que Urdangarin o las cuentas opacas de dirigentes del PP envueltos en temas de corrupción. No deja de ser paradójico que la mujer que ha liderado la CUP en el momento más álgido de la formación, y que, además, lo ha hecho haciendo bandera del ‘antisitemismo’, se haya refugiado en una de las cunas del capitalismo. El gran centro financiero mundial.

Suiza es también la imagen de las grandes fortunas europeas que fijan allí su residencia para evadir impuestos y disfrutar de las amables condiciones fiscales.

Cuesta creer que un diputado de la CUP, que durante la pasada legislatura catalana no podía cobrar más de 2,5 veces el Salario Mínimo Interprofesional, pase a instalarse en un país con un coste de la vida muy elevado respecto a España. ¿Cómo lo verán sus votantes?

En este punto, a Gabriel le importa más lo que opinen las autoridades suizas que sus votantes, quienes parecen estar parcialmente de acuerdo con que se haya exiliado. Así que para encandilar a las autoridades en caso de peticiones formales de extradición, la catalana también ha suavizado su imagen.

En una entrevista publicada hoy, Gabriel nos ha dejado ver un cambio de look -desde el color del pelo hasta el flequillo, pasando por la coleta– que refleja un aspecto más moderado que aquel al que nos tenía acostumbrados con sus inseparables camisetas reivindicativas. Todo vale para retrasar su comparecencia ante la justicia española.