Análisis: ¿qué propone la reforma de pensiones de Macron?

Sobre la mesa desde antes de la pandemia de Covid-19, la reforma pensional del presidente francés aterrizó para aumentar la edad de jubilación de los 62 años hasta los 64 años para el 2030. El Gobierno afirma que si no se implementa la reforma, todo el sistema de pensiones sería insostenible. La oposición política, gremios y ciudadanos han tachado la propuesta de injusta.

Una reforma que fue rechazada por la mayoría de franceses desde el principio. Cuando el presidente de Francia, Emmanuel Macron, hizo el anuncio del proyecto, se produjeron huelgas en el sector de transporte y protestas que duraron semanas.

La emergencia de Covid-19 detuvo el proyecto, pero tarde o temprano llegaría una de las propuestas que desde la campaña electoral el mandatario ya había previsto. El martes 10 de enero la reforma revivió.

“Trabajar más permitirá que los futuros jubilados obtengan pensiones más altas”, dijo la primera ministra Elisabeth Borne el día que reveló los cambios del proyecto, explicando, además, que la edad mínima de jubilación para tener derecho a una pensión completa se incrementará gradualmente, en tres meses cada año, a partir del presente año.

Algunos trabajos entrarán en las llamadas ‘categorías específicas’, que permitirá que las personas puedan jubilarse antes, como el caso de bomberos o policías.

Los franceses deberán trabajar un mínimo de 43 años para obtener una pensión completa a partir de 2027 y aquellos que comenzaron a trabajar antes de los 20 años podrán obtener una jubilación anticipada y la edad mínima de jubilación.

Pascal Drouhaud, analista de la política francesa, habló con France 24 y explicó cómo funciona la estructura de pensiones en Francia: “A diferencia de algunos países, no tenemos un sistema de capitalización, es un sistema de repartición. ¿Qué significa? Quiere decir que los activos pagan para las pensiones de jubilación; es un sistema que tenemos en Francia desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.

La edad de jubilación en Francia, una de las más bajas de Europa

Actualmente la edad mínima de jubilación de Francia está en los 62 años de edad para hombres y mujeres, la más baja de Europa si se deja por fuera a Polonia y Austria, en donde las mujeres pueden jubilarse a los 60 años. Los hombres, en cambio, necesitan un mínimo de 65 años para recibir su pensión en esos dos países, lo que quiere decir, una vez más, que es una edad por encima de la actual del país galo.

En Bulgaria, Dinamarca, Grecia, Italia y Países Bajos la edad de jubilación mínima es de 67 años si se redondean según los meses adicionales.

Alemania, la principal economía europea, planea que la edad de pensión sea de 67 años para el 2031.

Una reforma con más resistencia que aprobación

Tal como ocurrió hace dos años, sindicatos y trabajadores han salido a las calles para rechazar el proyecto de Macron e incluso convocaron a los franceses para que salgan el próximo 19 de enero a una gran movilización en signo de veto a la medida.

Los colectivos también tienen el apoyo de los principales detractores políticos del mandatario, tanto de la extrema izquierda, como de la extrema derecha.

Por otro lado, han sido muy pocos los que han apoyado el proyecto. El 58% de las personas encuestadas por la Elabe aseguraron que la reforma es injusta, más del 60% considera que no es momento para reformar las pensiones cuando el costo de vida es tan elevado y solo un 18% cree que la medida es apropiada.

Todo el sistema de pensiones le costó al Gobierno el 14% del PIB en 2021, más que la mayoría de las otras naciones industrializadas.

Para Pascal Drouhaud, la reacción de los franceses tiene una explicación cultural e histórica: “Estamos en un país que se confronta, donde hay debates, huelgas, manifestaciones, pues se considera que los derechos adquiridos ya no son para siempre y ahí está la dificultad porque se está mezclando la noción de modernidad y conciencia social con las cifras, las cuales dicen que si no se hace la reforma, el déficit está calculado por 13.000 millones de euros”.

Emmanuel Macron se convirtió en el primer presidente francés en una generación en perder la mayoría de la Asamblea Nacional en las elecciones parlamentarias del año pasado, con esto, ahora el presidente más joven de la historia de Francia, tendrá que convencer a algunos parlamentarios conservadores o recurrir al Artículo 49.3, la herramienta constitucional más polémica de la V República, que ha sido utilizada durante su mandato en repetidas ocasiones y que le permitiría eludir al Parlamento por completo, ignorando la pérdida de popularidad si esto se hace.

Con Reuters y AP