Ana Calvo, la doctora que lo dejó todo por amor y por ayudar a los demás en Zaatari

Moha Gerehou
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Ana Calvo, doctora en Zaatari

Dejó atrás un puesto directivo tanto en el Gobierno como en la universidad más importante de su país para ayudar a los refugiados en Zaatari, el mayor campo de refugiados de Oriente Medio. Este ejemplo de pasión por la cooperación define a la doctora Ana Calvo, una mujer a la que le gusta ejercer la medicina en zonas de emergencia e interactuar con los pacientes.

Se considera una mujer afortunada por hacer lo que hace y muy orgullosa de ser “híbrida”. Su padre es español, pero tuvo que huir a Colombia por la Guerra Civil, donde conoció a su madre y nació ella. Allí creció, para después trasladarse a España a hacer medicina en la Universidad de Pamplona.

De ahí volvió a Colombia para trabajar en zonas de guerra, donde se dio cuenta de lo mucho que le gustaba este tipo de trabajo al margen de su verdadera pasión, la neurología. En su país alcanzó buenas posiciones, llegando a dirigir un departamento en la Universidad del Rosario y a trabajar en el Ministerio de Salud colombiano.

Pero, como ella misma cuenta, conoció a su pareja, un médico al que un tiempo después trasladaron a trabajar a África en diversos campos de refugiados. “Pensamos en tener una vida juntos, así que dejé lo que tenía y me fui con él”. Pasaron por países en conflicto como Kosovo, Pakistán y Birmania para finalmente llegar a Siria, donde Ana Calvo conoció a Andrew Harper, quien le introdujo en ACNUR y posteriormente en Zaatari. 

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En Zaatari la vida es complicada, como cuenta la doctora al describir su día a día. “Hay una gran complejidad y densidad de tareas. Mi día comienza a las 5 de la mañana, a las 6 nos trasladan en coche hasta el campo, donde al llegar empezamos la labor de coordinación”. Tras toda una tarde en la que realiza tareas con la comunidad y de atención básica, cierra su jornada “sobre las 7 u 8, dependiendo del día”. En coordinación con otros médicos han puesto en marcha programas como el de circuncisión, para evitar que lo practiquen los habitantes con medios rudimentales, o el de chequeo médico obligatorio a todo aquel que llega al campamento por primera vez.

A veces el día a día depara situaciones de lo más complicadas, como nos cuenta al hablar de uno de los casos más duros que ha tenido que vivir. “Una vez llegó un chico de 17-18 años que tenía un traumatismo craneoencefálico y una pierna amputada por una bomba. Además estaba solo, no tenía ningún familiar. Pudimos tratarle bien y le adjudicamos un caravana, donde le dimos sobre todo apoyo mental en un momento tan difícil”. 

[VÍDEO: Un día en la vida de Zaatari]

Este joven, al igual que muchos de los niños que habitan en el campamento, “al llegar no lloran, ni ríen, están desubicados por todo lo que les está pasando.” De eso se encargan también las organizaciones asentadas en Zaatari, que ayudan a que los más pequeños se distraigan con juegos, actividades, etc… En palabras de Ana, “hay que afrontar esto  y mejorarlo para que sea menos traumático. Muchos de estos niños han perdido a familiares frente a sus ojos. Se les da salud y educación para que así empiecen a hacer vida normal”.

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A su alrededor los jóvenes tienen un entorno bastante hostil. “Hay muchos conflictos, sobre todo por la vivienda. Por ejemplo, hay luchas de poder por la electricidad y el agua, incluso por los objetos robados”. Tampoco se libra el ámbito de la doctora, ya que asegura que “hay gente que vende los medicamentos, por eso paseo por las calles para ver donde lo venden y evitarlo”.

La doctora Calvo insiste mucho en la importancia de dar visibilidad a lo que ocurre en el campamento, que la gente sepa lo dura que es la vida allí. Por eso, cuando habla de la visita que hizo Angelina Jolie a Zaatari, sólo tiene “palabras de gratitud. Hace muchas cosas buenas. Ella podría estar muy lejos con su vida, pero gasta su tiempo profesional en dar difusión a esto”. Ana destaca que “tiene facilidad para hacer simple un mensaje complicado, conciencia muy bien de lo que se puede hacer”.  Añade que “es como la labor que hacéis en Yahoo, es fundamental. Los españoles tienen que saber lo que hacemos. La verdad es que estoy sorprendida por toda la difusión que ha tenido”.

[VÍDEO: Angelina Jolie en el campamento de Zaatari]

Antes de continuar con sus tareas, la doctora reflexiona sobre el conflicto sirio. Ella cree que “podría haber sido prevenido e incluso evitado. Hay una gran división social en Siria, con gente que no podía acceder a la vida social y varios servicios básicos. Ahora, si todos ponemos por delante nuestro trabajo, contribuiremos a que todo vaya a mejor”. No se olvida del papel del resto de países, sobre los que consideran que “sólo se ha hecho para que el conflicto no salga de las fronteras, pero al no intervenir se va a convertir en un enfrentamiento crónico en Siria”. 

[FOTOGALERÍA: La vida de los niños en el campamento de Zaatari]

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