Aniversario 49 del golpe de Estado de Pinochet termina en disturbios en Chile

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© Carlos Vera / Reuters

Miles de chilenos rindieron homenaje este domingo al expresidente Salvador Allende, en el 49 aniversario del golpe militar que terminó con su gobierno e instauró la dictadura cívico-militar liderada por el general Augusto Pinochet, entre 1973-1989.

El tradicional aniversario dedicado a las víctimas de la dictadura estuvo marcado por violentos choques entre manifestantes y policías en Santiago, hechos que fueron condenados por el presidente Gabriel Boric.

"La democracia se construye con diálogo, respetando a quien piensa distinto y nunca con violencia y eso ojalá todos quienes reivindican este día lo entendieran", declaró Boric en un video publicado en su cuenta en Twitter.

"Porque si queremos salir adelante, que no me cabe ninguna duda es la voluntad de la gran y abrumadora mayoría de los chilenos, de volver a encontrarnos, tiene que ser en paz y sin violencia. Y eso es lo que nosotros vamos a hacer desde el gobierno", agregó.

Los homenajes liderados por grupos de izquierda y familiares de la víctimas, se reunieron junto a la estatua de Allende, en la entrada del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para marchar al cementerio de Recoleta, donde reposan sus restos.

Durante el recorrido, grupos aislados de encapuchados se enfrentaron con agentes de la policía antidisturbios. Se reportaron saqueos a locales comerciales, lanzamientos de bombas molotov y el incendio de un vehículo municipal. Los disturbios continuaron incluso cerca de las tumbas en el cementerio, mientras los homenajes a las víctimas de la dictadura continuaban entre gases lacrimógenos.

Lanzan búsqueda de desaparecidos

El presidente, Gabriel Boric, anunció el inicio de un plan de búsqueda de detenidos desaparecidos durante la dictadura. La iniciativa, que fue adelantada en junio durante el discurso anual de rendición de cuentas, se realizará con organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados por motivos políticos.

"Nuestro compromiso es (...) seguir buscando incansablemente a los detenidos desaparecidos, 1.192 detenidos desaparecidos que todavía no sabemos dónde están. No es aceptable, no es tolerable, no lo podemos naturalizar", comentó Boric.

"Ese compromiso es del nunca más, de avanzar en verdad, justicia, reparación para todas las víctimas de violencia ejercida por agentes del Estado, porque esa es la única y principal garantía de no repetición que podemos ofrecer", afirmó Boric.

La dictadura chilena se saldó con 40.175 víctimas, entre ejecutados, detenidos desaparecidos, prisioneros políticos y torturados, según cifras de la comisión oficial.

Allende se suicidó en su propio gabinete del Palacio de La Moneda, desde el que buscó contener la asonada y donde tuvo que claudicar después de que el Ejército bombardeara.

Durante las horas siguientes los golpistas detuvieron a decenas de miles de personas, a cientos de las cuales fusilaron de inmediato, sin mediar juicio, y comenzaron una oleada de represión que duró casi una década y que tuvo como principal objetivo los partidos Socialista y Comunista, y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

"Estamos aquí para recordar a un nombre que fue digno hasta el final. Pero también para que no se nos olvide la memoria de todos aquellos que fueron asesinados, que fueron desaparecidos y no se repita", dijo a Efe un familiar de un desaparecido el 11 de septiembre.

Actos oficiales

Los homenajes comenzaron con un acto institucional en el interior del Palacio de la Moneda en el que el presidente, Gabriel Boric, admirador de Allende, elogió su figura.

“Frente a las divisiones, a los problemas de la sociedad, nosotros vamos a responder con más democracia y nunca con menos. Y esa es precisamente la enseñanza que nos dejó el presidente Salvador Allende”, agregó el presidente, quien se comprometió a continuar con el proceso de la constituyente, pese a la reciente derrota del "Apruebo" en el plebiscito sobre la nueva Constitución.

La conmemoración terminará en la noche con un velatón en el Estadio Nacional en Santiago, que durante las primeras semanas de la dictadura se convirtió el mayor campo de concentración de detenidos políticos.

Con EFE y AFP