El biofísico que sueña con transformar espárragos en médulas espinales

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Andrew Pelling realizando en 2020 una vídeconferencia desde su domicilio sobre Biología Aumentada para la plataforma TED Talk.
Andrew Pelling realizando en 2020 una vídeconferencia desde su domicilio sobre Biología Aumentada para la plataforma TED Talk.

Se llama Andrew Pelling, y lleva toda la vida dedicado a la ciencia. Además de ser profesor en la Universidad de Ottawa, y de haber fundado unas cuantas start-up, Pelling es conocido por perseguir toda una nueva rama de la ciencia a la que él llama “Biología Aumentada”.

Desde su laboratorio, llamado acertadamente Pelling Lab for Augmented Biology, nuestro protagonista intenta desarrollar bio-tecnologías que ahora mismo solo podemos definir como sumamente experimentales o especulativas, pero que – de triunfar – dibujarán un futuro espléndido en el que los humanos podremos disponer de órganos de sustitución a demanda.

Olvidaos de crear riñones nuevos a través de técnicas de bio-impresión 3D. Olvidaos también de la cría de cerdos “humanizados” a los que sacrificar cuando llegue el caso. Pelling propone una idea que puede sonar a ciencia ficción, modificar vegetales eliminando todo lo que les diferencia del tejido animal, para por ejemplo transformar una rodaja de manzana en una oreja. Realmente el término "ciencia ficción" está bien empleado, ya que al parecer Pelling se inspiró para su idea en la planta carnívora Audrei II, la auténtica protagonista de la película de 1986 “La pequeña tienda de los horrores”.

Fotograma de la película de 1986  La pequeña tienda de los horrores, cinta que inspiró a Andrew Pelling  su Biología Aumentada. (Crédito imagen Warner Bros).
Fotograma de la película de 1986 La pequeña tienda de los horrores, cinta que inspiró a Andrew Pelling su Biología Aumentada. (Crédito imagen Warner Bros).

Hace unos 10 años, el biofísico canadiense y su equipo comenzaron a pensar en conseguir materiales que pudieran emplearse para reconstruir tejidos humanos dañados o enfermos. Rodeado del exuberante paisaje de Ottawa que envuelve a su universidad, decidieron que lo que querían hacer era desmantelar sistemas biológicos en sus partes, y luego mezclaros y combinarlos en formas nuevas y creativas. Y es que Pelling, que es un firme defensor de la medicina regenerativa, cree que el futuro de esta técnica se puede encontrar en el pasillo de productos vegetales del supermercado.

En realidad podríamos decir que Pelling es un bio-hacker, que en lugar de emplear partes de teléfonos móviles o computadoras, emplea frutas – o más recientemente espárragos – para crear estructuras que den soporte a cultivos de células humanas. Después de todo, emplear rodajas de manzana (tratadas hasta que se eliminan todas las células vegetales y solo quedan las paredes de celulosa) para que sirvan como “andamio” sobre el que reconstruir una oreja humana, creando lo que algunos dieron en llamar “Franken-frutas”, debería resultar mucho más barato que los moldes sintéticos empleados en la impresión 3D.

Orejas confeccionadas a partir de rodajas de manzana en el laboratorio de Pelling. (Crédito imagen Pelling Lab for Augmented Biology / foto vista en tipsmake.com).
Orejas confeccionadas a partir de rodajas de manzana en el laboratorio de Pelling. (Crédito imagen Pelling Lab for Augmented Biology / foto vista en tipsmake.com).

¿Sorprendido? Pues Pelling lo logró ya en 2014, como quedó patente tras publicar sus resultados en PLOS ONE. Poco después de este logro, que por cierto le valió el calificativo de “científico loco” en más de un círculo académico, Pelling se olvidó de las manzanas y centró su atención en los espárragos. La idea le vino mientras cocinaba espárragos trigueros. Observando las ramificaciones en la punta del vegetal pensó: “vaya, pero si se parece a una médula espinal, tal vez pueda hacer algo con esto”.

Al observar el espárrago al microscopio en su laboratorio, vio algo que le recordó a los vasos sanguíneos y a la estructura y organización de los nervios y la médula espinal. La pregunta era inevitable… ¿podría aprovechar el espárrago para cultivar una médula espinal? Para encontrar la respuesta, Pelling implantó tejido “descelularizado” de espárrago bajo la piel de una rata de laboratorio. Lejos de mostrar rechazo, en pocas semanas los vasos sanguíneos se alineaban junto a la estructura vegetal, que sorpresivamente se había integrado sin provocar daños en el roedor.

¿Triunfarán las ideas de Pelling? ¿Veremos en el futuro como nuestros cuerpos mejoran gracias a su Biología Aumentada? Solo el tiempo lo dirá, pero lo que parece claro es que en imaginación y valentía pocos le superan.

Os dejo con un vídeo en el que Andrew Pelling explica sus ideas para la conocida plataforma TED talk.

Me enteré leyendo Atlas Obscura

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